PSOE KILL THE PSC STAR

Se ha dicho todo lo que se puede decir sobre la impresionante manifestación del pasado sábado. Poco se puede añadir salvo una reflexión periférica. Bajo un punto de vista estratégico, la protesta significó que el debate político en Catalunya recupera su territorio natural, la división entre partidos españolistas y nacionalistas. Por un lado el PSC y el PP, con sus estructuras a las órdenes de las direcciones en Madrid y por otro, ERC, CDC, UDC y ICV, que suponen la partitocracia de obediencia estrictamente catalana. El estadio de confrontación ideológica en Catalunya se ha situado, durante los últimos años, en el conflicto derecha-izquierda. Montilla y su equipo, desde la óptica del Baix Llobregat, han procurado enfatizar ese patrón básico. El objetivo a esa nueva división del espectro político catalán era dinamitar cualquier posible alianza entre republicanos y convergentes. Simplificando la realidad catalana entre partidos de izquierda y derecha lograba desactivar poco a poco el nacionalismo como elemento fundamental en la división electoral. ERC se prestó al juego pactando con un partido que integraba el grupo parlamentario del PSOE en Madrid. El camino recorrido durante estos años parecía que había logrado alcanzar su destino, pero sin embargo algo ha fallado.

El desastre de las infraestructuras, la convicción de que España continúa viendo a Catalunya como un territorio a sangrar, la sensación de abandono y la constatación de que estamos perdiendo el tren de Europa definitivamente por no poder autogobernarnos adecuadamente, ha logrado desmontar el escenario que desde los partidos no soberanistas habían construido. La manifestación del sábado mostró el fracaso de una estrategia de incineración del nacionalismo. Los mayores promotores del soberanismo catalán son aquellos que se presentan como enemigos del mismo.

Los problemas del PSC no se detienen en esa estación. El partido de Montilla sufrirá un revés importante en las generales en Catalunya. La pérdida porcentual de voto partirá de una CiU recuperando votantes abstencionistas, de una ERC capaz de llegar con un discurso de izquierdas soberanista a algunos votantes socialistas y del PP del área metropolitana, donde el discurso españolista requiere de una respuesta a sus problemas cotidianos que ahora nadie atiende.

¿El PSOE ha liquidado al PSC?