Oportunidad para pequeños inversores en Startups internacionales.

Oportunidad para pequeños inversores en Startups internacionales.

Desde varias décadas, Irlanda se ha convertido en un país atractivo para la inversión extranjera directa. En concreto, desde hace unos años, es la base global que algunas de las corporaciones más grandes del mundo han elegido para sus negocios a la vez que, los grandes fondos de inversión tecnológica se vuelcan continuamente en impulsar startups que residen o pasan por aquí. Esa inversión genera más trabajos per cápita en Irlanda que en cualquier otro país de la Unión Europea. En lo que llevamos de año, no hay ningún país de europeo que pueda decir que ha recibido más capital riesgo que el acumulado en el Tigre Celta.

En los años que hace que vivo aquí he podido conocer y localizar los espacios de inversión y los fondos que mejor trabajan en ese ámbito. Junto a mi equipo, hemos aprendido cual es el patrón a seguir y el modelo de inversión a realizar cuando hablamos de startups. Aquí se celebran los eventos más importantes de Europa para que esas empresas en sus fases iniciales se den a conocer a inversores norteamericanos sobretodo. Son muchas las grandes compañías que tienen sede a pocos metros de donde escribo esto. Pero no tan solo son sus Headquarters, también son sede de los fondos de inversión con los que ellos trabajan.

En ese contexto planteé hace unos meses la idea de crear un Venture Capital, un fondo para invertir en aquello que considero tremendamente rentable a medio plazo y que diera respuesta fácil a quienes, por lejanía o desconocimiento, no puedan entrar en este mercado tan nutritivo. De hecho, lo que hoy presento, incluso antes que en prensa, es el fondo Idodi Venture Capital, con sede en Barcelona y Dublín y que está destinado a micro inversores que quieran no arriesgar mucho pero sí participar de un escenario de inversión impresionante y tan atractivo.

Sin embargo, no quería que se tratara sólo de un fondo irlandés. No, lo que realmente me apasiona, y en eso llevo 24 años, es estimular en la internacionalización de proyectos que nacen en España. De eso va también Idodi Venture Capital, de traer, de lograr que vengan con garantías y para exponer su proyecto a lo que se conoce, y aquí eso es real, como el Silicon Valley europeo. A muchos lugares se les llama Silicon Valley, sobre todo cuando se acercan elecciones, pero sólo aquí se puede listar a las mayores tecnológicas del mundo y visitarlas en una sola jornada pues están en pocos kilómetros cuadrados. Irlanda ocupó el puesto 10 a nivel mundial por la cantidad de trabajos creados en el área de tecnológica en un estudio realizado por IBM resaltando el papel de la inversión extranjera directa para ello.

En España hay talento, proyectos que nos llegan cada día y que con algo de impulso podrían estar en condiciones de enfrentarse a los grandes players de su sector. Desde España han triunfado grandes startups. Eso es real, pero son miles las que se quedan en la sala de espera del éxito. Veo cada día como llegan a los coworkings, aceleradoras u oficinas cercanas a la nuestra en Dublín, startups francesas, alemanas, italianas, británicas incluso, pero pocas españolas. Veo como en los grandes foros de inversión se vuelcan en ellas y cómo en pocos meses se lanzan, acompañados por fondos normalmente americanos, a la conquista del mercado mundial y especialmente norteamericano.

El gran capital riesgo norteamericano invierte más en startups ubicadas aquí que en ningún otro lugar de Europa. Una gran opción de hacer ‘exits’ de gran valor a medio plazo en cualquier participada que pase por aquí. Parece que 2015 y 2016 serán los mejores años para este sector en Irlanda, así lo permite identificar la cantidad de capital americano que se maneja en los foros a los que asisto y participo. Tanto en volúmenes de inversión como en captación de nuevos fondos es el momento.

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Pensé que ¿porqué no unir ambas opciones? Un fondo de inversión localizado en España, que invierta en startups españolas mayoritariamente y en cuya estructura, ADN u hoja de ruta esté el pasar y crecer en Irlanda. Hay muchos casos que se nos acercan para eso, con grandes posibilidades, pero que al no disponer de un fondo para ello no podíamos dar respuesta. Ahora, desde hoy, si.

En eso nos pusimos hace unos meses. Quise disponer de un equipo que sepa de esto y que sepa más que yo. Por eso, al frente y dirigiendo el proyecto estarán dos cracks. Carlos Guerrero, miembro de Fornesa Abogados y director del fondo Sitka Capital que ha logrado situar un fondo de microinversores como uno de los más activos en España en los últimos años. Por otro lado Josep Mora un experimentado economista conocedor de los modelos de inversión tradicional vinculado a GVC y que me pareció bueno disponer en este proyecto de cara a profesionalizar mucho el como se explica el plan de inversiones y sus resultados mensualmente.

El resto del equipo en España lo forman Oshcar Vidal de Idodi Only Different Ideas y Miguel Lobón también de Fornesa Abogados. A parte de ellos, en España contamos con casi una decena de ‘advisors’ que nos ayudarán a la localización de buenos proyectos donde participar e invertir. Nuestra vinculación con aceleradoras como Conector nos da una posición privilegiada para localizar esas startups con alto potencial internacional y de crecimiento.

En Irlanda, tenemos vínculos con el Ireland Enterprise, el Digital Hub, una decena de entidades públicas y privadas con las que ya trabajo hace años y a los mejores gestores y expertos legales para que nos ayuden en el entramado legal irlandés cuando se produzcan los saltos a este mercado desde España. Actualmente el fondo está formado por capital español e irlandés pero es un fondo con sede fiscal en España que invierte indistintamente en startups españolas e irlandesas, gracias a la dualidad residente de los miembros.

Por eso, si quieres invertir en un fondo de inversión especializado en startups, cuyo patrón es la búsqueda, localización, asesoría, acompañamiento y exposición en la combinación España e Irlanda para rentabilizar en la suma de estos factores, este es tu fondoLa entrada es de las llamadas micro inversión, es decir, el ticket mínimo es excepcionalmente asequible. Escríbeme aquí y te pondré en contacto con los directores de este ilusionante proyecto.

¿Porque invertir una pequeña cantidad en un fondo y no directamente en una startup? Es una opción como otra. Yo recomiendo hacer las dos cosas y diversificar. Obviamente invertir en un fondo de capital riesgo tiene menos ‘riesgo’ que hacerlo solo en una startup, pues el fondo en si se encarga de repartir tu inversión en diferentes empresas. Si una de ellas logra un gran éxito y el resto no, te beneficias en la proporción establecida, algo que no sucede cuando sólo inviertes en una startup y esta no logra los objetivos esperados.

¿Es divertido invertir en fondos de capital riesgo? Mucho, por lo menos a mi me entusiasma. Tienes acceso a mucha información, muchos proyectos, conoces emprendedores y temáticas desconocidas, conectas con el futuro y con los exploradores que están cambiando el mundo. Además, hacerlo con cantidades tan bajas por la morfología del propio fondo, lo hacen mucho más tranquilizador.

