Estoy a punto de vender mi parte de una de las empresas que fundé en los últimos cinco años. Desde aquí, en Boston, percibo que el tiempo ha pasado rápido. Es una de las que cómo marca nunca vio la luz y no la verá. Será engullida por un monstruo. Es curioso esto de la economía digital. Piensas un proyecto, lo modelas, lo retocas, lo calculas, lo preparas, redactas un informe y buscas compañeros de viaje. Todo aquello que te enseñan en las escuelas de...