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Sólo es cuestión de empezar

14 Comentarios | 3 de febrero de 2012

Hace unos días recibí un email de Mauro. Casi me da algo. Me decía que había leído mi libro y que su alegría era enorme, que estaba donde lo dejé y que era feliz. No puedo recordar su cara, no puedo pensar cuanto debe haber visto y vivido desde entonces. No puedo ni pensar com ha llegado mi obra a sus manos. Sólo sé que Mauro activó uno de los motores que impulsan mi vida.

Mauro era, probablemente aun lo sea, un cooperante brasileño que trabajaba en temas sociales en el corazón de una Fabela de Salvador de Bahía. Su apego a su entorno era admirable, su dedicación sorprendía y su capacidad para conectar envidiable. Era el tipo más amable, cariñoso y hábil que he conocido en la vida.

Lo conocí durante un viaje organizado por la Diputación de Barcelona hace muchos años en el que me enrolé. Me propusieron participar como observador de una aventura que prometía apasionante: estaríamos en la Fabela más grande de Rio de Janeiro, Rocinha. Allí estudiaríamos como se organizaban grupos de estímulo social para, a través de redes sociales (analógicas) se depuraban los inconvenientes que tenía el vivir en aquellas condiciones.

Los primeros días en Río te das cuenta de las diferencias sociales, por lo menos en aquella década de los noventa. Poco a poco vas entendiendo que hay zonas por las que pasar es un riesgo y por las que pasear un suicidio. Lejos del lance que suponía estar en Sao Paulo, la capital de playas eternas también era un lugar muy inseguro. Ahora bien, si algo no tiene comparación con nada conocido es una Fabela. Allí parece que las cosas deben estar una junto a la otra para impedir que todo el conjunto se caiga.

Mauro trabajaba allí, sin descanso, doce horas al día y el resto simulaba no hacerlo. Era querido por todos, amigo de todos. Su pasión era ayudar. Tras una semana con él y el equipo que nos paseó por aquella selva de barro y Uralita costaba entender porque seguía allí y no aceptaba las más de una decena de proposiciones para dejar ese lugar y trabajar en empresas privadas que le sacarían de la ruina para siempre.

El joven Mauro era licenciado en Comercio internacional y tenía un master europeo, algo poco usual en aquella época en Brasil. Además, como digo, era alguien con una empatía enfermiza que te provocaba tener ganas de trabajar con él, de aprender de su espíritu de sacrificio, de su valor y pasión.

El último día, despidiéndome de él, le pregunté porque seguía allí, ¿por qué no aceptaba alguno de los puestos muy atractivos que le ofrecían diversas empresas de Brasil, como Petrobras, y dejaba esa ocupación tan penosa, tan extremadamente desagradable y llena de peligros? Su respuesta fue la que esperaba viendo su actitud diaria.

-       No puedo dejar esto, aquí estamos haciendo algo importante, todo esto debe cambiar, todo debe mejorar.

Tan esperada era su respuesta que yo tenía otra pregunta encadenada preparada.

-       Mauro, ¿acaso crees que tú vas a poder cambiar esto? Eres el primero que se pone en serio, está muy lejos la posibilidad de lograrlo, ¿Cómo vas a conseguirlo tú solo?

Giró la cabeza, encendió sus ojos y me miró diciendo: “alguien tiene que empezar”.

La lección era tan metálica que helaba. Su manera de entender la emprendeduría social era tremenda. Mauro consideraba que lo importante no era el proyecto final, el objetivo a conseguir sinó el proceso que lo dirigía.

Para los que ponemos en marcha proyectos empresariales, a veces es más apasionante el momento de arrancar, de disponer de los resortes para que el motor se encienda, que el de conseguir algunos logros. No digo que no sea vibrante ver como se alcanzan objetivos, pero, como Mauro, a veces deberíamos aceptar que lo más interesante es la decisión, el motivo, y no tanto el resultado.

Mauro me cerró el cerebro durante unos meses. Tras un tiempo en el que no quise enfrentarme a ello, llegó el día de pensar en cuanto aquel chico me había transmitido y entender que si quería poner en marcha mi propia vida debía romper con muchas cosas y empezar, sólo empezar, ese era el juego.

Los colectivos que hoy en día se muestran reticentes a empezar algo por que se muestra tremendamente difícil o extremadamente largo en el tiempo necesario para alcanzarlo, son aristócratas de la desidia. Cuanto más fácil mejor. El mundo no mejora a través de atajos y senderos sin piedras. La sociedad que necesita emprender debe hacerlo incluso en aquellos territorios que te son hostiles, pues lo son para todos, y donde para todos es un lugar inhóspito existe la oportunidad de arrancar el mecanismo de la cisterna que limpia el mundo.