Por eso hoy te presento Idodi Venture Capital antes de que lo puedas leer en ningún otro lugar. Me lo han permitido sus directores. IVC es una firma independiente española e irlandesa que invierte en startups tecnológicas en fases iniciales. Es el único Venture Capital que conecta el ecosistema emprendedor español e irlandés y que proporciona de esta manera un ámbito internacional a su portfolio de inversiones.

¿Te interesa? Ponte en contacto conmigo y mi equipo te informará de esta oportunidad para micro inversores. Si ya eres miembro de otros fondos este lo complementaría muy bien. Significa una diversificación eficiente y sencilla de la inversión al invertir en todas nuestras participadas a la vez y vinculados al escenario internacional claramente. Un potencial en la selección de proyectos innovadores al tener unos contactos de primer orden dentro del ecosistema español e irlandès que nos permiten conocer de primera mano cuales son las mejores oportunidades del mercado en cada momento. Un equipo multisectorial, internacional y con amplia experiència inversora en este tipo de vehículos de inversión y una selección de proyectos realizada por un comité de expertos profesionales que valoran en cada momento cada una de las oportunidades de negocio que se nos plantean.

¿Tienes una startup que consideras que podría ser parte de nuestro portfolio de inversión? ¿Está en fase inicial pero ya factura y tiene un producto en el mercado con clara visión internacional? También nos interesa. Ponte en contacto con nosotros y evaluaremos tu proyecto.

El negocio de los coches autónomos

El negocio de los coches autónomos

En el estudio que hace apenas unos días por la consultora norteamericana McKinsey & Company publicó se muestra un algo de lo que llevamos tiempo hablando y que, a medida de que se vayan sucediendo noticias derivadas, iremos naturalizando hasta el punto de no sorprendernos demasiado al ver grupos de coches autónomos por el mundo organizándose de manera automática y coordinada.

El estudio en cuestión es interesante porque cuantifica por primera vez algo que siempre se considera ‘el talón de Aquiles’ de este importante cambio: lo que perderán las marcas de coches. Algo parecido a cuando se pone en duda el avance rápido de las energías alternativas al petróleo por el control absoluto de las empresas y gobiernos dependientes y el coste que resultaría ‘evolucionar’ hacia un escenario sin energías fósiles.

La verdad es que ambas cosas pasarán y lo harán por el peso de lo inevitable. Además, como decía, no está tan claro que no hay un negocio rentable y nutritivo, también para las grandes marcas de siempre, en esto del coche autónomo. El informe McKinsey proyecta que la industria de autos de conducción autónoma en un futuro próximo provocará una ingente cantidad de ingresos cifrada ya en miles de millones de dólares anuales.

El análisis publicado no deja de ser prospectivo, de hecho ‘toma variables como el tiempo que pasará el usuario sin tener que conducir y la reducción sustancial de accidentes relacionados con la mala conducción. La utilización masiva de vehículos autónomos podría llevar a una merma sustancial del 90% en accidentes al volante en los Estados Unidos, lo que significaría un ahorro de hasta 200.000 millones de dólares con respecto a gastos médicos’.

Imagino el uso del tiempo libre. Cincuenta minutos de conducción autónoma permitiría ‘al pasajero’ mayormente estar conectado a Internet y, como es lógico, comprar productos, incluso y curiosamente, para su ‘chofer’. Me imagino incluso a tu propio coche en una tienda de recambios para su motor de arranque. Tu propio coche entrando en Recambioscoches.es/motor-de-arranque y cerrando el trato. Todo llegará.

El informe dice que ‘por cada minuto que un usuario pase en Internet durante su viaje se generarán 5,6 mil millones de dólares al año, asumiendo un escenario donde los coches autónomos fueran utilizados masivamente’. Las ganancias, de todo ello, de momento irían a las grandes corporaciones del tipo Google, Netflix, Amazon, Facebook, etc, pero obviamente, si las marcas descubren donde está el click que las enlaza con esa ingente capacidad de beneficio, el salto será inmediato.

Sin embargo, para mi, lo más relevante de lo que llevamos de momento en esto de comernos el tiempo y descubrir como nos vamos a mover por el mundo, es el caso de la marca nipona Nissan cuando anunció que se asociaba con la NASA para el desarrollo y distribución de vehículos autónomos. Ya llegan, es cuestión de horas.

‘Emprender no es un verbo’, en Westinghouse

‘Emprender no es un verbo’, en Westinghouse

Ya está en tu quiosco digital el número 4 de Westinghouse. Este número ya está disponible para iPhone y para Android además de, como hasta ahora, para iPad. El crecimiento de descargas y difusión no ha hecho más que crecer desde su nacimiento y eso se debe obviamente a la calidad de los redactores que he tenido la suerte de poder sumar en este proyecto y al gran equipo de desarrollo y diseño de la editorial Mediazines. Este número 4 gira en torno al papel que juega ‘el emprendedor en el cambio social y de su propio reto durante ese tránsito’. No sómos héroes, ni villanos, de hecho no queremos ser moneda de cambio en un programa electoral, ni queremos palmaditas en la espalda, no nos hace falta una foto o un abrazo. Se trata de que emprender transforme tu entorno y que te dejen hacerlo. Que eso se haga abrazado de tecnología, porque los emprendedores deben ser, fundamentalmente, exploradores. De ellos, nosotros, depende que lo quememos todo para que emprender no sea un verbo, sino un modo de revolucionarlo todo. No os perdáis algunos de los artículos más brillantes que he leído en tiempo y que tengo la suerte de leer antes que nadie. Os dejo, como es habitual, con mi editorial que intenta definir lo que en el interior de este número dedicado a un verbo que no lo es.

Emprender no es un verbo.

ii_14c97e35ffe5074aCada uno es como puede y lo que debería ser es lo que quiere. Escuchar a quienes explican su vida forzando las frases, esperando llegar a la parte en la que dejan de definir su tiempo de trabajo para iniciar la que describe su ocio, es una lástima. En un mundo donde todo cambia y lo hace para automatizar nuestras relaciones, vida y condición, el concepto trabajar también cambia. Yo no trabajo para vivir. No lo hacen muchos de los que me rodean. Viven para trabajar, vivimos trabajando pues en el ejercicio de nuestro trabajo vivimos intensamente los retos y tocamos la textura de nuestros sueños. Y no siempre sale bien. Ni mal. A veces ni sale. Pero lo importante no es tanto si acabas, lo estimulante es vivir.

