La emisión del programa “Salvados” de la Sexta el pasado domingo tuvo que ceñirse a dos disposiciones que la televisión exige: la agilidad y el ritmo. Estas premisas provocaron que algo que para mí era fundamental en mi participación no se pudiera incluir en el montaje final. Resulta que en un momento de esa intervención me proponen ir a una “oficina del INEM” y me presto con gusto pues no me negaré jamás a dialogar con nadie aun a...




