Internacionalizar subsidios

Hoy presentaré mi libro en Panamá como inicio del lanzamiento en Latinoamérica. No creo que tenga nada que ver con esto (modo irónico off), pero han confirmado asistencia diversos cargos públicos actuales, ministros y viceministros y antiguos miembros del gobierno, sociedad civil que cuando vas de la mano de Planeta y del Instituto Nacional de Cultura no se pierden ningún sarao, cuerpo empresarial y estudiantes de economía. Entre las actividades que conlleva la promoción de un libro que cruza el charco está el pasar por televisiones, atender a la prensa y gestionar las relaciones sociales. Estoy seguro que a los políticos que hoy vengan mi discurso no les parecerá desacertado o por lo menos no diferirán demasiado. Si lo pronunciara en España, o en cualquier país europeo con el mismo aforo, seguramente la reacción sería diferente.

La percepción del subsidio en estos países es muy distinta a la de Europa por ejemplo. Seguramente en esa cultura dependiente se esconde parte del diferencial actual entre países que crecen y otros que no lo hacen. Algunos dirán que hay escenarios donde lo único que puede pasar es que se aumente el PIB porque vienen de muy abajo, pero eso no sería exacto si no se analizara en su conjunto y abordando todos sus factores.

Ayer tuve el gusto de conversar en un café del centro de la Ciudad de Panamá con el exministro de economía Héctor Alexander, un hombre que asumió el reto de sacar de una deuda pública y un déficit enorme y, a base de invertir procesos financieros y de ejecución, logró convertir su país en un territorio en crecimiento sostenido y creciente hasta llegar a un 11% anual. Poco después eso cambió y el nuevo gobierno está aumentando el desequilibrio social que parecía haber empezado a reducirse. Alexander, que fue elegido por Financial Times como el mejor ministro económico de Latinoamérica en el 2008, me confesó su preocupación por el creciente valor que se le otorgaba al subsidio social. Según su criterio ese crecimiento de las ayudas y subvenciones estaban apagando el espíritu emprendedor de los panameños. Esto mismo lo escuché en Colombia y en Costa Rica estos días. Al parecer, la “occidentalización” comporta creer que el bienestar social y la garantía estatal a ir eliminando la miseria genera esa dependencia.

Si sirve de algo pongo en alerta a quienes en estos países consideren que una cultura del subsidio los pone en vanguardia. Es todo lo contrario, los aleja de la irrepetible oportunidad de la que disponen. Ante sus narices se encuentra el hallazgo de poder modelar el futuro inmediato. Un futuro que responde a la gestión integral de proyectos de desarrollo de nuevos modelos de crecimiento tecnológicos e industriales innovadores, debe procurar que su política se aparte de la creación de nóminas subsidiarias que adormecen a la sociedad. La opción de los emergentes radica precisamente en no copiar esos valores y construir los suyos.