Este número de WFE que tienes en frente gira entorno al valor que tiene conducir por la carretera que nos han puesto delante. Es la que es, no hay otra. El resto sería impracticable. Las claves de cómo recorrerla es el modo en el que lo vives. El papel de los llamados ‘emprendedores’ no es otro que indicar cual el camino, como debe tomarse y, ¿por qué no?, mostrar las heridas que produce salirse o caer. El futuro espera, el presente se muestra tremendamente exótico para los que queremos vivir intensamente cada avance en la Nueva Economía, en su digitalización y eliminación de procesos. Ser parte de todo eso puede ser, desde el interior de una empresa de alguien, o a través de tu propio anhelo empresarial.

Funda una empresa si quieres. O no. Pero vive este momento con el valor real que tiene. No lo dudes, no es ciencia ficción, es tan real que quema. Déjate quemar. La tecnología llegó, impregnó toda la economía hasta cambiarla muchas veces, y lo hace ahora a mayor velocidad e intensidad que nunca. Emprender en estos momentos es una exploración, algo reservado para conquistadores. Los mismos que se lanzaron a interpretar su presente, sus inventos, convertirlos en negocio y trasladarlos a sus semejantes para mejorar sus vidas.

Como hizo George Westinghouse, emprendedor ejemplar no solo por sus empresas, sino por como entendió el papel de ellas en el cambio de modelo económico y social que se avecinaba.

Para mí, emprender es soñar y conectar con un nuevo mundo inminentemente hipersocial. Emprender no es un verbo, es una manera de ser. Es una representación de cómo cristaliza la esencia humana que quiere explorar. Si aquellos que soñaban con cambiar el mundo lo hubieran creado empresas, seguiríamos viviendo en cavernas. Ese perfil inconformista, que se revela y que no se acomoda es el que tanto molesta a los que nos pretenden “dirigir”, ese modelo de vida es el que no teme fracasar, no siente dolor y escucha, no dice no, no dice imposible sino ¡vamos!, no piensa en si va solo o acompañado, solo decide ir. Entra en Westinghouse Future Economy y verás de que te estoy hablando. Ven.

Joyners: tecnología, consumo colaborativo y Tercera Edad.

Joyners: tecnología, consumo colaborativo y Tercera Edad.

Muy de vez en cuando me llega algún proyecto en fase embrionaria que destaca en tres de los aspectos que considero esenciales para invertir. Por un lado la idea debe, sin necesariamente ser original, encajar con la Nueva Economía. Por otro, el equipo, gente que pueda llevar a cabo por capacidad y sobretodo pasión ese proyecto a puerto. Y, finalmente, un plan ejecutivo creíble y que se soporte en argumentos racionales y fácilmente comprensibles. Este es el caso de una de mis últimas apuestas: Joyners.

Cuando Oriol de Pablo, un joven que me buscó para ‘presentarme su idea’ me la explicó, me dio a conocer su equipo con el entusiasmo de quien habla de ‘un dream team’ y me trasladó su apuesta personal, dejando su cómodo despacho en una importantísima empresa internacional, supe que iba a invertir y me iba a implicar. De hecho es una de las participadas de uno de los fondos en los que soy socio, en Sitka.

Tras un tiempo de maduración y sorteando los primeros problemas de desarrollo habituales, de aterrizaje de la idea y de lo que significa trabajar financieramente a pulmón, llegó el momento de proponerla como una de las startups a uno de los programas de aceleración de Conector. Y fue una de las elegidas. Aceleración que están aprovechando de manera excepcional. El nivel de sus mentores, entusiasmados con este proyecto desde el primer minuto, así lo demuestra.

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Pero ¿qué es Joyners? Es consumo colaborativo como lo es Uber o Airbnb pero, por primera vez no está destinado a los ‘de siempre’. Es habitual que este tipo de plataformas de economía socializada estén pensadas para gente joven y nativos digitales. Pero este no es el caso el usuario es la gente más mayor, nuestra tercera edad. Hablamos de mejorar la vida de las personas, que no es poco.

Joyners representa mucho más que una idea económicamente viable. Es un plan ideológico en el que la tecnología y su valor social se dan de la mano. Un espacio donde se ofrece compartir casa y servicios de valor añadido a las personas que ya han alcanzado edades senior. Cada día nacen decenas de startups, empresas y proyectos que buscan conectar, socializar y vincular gente joven a través de tendencias, tecnología o encuentros. En Joyners se preguntaron si no era factible utilizar lo sabido en esos segmentos jóvenes en un entorno con muchas menos ‘skills’ digitales.

Estamos desbordados por ‘sites’ dedicadas a compartirlo todo pero que jamás se destinan a algo tan esencial como es mejorar la calidad de vida de muchas personas que, a pesar de su avanzada edad, utilizan intuitivamente su ‘tablet’ para hacer skype con sus nietos o envían Whatsapps a su hijo con una fotografía de ‘buenas noches’ repleta de cariño. Son muestras de que la tecnología se ha hecho cercana, fácil y cada vez más humana. Cada vez hay menos barreras para su uso incluso en esa franja de edad. Por cierto, a ese territorio generacional llegaremos todos, por lo que el futuro de Joyners está más que asegurado. Es de esos proyectos que sabes que cada vez tendrá más clientes (pirámide demográfica) y con mayor capacidad de uso de su solución (generación con alto uso tecnológico).

Joyner se define como ‘una plataforma que une a personas mayores que prefieren vivir de manera alternativa a los tradicionales hogares para la tercera edad. Buscan perfiles afines que quieren compartir vida y gastos y, además, ofrecen la aportunidad de agregar servicios extras que se pueden permitir gracias a que el coste es compartido’, algo que hacen a través de un test de afinidad y de un algoritmo propio basado en criterios de la asistencia social. Este se encarga de encontrar la compañía más adecuada para comenzar una nueva vida acompañado y compartiendo todos los gastos que se generan.

Ahora mismo, ya son centenares los usuarios registrados que saben que no se trata de estar acompañado de cualquiera, sino más bien de que nadie viva en soledad o en precario. La acogida está siendo emocionante porque, cuando los ves trabajar, ves como lo que proponen es vitalidad, compañía y aumentar rentas por el uso compartido de todo.

Lo dicho, cuando la tecnología nos hace más humanos y derriba barreras mentales, sociales, generacionales, como es el caso, o económicas, nos enlaza directamente con ese futuro del que hablamos tanto aquí.

RadikalVip, invertir en ecommerce, tendencias y sostenibilidad

RadikalVip, invertir en ecommerce, tendencias y sostenibilidad

Hace una semana convoqué en Dublín al equipo de desarrollo, ventas, marketing y diseño de uno de los últimos proyectos en los que participo como inversor. Se trata de la tienda online RadikalVip y la cuestión era ‘en que momento inaugurábamos’. La votación final fue realizar el kickoff el viernes a las 4 de la tarde. Pensé que me tomaban el pelo, pero es lo que tiene trabajar con ‘embajadoras’ como TheGuestGirl o directoras como Lara Oliveras. Si lees hasta el final, hay una oferta especial para ti como lector de este blog.

