Sorry, no Internet today

Pronto se cumplirán cinco años desde que el gobierno de Finlandia confirmó que el acceso a Internet por banda ancha debía ser un derecho universal y que todos los finlandeses tendrían una conexión de 100 megas para 2015. Ya antes de que se cumpla ese plazo, el tema está resuelto. Todos los hogares de ese país están a menos de dos kilómetros del cable de fibra óptica que proporciona la conexión de alta velocidad.

A pesar de que no ha sido fácil pues en algunas zonas aisladas era realmente complicado y caro, hace unos meses se dio por formalizado el asunto. Me contaba un conocido lapón que vive en el norte del país que ‘las empresas de telecomunicaciones no lo pusieron fácil al principio pues no querían ser las que costearan la instalación de la fibra a los lugares más remotos’, pero que ahora son las grandes beneficiarias de todo ello gracias a lo que supone ofrecer contenidos a esos lugares.

Cuando por ley, Internet pasó a ser un derecho en Finlandia, el 97% de la población ya tenía acceso a la red aunque no en alta velocidad en su mayoría. Ahora es universal, de alta velocidad y neutral.

Como las comparaciones son odiosas no compararemos. No entraremos en los determinismos ni en el motivo por el cual en según que países de Europa Netflix es una commodity asequible y en otros una quimera casi delictiva. No entraremos en analizar porque hay lugares donde la economía de siempre se retuerce buscando mantener modelos que ya les sobrepasan y otros sencillamente buscan como adaptarse al cambio.

No vamos a comparar. Solo vamos a relacionar dos aspectos que ayer comentaban en una tertulia de la BBC y que me pareció interesante. Nos basaremos en un informe que atiende a un hecho curioso sobre el modo de consumir las noticias que tienen las personas en algunos países y, por derivación, podremos entender el valor que puede estar teniendo Internet y tipo de acceso a todo ello también como explicaban ayer noche en ese programa.

Hace pocos días se publicó el Digital News Reports del Reuters Institute correspondiente al año 2014. Este informe es un gran estudio global sobre el consumo de noticias en Internet y que se realiza en Reino Unido, Alemania, Italia, España, Dinamarca, Finlandia, Estados Unidos, Japón y Brasil.

Se ejecuta estudiando a casi veinte mil personas de todas las edades y condiciones y se busca averiguar aspectos sobre el consumo de Internet. El consumo de noticias tiene mucho que ver con el modelo de atención en la publicidad, el estilo de compra, la efectividad de la acción social y digital y, por supuesto, en los procesos de distribución de todo ello.

Este es el mayor estudio internacional sobre los usuarios de noticias digitales que se hace. En España la forma más extendida de conocer noticias nuevas entre los usuarios españoles es accediendo directamente al sitio Web o la aplicación de un medio. Concretamente un 46%, mientras que un 38% de los usuarios lo hace vinculado por alguna red social. Los buscadores, blogs con referencias y agregadores son el 35% del total. En Finlandia, por ir con el país referenciado es totalmente distinto y parece que las nuevas formas de explicar las noticias o de acceder a ellas no ha afectado tanto a los medios tradicionales.

Sin embargo, del estudio, y atendiendo a la comparativa sobre el acceso a la red que comentábamos al principio, hay que señalar que lo interesante está en el nivel de perturbación sufrida por los medios tradicionales de noticias con respecto a la entrada de blogs, redes y otros agentes disruptivos.

Es en países como Finlandia y las marcas tradicionales del Reino Unido dominan las noticias digitales a pesar de la entrada brusca de los ‘nuevos medios’. Los players directos o las redes sociales han hecho poco ‘daño’ allí donde hay una madurez digital considerable. Cuando los medios tradicionales no son fiables por haber estado poco atentos con lo que pasaba a su alrededor, la ‘verdad’ se explicaba en un mundo digital y en paralelo a ellos. Si además el acceso a la red es de segunda división, la sorpresa debería ser que no pasaran las cosas que pasan.

Todavía hay quien se sorprende de que una formación política que logró señalar en la prensa tradicional su existencia y explotarla en la prensa social y en red, obtuviera una gran resultado electoral. Estoy seguro que esto no será lo último. En breve una película tendrá más éxito en la red que en los cines, un libro será más popular en formato libre que en las librerías, un comercio venderá más en la red que en su cadena de tiendas físicas, una moda digital se establecerá como tendencia de pensamiento y mil millones de acciones por conocer se desarrollarán sin control ni pausa. Eso pasará porque en definitiva, aunque no quieran, la red está viva y va por libre.

Si en otros países decidieron no poner puertas al campo, dejar que su sociedad se desarrollara en libertad en ese espacio y que juzgara la profesionalidad y veracidad de sus actores y otros no lo hicieron, eso repercute todavía directa y proporcionalmente en la situación que nos rodea y en la falta de competitividad formativa social y económica también. Hay mil maneras de relacionarlo. Lo iremos haciendo, pero está claro que la libertad y el acceso universal a la red de calidad estimula a la sociedad a ser más crítica, atenta e inteligente. Supongo que debe haber quien no quiere que eso pase y es más cómodo retrasar la emancipación social, pero poco a poco irá llegando. Aunque digan ‘sorry, no Internet today’, de hecho, ya está aquí.