INSOLVENCIA Y QUIEBRA

Leo en burbuja.info la referencia a un artículo que publiqué acerca de la situación compleja del Banco Sabadell. En concreto se cita ese post como posible fuente utilizada por un tertuliano en una televisión vasca asegurando que ese banco está en quiebra. El personaje en cuestión es, y cito textual, “un tal Jose Gurrea, ginecólogo, simpatizante del PP y ex-comunista”. Obviamente desconozco quien es. Tampoco tengo conocimiento que se base en algo escrito por mí, aunque está claro que, si así fuera, no entendió nada. Hay mucho opinador analógico y tradicional que a partir de lo que leen en los blogs conforman teorías económicas poco complejas y basadas en la inmediatez. Como sabéis, últimamente convivo con tertulianos y periodistas de todo tipo, entre ellos algunos de esta especie que se muestran capaces de sostener conceptualizaciones económicas a partir de lecturas en diagonal de diversos agregadores de blogs. La verdad es que no hacen nada delictivo, lo que me molesta es que la mayoría son los mismos que hace tan solo unos meses, acusaban esas fuentes que ahora les nutren de fundamentalistas del Apocalipsis.

Repito lo del banco de Sabadell para que quede claro. Yo dije que “todas las operaciones de soporte evidenciadas por los agentes propios han acabado mal. La historia de la bolsa y de la economía está llena de apalancamientos domésticos que han llevado a la quiebra a quien los ejecutó”, pero es obvio que para afirmar que el Sabadell está en quiebra hay que aportar datos. Yo hablé de insolvencia a medio plazo, lo que es muy distinto de la suspensión de activos o quiebra técnica.

La insolvencia se presenta cuando el pasivo es superior al activo pero, en realidad,  el estado de cesación de pagos está relacionado con la imposibilidad de hacer frente con medios ordinarios a las obligaciones vencidas, lo que evidentemente no es descabellado asumir como posibilidad en aquellas entidades que están gastando sus fondos para adquirir autocartera de un modo desorbitado. En términos contables habría que relacionarlo con una imposibilidad de hacer frente al pasivo corriente con el activo corriente, es decir, la insolvencia se da cuando no hay ingresos normales para pagar las deudas o en la retirada de fondos. Digamos que un banco se puede encontrar en el estado de cesación de pagos cuando ejecutan una opción de malvender bienes, acciones o mantener valores para afrontar sus obligaciones o no perjudicar el valor patrimonial de la entidad.

Pero, al señor de la tertulia vasca eso le pilla lejos. La quiebra es otra cosa. Ya que ésta tiene por finalidad liquidar el activo del deudor y pagarle a reparto a todos sus acreedores.  Con el mecanismo de la quiebra se lo separa al deudor de la administración, interviene un síndico, vende todo el activo que tiene y le paga a los acreedores en forma proporcional y a todos de una manera similar. Un banco en quiebra debe ser ejecutado por la autoridad del Banco de España y afrontar sus garantías del Fondo Nacional así como todas las disposiciones que la normativa en intervenciones bancarias aporta. Ahora bien, tanto en una intervención por insolvencia como en una quiebra los clientes y acreedores tienen que cumplir con mecanismos similares para poder ingresar al procedimiento que hay que seguir y, de esa manera, también para tener alguna posibilidad de pago de sus deudas y recibir sus depósitos según sea el papel de cada uno.

El Sabadell no está en situación de quiebra ni, de momento, insolvencia. Su operativa de compra de autocartera es poco saludable pero puede mantener el tipo medio año más, pasado este tiempo, deberá de volver a ser atractivo su valor para inversores o su ratio de posicionamiento en el tiro de activo con respecto al de valor puede ponerle en la franja de la insolvencia técnica. Tenemos claro que la quiebra es otra historia, pero sabemos que en el pasado fue una realidad siniestra en otras entidades que se quedaron atrapadas en la compra de autocartera sin estrategia de salida. Ahora bien, recuerden que en España, ese país modelo internacional de gestión financiera y de pulcritud bancaria tiene cuatro cajas menores en situación de insolvencia manifiesta, dos medianas rozando ese riesgo y otra en quiebra técnica. El fondo de Garantía de depósitos no soportará esa presión si no se inyecta más liquidez al sistema y, en consecuencia, todos pagamos la fiesta. Pinta mal, pero hay opciones de salir del atolladero financiero si se reacciona, el problema es que todas las reacciones están aplicándose en el sentido opuesto al correcto.