Como inversor poco puedo decir en estos temas sino limitarme a aprender de los que más saben. La media de edad del equipo está en la mitad de la mía y es tremendo lo que saben. El uso de las redes y horarios parece ser que poco tienen que ver con el que yo hago y así me lo demostraron en concreto para productos como éste. Hubo respuestas como ‘en Instagram se lía el viernes por la noche’ y cosas así.

RadikalVip es una nueva ‘store’ de nicho que nace en la incubadora que tenemos aquí y que seguirá lanzando proyectos propios en la concepción o importados para invertir. Ahora mismo la tendencia a la inversión en startups parece ir en otra dirección pero lo interesante es diversificar y porque no, también en un modelo de venta online tan divertido como este.

En concreto este trata de gafas de sol hechas a mano en madera o bambú. Se presentan en decenas de variedades que van desde el tratamiento natural, carbonizado o tintado. Siempre con lentes polarizados de altísima calidad y con todos los estándares que la Unión Europea exige en este tipo de productos. Para nosotros esa era una de las exigencias de mayor valor al igual que reducir los precios al máximo en algo ‘handmade’.

El bambú es un material que crece rápido y abundantemente. Trabajar con él permite ser respetuoso con el medio ambiente y un efecto final del producto que ‘flota’ en el agua pues es tremendamente ligero a la vez que robusto y muy bien acabado. A mi me maravillan. Los lentes tintados y polarizados en diversos colores flash brillantes o también en oscuro o negro para los que son menos atrevidos ofrecen una visión espectacular para conducir, descansar en una terraza al sol, practicar deporte o lo que quieras. El efecto visual es brutal.

No voy a hablar del producto porque no es lo mío pero si de los consejos que establecí para que el equipo pudiera salir con opciones de éxito en estos momentos. Teniendo en cuenta que sólo hemos salido en inglés, en unos días también habrá versión italiana y en castellano, las ventas durante esa noche y el fin de semana alcanzaron el centenar y se mantiene el ritmo.

Internet ya no es que forme parte de nuestras vidas, es nuestra vida en un escenario completo. La red ha modificado todo, modelos de negocio y el comercio en su condición más extrema a la vez que ha sido el sector de mayor crecimiento en todo el planeta. Nada ha crecido, crece y crecerá como la venta online. Hay que saber, tener cada vez mayor especialización y mejor equipo, pero no dejará de crecer.

Al terminar el año pasado supimos que el 32,5% de los usuarios en España realizaron compras online, porcentaje todavía mayor, por ejemplo en UK, Francia, Alemania o Irlanda donde se disparan esas cifras bastante más. Las ventas en comercio electrónico en Europa alcanzaron un volumen de 156.280 millones de euros, con un crecimiento considerable del 19%. Ahí es nada en un país en que todo estaba cuesta abajo. Ya he hablado en ocasiones de hacia donde va el ecommerce y donde el comercio minorista todavía muy importante en el ámbito físico, pero no hay que dejar de lado que el trasvase es ya irremediable.

El número de compradores online continúa creciendo en Europa y su comportamiento cada vez es más completo y conocedor. La población desconectada se reduce. La que peor sale parada es Italia, por cierto, con un tercio de su población fuera de Internet o en España con una quinta parte.

En Radikalvip nos preguntamos ¿quién es el consumidor online? Esa es la clave. Tu producto es para alguien, no es un ‘bit’ o un ordenador, es un ser humano que utiliza la tecnología para rastrear, comparar, seleccionar y finalmente hacer ese gesto extraordinario que se llama ‘checkout’ en tu comercio. A modo de curiosidad, del primer centenar de gafas vendidas, el 71% fueron via dispositivo movil o táblet, y el 64% fue en España a pesar de que el site está totalmente en inglés.

Permíteme que cómo lector de este blog te ofrezca, como te dije al principio, que utilices el código ‘KICKOFF’ si quieres comprar alguna y tendrás un 20% de descuento al finalizarla con transporte gratuito para cualquier parte del planeta. Espero te gusten y sigas nuestro ‘claim’ de ‘Be Radikal, Be VIP’.

Drones que sustituyen inspectores. Un paso más.

Drones que sustituyen inspectores. Un paso más.

La organización mundial líder en el campo de los seguros y que tiene clientes en más de un centenar de países, controla una de las redes más extensas de ‘Daños y Accidentes’ del mundo. AIG cotiza en la Bolsa de Nueva York y en la de Tokio. Por eso no es una anécdota más que la FAA, la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos, aprobará la semana pasada una solicitud para operar ‘drones’ no tripulados para realizar inspecciones cuando así lo exija una evaluación tras un evento catastrófico.

Es decir, la FAA permitirá a AIG que remplace a los inspectores humanos por drones. ¿A que parece de sentido común? Pues lo que parece y lo que hasta ahora era son dos cosas muy distintas pero que no dejan de dirigirse hacia el mismo lugar: lo inevitable. Esta petición había estado en la mesa de la FAA durante muchísimo tiempo y la negativa, cómo le sucedía al gigante del comercio electrónico Amazon, era reiterada. ¿Qué ha cambiado? ¿Por qué ahora se empieza a aceptar que un ‘drone’, que en la mayoría de los casos funcionará de manera autónoma y no por control remoto, pueda ser un elemento aceptable para los estamentos de aviación?

La respuesta es la misma que debieron tener en múltiples ocasiones aquellos que recibían el no a la teléfonos inalámbricos por no se que reglamento de ‘las ondas’ o cuando de repente un auto a motor irrumpía por las calles atestadas de carrozas y caballos. El mundo va de eso, de progresar y hacerlo de la mano de la tecnología, más rápida, más eficiente y, siempre, capaz de ser limitada a un uso adecuado.

Las negativas y las puertas al campo irán abriéndose. Ahora es un ‘drone’ para la mayor aseguradora del planeta con libertad de movimiento, el año que viene automóviles sin conductor circulando por el centro de Londres, en breve la aceptación que una plataforma determinada se lleva por delante modelos de negocio que ya no pueden mantener su mecanismo atrapado en lo tangible cuando hablamos de intangibles. Así pasó antes y así pasará ahora.

La noticia que hoy aporto no lo es tan solo como hecho comercial. No es sólo un ejemplo de cómo una empresa puede aprovechar una tecnología disponible para abaratar inspecciones, costes de revisión y minimizar riesgos personales. No, también es la derivada de que supone negarse a lo evidente o lo irremediable. Hablamos de empresas comprometidas en la mejora de sus sistemas y procesos, donde la tecnología de vanguardia como el ‘UAV’ es claramente un exponente de ello.

La importancia de la noticia radica en sus derivadas. AIG ya ha establecido un programa de investigación y desarrollo de UAV internacional para sus vuelos en Nueva Zelanda que ya está realizando. Estos vuelos han proporcionado información valiosa sobre tecnología, operaciones de vuelo y técnicas de recolección de imagen que se incorporarán en la estrategia UAV global de la compañía. La presencia global de AIG pone esta autorización en una de las más importantes hasta la fecha en materia de vuelos ‘no tripulados’ y autónomos.