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Bits Libres 7:34 - 3 de febrero de 2012
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:)

Mauro me recuerda a una amiga Maria Fernanda ( Perú, Paragüay… Güate ) o Javier ( Marruecos ) personas que por si mismas son capaces de crear dinámicas. Todos ellos con la formación ( medica y abogado ) y ofertas para ganarse más que bien la vida.
Personas que se mueven con facilidad en los ” estercoleros ” llenos de belleza y los Ministerios repletos de basura… Pragtámicos, intuitivos, empáticos y positivos.
Personas que con nada o casi nada levantan proyectos mientras otros con todos los recursos arrastran a sociedades enteras a la miseria ¿ curioso verdad ?.
Hay algo dificil de transmitir en lo que cuentas Marc, algo invisible, algo que solo se puede sentir, es una profunda emoción que nos acompaña el resto de nuestra vida. Algo que en muchas ocasiones y viendo nuestro lodozal de egoismo y estupidez nos hace sentir vergüenza ajena…

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Juan A.Robles 7:39 - 3 de febrero de 2012
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Tenemos mucho que aprender del Sur, y en este caso Brasil es un ejemplo.
Hay que tomarse “alguien tiene que empezar” al pie de la letra y empezar a caminar

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porteña_flipando 8:37 - 3 de febrero de 2012
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Gracias por este escrito, querido Marc..
Un abrazote,
Elena..

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Jaume 11:13 - 3 de febrero de 2012
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Los que aseguran que es imposible no deberían interrumpir a los que estamos intentándolo.”
Thomas Alva Edison

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VALENTIN 11:29 - 3 de febrero de 2012
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Mil gracias Marc por compartir esta historia…no sé como decirte lo admirable, no..mejor dicho lo claro que tienen este tipo de personas, hacia donde quieren ir, qué hacer, cómo y su lucha diaria…

Cuanto se aprende de la gente, de las personas…es increíble.

Feliz día!!

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JORGE ABURTO BASCUÑAN 12:57 - 3 de febrero de 2012
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Entiendo tu emoción Marc,esto lo vivo todos los días en mi país ,vivo en un barrio popular de mi zona y la vida cambia gracias a esto,en lo personal en mi trabajo realizo mucho de esto , dándole a los que me rodean esa energía de que se puede y que puedan reconocer la grandeza de quienes son realmente y que puedan adquirir una visión mas ubicua de la realidad y que con determinación esa realidad puede cambiar y ser creadas por cada uno de ellos ,esto es lo que mas cuesta cambiar sus paradigmas ,que reconozcan que ellos han creado esa realidad desde su interior …y como nada ni nadie del exterior se los dice quedan en la ignorancia y siguen repitiendo los mismos errores de conceptos y acciones del pasado …debemos recordarles que su futuro no depende del pasado ,que el futuro no existe y que en el ahora pleno y consciente se puede tejer y crear algo diferente ,hermoso, solidario y lleno de amor .

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JC 5:38 - 3 de febrero de 2012
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La fuerza que genera actuar en lo que realmente te hace sentir bien, es brutal, mi sugerencia es… disfrutemos de su búsqueda, identifiquémoslo y vivamos!!!

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suso 8:30 - 4 de febrero de 2012
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Este tipo de vidas son ejemplos para la sociedad, debería ser una asignatura obligatoria para nuestros hijos ( VALORES HUMANOS ), no solo que les cuenten este tipo de vidas sino que le expliquen el beneficio que eso genera hacia los demás y a ti mismo, incluso en la próxima reforma laboral :
15 días de vacaciones
15 días de servicios a ONG, CÁRITAS, o cualquier organización que ayude a los más necesitados, si por ley, por ética, por humanidad y lo más importante por necesidad.
Este tipo de historias humanas y de situaciones le enseñarían a mi hija y a otras generaciones que tenemos que ayudar a quienes lo necesitan.
Por desgracia nuestra memoria es frágil para ciertas cosas y mañana a ver el partido con los amigos tomando las cañas, mientras otros duermen en la calle.

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pepe ley 12:40 - 4 de febrero de 2012
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El problema Marc que en Espana entre los políticos de dentro y los de fuera no nos dejan levantar cabeza.

Fijate ahora, luego de tanto tiempo se reconoce en Alemania que han estado aumentando su competitividad y capacidad a costa de la economia espanola y encima nos dictan austeridad pa pagarles las “reparaciones de guerra”. Impresionante lo que dice el corresponsal en Alemania de radio libertad a partir del minuto 138, no tiene desperdicio:

http://www.ivoox.com/sabado-04-02-2012-informativo-regional-e-internacional-audios-mp3_rf_1028948_1.html

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the hydden 9:24 - 5 de febrero de 2012
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Sí, Brasil está lleno de personas e iniciativas interesantes.
Un ejemplo son sus políticos que con la ayuda de la banca presumen de haber sacado de la pobreza y enviado a la clase media a 40 millones de personas.
En realidad el truco es simple. Les han dotado de una tarjeta de crédito.
Pero está bien que en las fabelas existan personas cómo Mauro, así cuando un gran porcentaje de esta clase media despierte del sueño con un embargo o desaucio, tendran quien cuide de ellos.
Saludos.

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usureropolíticofuncionarialemprendedor 11:38 - 6 de febrero de 2012
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los emprendedores sociales del bbva en china y los botines en brasil ya han tomado nota y se están frotando sus “limpias” manos sacando de la pobreza a la clase paupérrima y endosándoles una buena mochila llena de deuda a perpetuidad repleta de ipods, facebooks y telebasura por un tubo ; ) viva la clase media !! y viva los mauros anónimos no mediáticos !!

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Asnef 10:11 - 11 de febrero de 2012
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Marc, muchas gracias por este post tan inspirador. La historia que nos cuentas de Mauro me parece preciosa. Siempre que pensamos en iniciar algo vamos directamente a evaluar los resultados y si estos no parecen prometedores, muchas veces ni iniciamos el proyecto. Mauro es el ejemplo de que a veces el proyecto es el camino :)

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