En la sala de espera de esta revolución siguen sentados otros. Impresión tridimensional que se va a llevar por delante los procesos de producción y el cómo entendemos toda la cadena de valor que va desde la fabricación y el consumidor final, las plataformas sociales que se ventilaran las relaciones comerciales asumidas con normalidad hasta ahora, la automoción que dejará de ser como la visualizamos en nuestros días, la relación entre objetos y personas y el uso bíblico de los datos que suministramos cada vez que respiramos. Todo eso es parte de lo que viene y viene para mejorar el mundo.

La tarea será que seamos capaces de utilizar todos esos mecanismos para acomodar nuestra sociedad en un espacio mejor donde los sueños de cada uno tengan más opciones de alcanzarse y no lo contrario. Cada tiempo tiene sus grietas y la nuestra se está abriendo ya, sin demora, pero podemos verla, esa es la diferencia con otros momentos de la historia. Una crisis social y de valores que tendremos que confrontar para que cada uno de los avances que estamos viviendo no se conviertan en lo contrario de lo que deberían de ser.

El arte de empezar

El arte de empezar

En la revista económica que dirijo, Westinghouse Future Economy, que desde este próximo número ya está disponible para dispositivos Android y iOS, a parte de iPad como hasta ahora, disponemos de autores, columnistas y redactores de altísima calidad. Cada semana publicaré alguno de esos artículos de algún autor invitado a este blog por la proximidad a la temática que aquí tratamos a menudo. Emprendedores, startups, tecnología, tendencias económicas y análisis socioeconómico en estado puro. Hoy os traigo uno de ellos. En concreto el que publicó en el primer número de enero mi socio y amigo Isaac González de Cilenis, una de las startups en las que he invertido. Su sección, ‘The Conference‘ trata de aportar razonamiento analítico a una charla significativa en el campo que tratamos. La de hoy es una de Guy Kawasaki titulada ‘El arte de empezar‘. Agradezco a Mediazines, la editorial donde se publica Westinghouse y a los autores que han dado su autorización, para poder mostraros ejemplos puntuales de lo que en este proyecto se puede leer cada mes por muy poco. Enjoy!

“El arte de empezar”

Los publicistas han explotado hasta el aburrimiento que el cerebro dedica la mitad izquierda a lo analítico y la mitad derecha a lo artístico, casi siempre para apelar al lado derecho, a las emociones, para decantar nuestra decisión de compra de su lado. Es efectivo e incluso una buena metáfora, pero lo siento, yo no tengo un botón en medio de mi cráneo para balancear el uso de mi cerebro, yo uso los dos lados, todos lo hacemos.

La keynote que nos ocupa este primer mes, como no podía ser de otro modo, trata de El arte de empezar de Guy Kawasaki. No es una casualidad que la palabra “arte” esté en el título de esta y otras keynotes y libros de Guy Kawasaki, pues ha sido Chief Evangelist de Apple. Tampoco es una casualidad que empecemos con una keynote de 2006, inisistimos en que vivimos un cambio de era y queremos ganar perspectiva para analizar la economía y la empresa en medio de la tormenta perfecta.

El arte de empezar es sobre todo el arte de crear un propósito a lo que hacemos, un sentido, lo que nos pone en marcha, lo que conmueve a los demás, en definitiva un horizonte al que ir. Y Guy sugiere concretarlo en un mantra, lo que tradicionalmente llamamos “claim” pero todavía más reducido y orientado a ese horizonte, casi emocional del propósito de lo que estamos empezando.

¿Porqué algo que parece tan naif como un propósito puede tener tanta carga? Sabemos por la “Conceptual Economy” que un mercado transita por cuatro épocas: habilidad tecnológica, lucha por las funcionalidades, ofrecer experiencias y finalmente crear significados. Cuanto más maduro está el mercado más cerca estamos de los significados, y como ejemplo el teléfono móvil y todo lo que pensamos sobre alguien cuando saca del bolsillo un androide, una manzana mordida o unas flechitas hacia la derecha ¿Como era el nombre de esa marca?

Guy Kawasaky continúa con una obviedad: “Ponerse en marcha”, pero da tres claves para hacerlo de modo efectivo. En primer lugar un slogan que seguro que les es familiar “Think different”. ¿He dicho ya que trabajó en Apple? Lo ilustra con ejemplos de cambios disruptivos basados en tecnología. Otra clave, no dejar a nadie indiferente y como consecuencia, generar amor y odio; la diferenciación ya no parece suficiente, hay que agitar y así conseguir ser visto. Y por último, buscar almas gemelas o dicho de manera más clásica, “ojo con los socios”.

En 2006 todavía no había llegado Lean Startup (2008), que consagra la acción inicial y la iteración, como básicas para el aprendizaje sobre el mercado y los usuarios; pero está claro que en los últimos años se está poniendo el foco en la acción y en la innovación, ya no se necesita una planificación mastodóntica, o en palabras de Marc Vidal: “Muerte al business plan”. En el recomendable “El Libro negro del emprendedor” la cuestión de la elección de socios se considera el principal problema al que se enfrentan los emprendedores, generalizando, escoge cuidadosamente los compañeros de tu viaje.

Tras la acción, definir el modelo de negocio, que Guy lo define así “¿Quien es tu cliente? ¿Como consigues que TU dinero salga de SU cartera?”. Y para ello usar MAT, Milestones (Hitos), Asumptions (Suposiciones) y Tasks (Tareas); o dicho de otro modo: que vamos a hacer, qué vamos a conseguir y como lo vamos a hacer.
Hoy en día el Business Model Canvas (creado en 2008) se está convirtiendo en estandar de facto en el mundo startup, incluso recientemente aparece Lean Canvas, la adaptación al modelo Lean Startup. Ambos permiten ver el modelo de negocio de un vistazo pero no son suficientes para ver los planes de evolución, para ello se suele utilizar un “Roadmap”, muy parecido al MAT del que ya hablamos.

Y llegamos a la parte de Marketing, quizá la más controvertida de la charla pues Kawasaki apuesta por la estrategia de generar gran valor al cliente y tener un producto único; y “esto es todo lo que deben saber de marketing”, dice. ¿Que importan las cuatro o las siete “P” del marketing? El precio, la distribución, la promoción; dan igual, Guy dice: Producto, Producto, Producto.

Como Venture Capitalist Guy Kawasaki nos presenta la regla 10, 20, 30 para presentar un proyecto: 10 slides, 20 minutos, 30 tamaño de la fuente. Hoy en día parece una obviedad y solo hay que echar un vistazo a Slideshare para darnos cuenta cuanto han evolucionado las presentaciones de producto, de hecho hoy en día es complicado presentar algo sin un vídeo explicativo. Por ejemplo, en plataformas de crowfunding como Kickstarter, aparte del producto, el vídeo y la promoción social son clave para el éxito.

Cuando comenzamos algo, tenemos expectativas, ilusiones y un lienzo en blanco que llenar. Esta keynote nos propone un modo de uso: tener un propósito, ponerse en marcha, definir un modelo de negocio con MAT, crear un producto único de alto valor para el cliente y presentarlo de modo directo y condensado. No existe la fórmula secreta del éxito, pero si podemos aprender de la experiencia de otros y sobre todo utilizar ambos lados de nuestro cerebro, porque crear un proyecto empresarial rentable es un arte.

Artículo publicado en Westinghouse Future Economy por Isaac González.

Cuando acelerar es mucho más que ir más rápido

Cuando acelerar es mucho más que ir más rápido

Hace unas semanas el Diario Expansión publicó el ranking de las principales operadoras en cuanto a inversión en capital riesgo se habían producido en 2014. En la sección dedicada al Venture Capital, Conector Accelerator Startup, encabezaba la lista. No era un hecho casual. En menos de dos años, los fundadores del proyecto, encabezados por Carlos Blanco y Elizabeth Martínez, hemos trabajado duro. Los fundadores que se sumaron desde el principio, Gerard Olivé, Marc Ros, Miguel Vicente, Risto Mejide, Xavier Verdaguer y yo mismo, hemos trabajado duro en este tiempo, como realmente se merece algo tan apasionante. Pero la clave del éxito está siendo el grado de comprensión e implicación del casi centenar de mentores de los que dispone nuestro proyecto.

Mentores que entendieron rápidamente que Conector pretendía era ser algo más que una aceleradora y dónde el valor del ‘mentoring’ a aportar iba mucho más lejos de aportar financiación, espacio físico o una serie de charlas puntuales. En Conector las cosas pasan y pasan porque hay vinculación absoluta, gestión de equipo y valor añadido. Todo hasta el punto exacto en que, cada uno de los mentores y en cada una de las startups que ‘ayudan’, alcanzan una simbiosis que las hace parte de las mismas. No es enseñar, no es sólo dar lecciones de experimentados emprendedores, no, es también entrar en el asunto, ser parte, implicarse incluso societariamente en la startup, dando un patrón tremendamente nutritivo a lo que cada día pasa en las instalaciones de este sueño colectivo.

En Conector elegimos los proyectos que enlazan con una manera de ser y un patrón determinado de enfocar el hecho emprendedor. Creemos que si colectivamente retiramos algunas barreras mentales que rodean a la ‘vieja economía’ cambiará incluso la manera de pensar de las personas y sus relaciones con la realidad económica, política y social. Ciudades más modernas, tecnológicas y digitales serán también más plurales, eficientes y competitivas. En Barcelona, en Madrid o allá donde empezamos a expandirnos. Los emprendedores digitales son los estimulantes de ese nuevo rumbo, los dinamizadores del proceso. Su hoja de ruta se define por objetivos, por retos y por sueños, pero hacerlo de un modo actual es fundamental. En Conector mostramos como hacerlo y nos implicamos en el camino a recorrer. No siempre delante, eso es tarea del equipo emprendedor, pero siempre soportando y sufriendo con ellos, el peso de todo cuanto se necesita en ese viaje.

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Recientemente Conector ha ultimado el acuerdo con el Ayuntamiento de Barcelona para ir al Edificio MediaTIC donde se ubicará Conector Mobile y Conector Growth. Dos nuevos ‘spin off’ que se suman al Conector Games Madrid que ya está en pleno funcionamiento en las oficinas de R.Franco. En breve también, esperamos tener definida la ubicación de Conector Madrid.

Durante este año y el que viene se van a preparar los programas de aceleración en México, Colombia e Irlanda. Una muestra de que crear ecosistemas con el mismo modelo al que ya está resultando en Barcelona y Madrid pueden ser exportables y retroalimentarse entre si. El sueño sigue creciendo.

Publicaba la prensa recientemente que ‘el sector de las start-ups tecnológicas se mueve. Las aceleradoras de empresas son una de las mejores opciones que tienen los emprendedores para impulsar sus negocios, y el éxito de algunos proyectos ha llevado a Conector a replicar el modelo de negocio no solo en Madrid con aceleradoras sectoriales, sino también en México, Colombia e Irlanda, comenzó a funcionar en el 2013, y desde entonces ha propiciado el impulso de una quincena de empresas como PopPlaces, Viuing, Glovo. (…) En la primera edición, comenzaron seis start-ups, acabaron cuatro y dos lograron financiación. En la segunda ronda empezaron 15, acabaron 12 y han logrado financiación 10 en total. Algunos mentores acaban invirtiendo en las start-ups que aconsejan’

Con la tercera ronda en marcha en Barcelona (11 nuevas start-ups), hemos apostado por abrir aceleradoras sectoriales (start-ups que crean productos de un solo sector), algo que se va a replicar con otros sectores, siempre de la mano de socios industriales especializados. En otros países Volkswagen o Barclays tienen sus aceleradoras verticales de automóvil o banca.

Si eres un emprendedor tecnológico y crees que podemos ayudarte, estate atento, pronto habrá más novedades y convocatorias abiertas. Si consideras que puedes ayudarnos en nuestra expansión pues tienes conocimiento de partners de valor también nos interesa. Y, si quieres crear tu propia aceleración vertical con nosotros, si tu empresa quiere liderar una aceleración sectorial como se hace en otros lugares, no dudes en escribir aquí.

¿Es esto la Cuarta Revolución Industrial?

¿Es esto la Cuarta Revolución Industrial?

Hubo un momento que la economía y el modelo productivo sufrió una de las mayores revoluciones de la historia. La cadena de montaje que ideó Henry Ford retorció las costuras en las industrias que iniciaron un proceso nuevo que buscaba la eficiencia por encima de la diferencia. Ahora parece que eso, se ha dado la vuelta. La economía digital ha logrado que aquella gestión centralizada pase a ser algo procesado a través de plataformas sin propietario o sin control. Ya no es importante como construimos desde la eficiencia y si como desarrollamos las conexiones que hace rica y diversa toda la ‘cadena’ de producción.

Ahora bien, seguimos con problemas sobre como todo eso puede adaptarse a un mundo en el que hay demasiados intereses creados. Algo que viene de lejos. Cuando Baran, Cerf y Kahn crearon la tecnología computacional empaquetada en protocolos TCP/IP, el esqueleto de Internet, no todo fueron elogios y alegría. Aquella vinculación entre computadoras desde un punto de vista académico pronto tuvo detractores que consideraban que su apertura podía ser un problema.

De hecho, el nombre de aquel invento del demonio se llamó ‘Arpanet’ y durante un tiempo, se convirtió en una especie de espacio cerrado para intelectuales. Pocos supieron de su existencia. Era una tecnología dispuesta y creada para revolucionar nuestra sociedad en la sala de espera de las revoluciones.

Desde la política en general, donde todo se estaba cociendo, se consideró que era una malísima idea eso de abrir un modelo de comunicación institucional al público en general. De ‘Arpanet’ a ‘Internet’ había poco camino que recorrer pero un muro enorme que saltar. Durante un tiempo las puertas puestas en el campo parecían efectivas, pero era eso, una ilusión de algo imposible de hacer. El tiempo que pasó entre la idea, el proyecto, el concepto y su apertura legal, retrasó no sabemos cuanto, el progreso de este mundo. Probablemente, mucho de cuanto ahora tenemos, hace años que debería haber existido y, también, muchos lugares de este planeta que ahora acceden a la red y les permite erosionar las diferencias con el primer mundo, ya no existirían. Les debemos mucho, mucho retraso a los que ‘se asustaron’, a los que consideraron que todo aquello podía poner en jaque las estructuras que controlaban el trabajo, su distribución y, por supuesto, la transmisión del conocimiento entre las personas.

Pero, pasó. El mundo tuvo Internet y con él todo se fracturó. Poco a poco, pero la grieta entre el control y lo incontrolable se fue forjando, agrandando hasta ceder. Sin embargo, la ‘revolución’ no se produjo hasta que la necesidad apareció. Berners-Lee, un administrador de sistemas del laboratorio de física europea CERN, quien se dio cuenta que sin el aumento de innovación abierta y capaz de gestionarla de manera correcta sería imposible tratar con todo cuanto allí se investigaba. Para relacionarlo todo, para abrir esa red de ‘clase’ que suponía la conexión entre centros de investigación, precisaba otra cosa: la World Wide Web.

Lo que ahora llamamos ‘www’ no era más que un formato, un modo de hacer visible desde cualquier computadora un documento. Eso fue el principio, en 1991, de lo que sería la plataforma universal y abierta que ahora tenemos. Al crear ese modelo de lectura y transcripción, el conocimiento de alto valor empezó a ser visible por el público en general, y así, nutrirse de manera radical de la inteligencia colectiva. Todo empezaba a cambiar y lo estaba haciendo para siempre.

Pero no había bastante. En 1994, Berners-Lee creó un consorcio que fue llamado W3C que logró convertir la red en un fenómeno universal. Se vieron desbordados rápidamente. Las compañías que identificaron su valor y el capital riesgo que decidió apostar por todo ello, estimularon rápidamente su crecimiento. Recuerdo mi primera empresa ‘de Internet’. Se llamaba Visornet, rondaba esos años. Poca gente entendía a que nos dedicábamos y de hecho cada día era nuevo, un descubrimiento, una nueva pieza a un puzzle rarísimo y espeluznantemente vibrante. Hace 21 años. La vendimos un año después a una consultora que empezó a hacer las primeras páginas Web dinámicas que podo después se convertiría en una gran empresa que más tarde también fue incorporada en otra y en otra y así en la locura de finales del siglo pasado. (Cómo suena eso…)

El mercado universal de ideas, era eso, un zoco donde se comunicaban personas a través de un lenguaje de máquinas. Pero, ¿cómo lograr que las máquinas se comunicaran entre ellas? Eso ha perseguido el desarrollo de la red hasta ahora. ¿Cómo podían vincularlas en cada proceso de análisis de la ingente cantidad de datos que se iban sumando de manera exponencial en los servidores? Nos ha llevado mucho tiempo lograrlo. Ahora las cosas hablan entre si, no sólo ordenadores con ordenadores, sino cafeteras con neveras y coches con señales de tráfico. Yo con mi otro yo digital y mi otro yo digital con mi sistema de iluminación doméstico. Así todo.

Podremos pararlo un tiempo. Podrán reducir la velocidad, pero Internet no es ningún invento superfluo, no es uno más. De hecho no tiene que ver con si un taxista se queda sin clientes en beneficio de un usuario de una plataforma social, ni tan siquiera es si los electrodomésticos dejan de necesitar ser arreglados pues será mejor cambiarlos con software nuevo que reparar cualquier pieza. No tiene que ver con nada de todo eso. Internet no es la imprenta. No es disruptivo como lo fue en su día el acceso al conocimiento por parte del pueblo en la parte final de la Edad Media para asombro y preocupación de la Santa Madre Iglesia que tenía el control absoluto de lo que se podía leer y quien podía hacerlo.

Internet no es eso. El mundo que vivimos no es sólo el mundo que ahora gestiona y se gestiona con un nuevo factor determinantemente digital. Es todo. No es tan solo una herramienta. No es el volante, ni las ruedas, ni el cambio de marchas, no es el motor, no es el asiento de atrás, no es el semáforo, no es el guardia que indica por donde pasar y cuando, no es el sistema de control de tráfico, no es el mecánico, no es el fabricante, no es nada de todo eso. No es el coche, no es el vendedor, no es el anunciante, no es el creativo, no es nada de todo eso. Internet es el espacio donde todo sucede y lo hará ya de manera incontrolable para siempre. Evolucionará hacia la cuarta revolución industrial pero esa ya no será ni tan siquiera industrial, será de otro modo que apenas podemos identificar.

No hará falta ser pacientes. Será pronto. La velocidad a la que todo ello se aproxima es espeluznante. Cada vez toma mayor velocidad y apenas nos adaptamos, pero lo hacemos y sucede en todas partes.
Hoy en día vivimos bajo la influencia de los ecosistemas. Apple y su App Store, Amazon u otros. Sus competidores ya no pueden sólo competir con ‘buenos productos’, necesitan ecosistemas, comunidades interconectadas. Ese ejemplo deja claro que el ‘mercado’ ya no es un mundo repleto de individuos, es un individuo capaz de ser clasificado como la parte fundamental de tu proceso comercial. Sin comunidad no hay nada.

No se trata sólo de redes sociales, que también, sino de entender la magnitud de la tragedia. Un mercado líquido pero atractivo, donde, pequeñas empresas, nacidas de una buena idea, o no tan buena, se convierten en un proyecto de comunidad capaz de integrar en su arquetipo, en su funcionamiento, los caracteres básicos de ese comportamiento que nos lleva a la Cuarta Revolución Industrial, llámala como quieras, pero habrá que llamarla.

Apple en su esfera, Marketo para el marketing, Xero para la contabilidad, Tidemark para el ERP, Kareo para la medicina, IBM para la inteligencia artificial. Todos construyen plataformas, todo son plataformas. Ya no existen webs. Ya no hay redes sociales. Todo se está transformando en algo genérico, profundamente conectado.

Mientras que en épocas anteriores, las empresas competían sobre la base de la eficiencia, la capacidad y el rendimiento, ahora deben pensar en términos de ampliar y profundizar sus conexiones. Hace relativamente poco Elon Musk abrió sus patentes de coches eléctricos en una decisión inédita en el sector. Toyota hizo lo mismo con el de hidrógeno. Es parecido a lo que IBM hizo con la aportación de mil millones de dólares y así contribuir a la comunidad Linux. Todo lo abierto y accesible ha ido sustituyendo, y cada vez será en mayor medida, a lo cerrado.

Por eso, las guerras entre quienes consideran que el comercio electrónico se llevará por delante las tiendas físicas, o que las plataformas sociales se ventilaran taxis, hoteles, agencias de viajes (ayer vi una), tiendas de música (¿que es eso?), o lo que sea, son agresiones que se deben evitar, no enfocan correctamente. Esto no va de si algo debe quedarse a costa de otro que quiere venir. No hay opciones de ese tipo. Como decía Heather O’Rourke en Poltergeist, ‘ya están aquí’.

Amazon y Uber y la llegada de todo.

Amazon y Uber y la llegada de todo.

En un artículo reciente, Dianne See Morrison, asegura que la economía socializada promete transformar la vida urbana de un modo irreversible y para mejor. De hecho asegura que el crecimiento urbano y la desigualdad logística en las ciudades se va a equilibrar gracias a la economía ‘del compartir y con la automatización de todo’. Será más eficiente, más amable y la solución a muchas de las quiebras que hoy en día definen nuestro núcleo cotidiano. Contrapone las opciones que una economía socializada representaría en la congestión de muchas de las operativas diarias en las que estamos sumidos.

En Londres, por ejemplo, existe un buen número de ejemplos. La congestión de tráfico cuesta más de cuatro mil millones de libras cada año y sus habitantes pierden 170 millones de horas sentados en un coche. La contaminación causa más de tres mil muertos atribuibles a la contaminación. La vivienda ha alcanzado un precio medio de medio millón de euros cuando el salario anual no supera los 35.000. Como hemos asegurado que sucede en muchas partes del planeta, apenas el 10% de los habitantes de la capital británica poseen el 60% del activo financiero total y el 80% más pobre de esa ciudad representa lo mismo que el 20% del capital total. Recuerdo que no hablamos de un país emergente, en todo caso, sumergido.

En ese escenario, replicable en muchos puntos del planeta, aparece la economía basada en compartir y en automatizar. De hecho muchos de los conceptos que representan algunos de los avances tecnológicos y de aplicación que la misma suponen, aunque sea por derivación, pueden suavizar esas desigualdades. No hablamos sólo, que también, de Uber, Airbnb u otros. Es sólo parte de lo que supone automatizar la logística o los elementos que retiran intermediarios.

Hace tiempo que existe una guerra subterránea, o no tanto, contra todo lo que representa un cambio notable en el modo en el que todo se ha hecho hasta la fecha a pesar de que, por ello, retrasemos lo inevitable. Sin embargo poco a poco, el peso del sentido común va imponiendo sus bases.

De momento el debate está en los derechos laborales, las licencias, la legalidad o cualquier aspecto que, siendo razonable, en muchos casos responde a principios y factores que gobernaban el mundo cuando aun no existía ni tan siquiera Internet. Ponerle puertas al campo es imposible y además imprudente. Suele retrasar cosas y cuando esas cosas pueden ser mejorar la manera de afrontar el futuro y vivir de un modo más sostenible es obvio que no aguantará mucho.

Tengo la sensación que mantener la legalidad y los rituales que todo lo retrasan desde despachos o intereses creados es como apuntalar una presa apunto de ceder por el peso del agua acumulada. Es como si se quisiera mantener el líquido a un lado y la sequía controlada al otro. Con el tiempo va aumentando la presión, las fisuras aparecen y se taponan con sacos de arena. Si no se toman decisiones inteligentes y se aprovecha el punto exacto de la historia, se quebrará del todo y se llevará por delante cuanto ahora tenemos montado y de manera radical. Lo que, por supuesto, cuando se hace así, no es del todo bueno. Suele causar bajas innecesarias de profesiones que desaparecerán de un plumazo cuando se podría haber ido transformando adecuadamente el entorno por el que circulará esa enorme masa de agua y progreso tecnológico, socializado y global.

Los taxis contra Uber, la industria hotelera contra Airbnb, el sector del transporte contra los envíos automatizados de Amazon. Los protagonistas de las batallas que componen la guerra se suceden y seguramente son meras excusas de otros a los que no les apetece que el mundo cambie tan deprisa. La pérdida de control que supone la Internet social, la Internet automática e, incluso, la Internet de las Cosas, para los que ahora deciden con que se avanza y por donde, significa el mayor de los desafíos. Veremos como se adaptan, pues no hay más remedio.

Poco a poco las noticias se suceden y van describiendo el camino por el que discurre todo. Leyes que hace unos meses eran impensables o autorizaciones que se aseguraba no se iban a dar, van llegando.

Dos ejemplos, Uber en New York y los drones de Amazon. El primer caso supone la evidencia de cómo evoluciona todo a pesar de los intentos de evitarlo. Tal y como ha publicado la Comisión de Taxis de NYC, por primera vez, los taxis amarillos de la capital americana son minoría frente a los vehículos registrados con el distintivo Uber. Estos últimos son 14.088 y los tradicionales 12.587. En cuatro años apenas han logrado eso. Cabe decir que el número de viajes y pasajeros todavía es abrumador por parte de los taxis ‘de siempre’ y eso podría ser parte de la solución. Tal vez, cada uno, tiene un papel determinado para transportar personas. De los casi medio millón de pasajeros transportados por los taxis, Uber sólo lo hizo en 5.887 ocasiones. Obviamente esto responde a que un conductor Uber no lo es todo el tiempo, lo es ‘en el uso de su tiempo y coche’ de manera complementaria a otras ocupaciones y eso tiene mucho que ver con la tecnología y su adaptación a una manera de vivir muy diferente el valor de lo propio.

Otro caso, la autorización por parte de la Administración Federal de Aviación de EE.UU. a la aeronavegación experimental por parte de Amazon y desarrollar e investigar con aparatos voladores no tripulados. Se trata del prototipo de drones del que hemos hablado ya y que podrán realizar vuelos siempre por debajo de 112 metros de altura, durante el día y en condiciones meteorológicas de visibilidad. Requerirán certificados de conductor y derivados que ya imaginábamos. Me imagino nuevas profesiones. Conductor de drones, profesor de conductor de drones y expendedor de certificados de conductor de drones, por ejemplo.

Ya el año pasado, Bezos anunció la intención de desarrollar Prime Air, que tenía como objetivo llevar paquetes a través de drones automatizados, de casa en casa. La negativa tajante de la administración americana ya va suavizándose ante lo absurdo que puede ser negarse a avanzar en algo que tecnológicamente es factible, más fácil, eficiente y sostenible. Pues eso, que la presa puede descargarse poco a poco, pero de manera continuada o dejar que reviente por la presión de la lógica y los tiempos.

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