Derecho al olvido, reputación digital e ingeniería de datos

Derecho al olvido, reputación digital e ingeniería de datos

Ayer hablábamos de una realidad al respecto de los datos personales y su almacenamiento. ‘Más de 200.000 personas han pedido a Google la retirada de sus datos desde que se dictó la sentencia acerca de la petición de un usuario de borrar su memoria digital. Google controla el 90 por ciento de las búsquedas de Internet en Europa’. Cuando en mayo de 2014, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictaba sentencia estimando que los buscadores debían ejercer el derecho al olvido, es decir, retirar los enlaces de sus resultados de búsqueda si el protagonista en cuestión de los mismos lo solicitaba y siempre que se cumplieran ciertas condiciones, supuso que poco después de la decisión, casi 100.000 internautas solicitaran acogerse a dicha decisión, pero ¿qué ha ocurrido desde entonces?

Para saberlo he hablado con una buena amiga y con la que he compartido mesa en algún consejo de administración. Laura Urquizu ahora es la jefa en Redpoints, una de las agencias con mayor proyección y eficiencia en el ámbito de la gestión de reputación digital y protección de contenidos que conozco. Es una empresa española con sede ya en varios países y considerada como una de las de mayor proyección en el mundo dentro de este complejo campo. Entre sus clientes se encuentran algunos de los principales grupos editoriales y audiovisuales nacionales e internacionales, así como reconocidas entidades deportivas y deportistas de primer nivel, y profesionales del cine y de la música y fue galardonada en 2014 por la Generalitat como mejor ‘startup’ catalana.

Hoy en día el valor que tu imagen o la de tu empresa tiene en la red es consustancial al que se le puede otorgar de manera genérica. Algo está cambiando de manera transversal y pruebas hay por todos lados. Personajes digitales que se han hecho tremendamente conocidos, famosos, a través de canales de youtube con millones de subscriptores que rechazan ir a televisión pues ‘no es el medio natural en el que puedan sentirse cómodos’, no hace más que demostrar el sentido que ha tomado todo. La revolución digital es innegable y es bueno tomar algunas medidas que nos permita no perdernos dentro de ella. Manejar con cuidado los datos y sus derivadas es una buena práctica.

La reputación digital se refiere a cómo son percibidas las acciones de una empresa, producto, servicio e incluso una persona en entornos digitales. Incide directamente sobre el valor de cualquier marca y va más allá de las acciones de marketing que se puedan hacer para estructurarla. Hemos dicho que vivimos en un entorno de datos y estos ya no se gestionan sólo a partir de campañas de marketing, precisan de ingenieros y matemáticos que tracen y monitoricen esos datos.

La primera campaña de Obama para las presidenciales norteamericanas fue descrita como la ‘social media campaign’ y la segunda como la ‘big data campaign’. Entre ambas sólo habia una notable diferencia. Quien creaba, gestionaba, analizaba y conducía el contenido. En la primera eran estrategas de comunicación digital y en la segunda un grupo de ingenieros en datos. Los primeros dialogaban con comunidades, los segundos rastreaban datos y los corregían según su análisis a tiempo real.

Sea en política o en empresa, la reputación se hereda afectándola o beneficiándola de forma directa. Es una de las variables más importantes que afectan a la decisión de compra en Internet ya que la opinión de otros pesa mucho en la toma de decisiones a la hora de comprar tal y como sabemos.

El uso indebido de marcas y nombres en Internet afecta a la reputación de una marca y a los ingresos de la empresa por eso tener presente su importancia es clave. De hecho el usuario ha adquirido un enorme poder en la gestión de la reputación digital. Es quien toma el control de la reputación de una organización cuando conversa y da sus opiniones sobre ésta. Tener monitorizado este campo de minas con un ‘control temprano de la Visibilidad (información generada por la empresa y por la gente), es la base para forjar una reputación online óptima.

La Agencia Española de Protección de datos dijo que la Audiencia Nacional ha dictado casi un centenar de sentencias sobre derecho al olvido. En más de la mitad de ellas el resultado ha sido obligar a los buscadores a retirar los enlaces. ¿Es información obsoleta? ¿No existe un interés público? Si la respuesta a estas y otras preguntas es sí, entonces Google u otras plataformas o buscadores actúan. A veces agencias como Redpoints son clave para ese trabajo sea más rápido y eficiente gracias a las homologaciones que tienen con estas compañías.

En España, y según cifras actualizadas, Google ha recibido 22.586 solicitudes de retirada de información que afectan a un total de 73.512 de URLs. En total, y a nivel europeo, las solicitudes han ascendido a 242.782 con 880.296 URLs, de las cuales 41,4% han sido eliminadas. Obviamente es un ‘mercado al alza’ que no hace más que regular un océano donde nadie sabía con anterioridad como y por dónde navegar.

Permitidme un apunte que me viene a la memoria. En 2012, el autor Philip Roth descubrió que la entrada en la web que su libro ‘The Human Stain’ se decía por error que estaba basado en la vida del escritor Anatole Broyard. Roth explicó a un editor de dicha web que no era el caso, y él mismo trató de actualizar la página con la información correcta. Los editores del sitio se negaron a hacer los cambios, alegando que Roth no era una autoridad competente en la materia.

El hecho tomó importancia pues resultaba que el autor del libro no podía corregir un error sobre su libro que además podía comprometer la captación de potenciales lectores. Finalmente Roth terminó escribiendo una monografía acerca de esa locura en The New Yorker. De ese modo creó un contenido que era más potente que el otro. De hecho, ahora, en la Web hay más material sobre la controversia que sobre el libro. El trabajo de una empresa especializada logró estabilizar ese punto de fricción entre la información, la reputación y la repercusión.

Vamos a un futuro en el que todos estaremos ‘catalogados’, fijados y digitalizados. Es una buena idea tener conciencia de ello y rodearse de los que saben, por lo menos para consultarles. Si necesitas información no dudes en preguntar.

Voces críticas ante el futuro digital y automático

Voces críticas ante el futuro digital y automático

A pesar de que en este espacio suelo aportar una visión positiva y de defensa del uso tecnológico que como especie tendremos que asumir en el futuro inminente, es cierto que es bueno reflejar otros puntos de vista. Aquí mostramos a menudo una visión crítica hacia los que deben liderar o estimular los cambios sociales y laborales que irremediablemente todos tendremos que abrazar debido a que estamos ante una revolución en todos los sentidos de la vida y, potencialmente, la revolverá definitivamente. Espero siempre, así lo demuestra la historia, que los avances tecnológicos nos llevan a un mundo mejor. Vamos a escuchar voces contrarias a ello y vamos a ver como relacionan directamente a las grandes empresas que ahora mismo son los protagonistas de esa mutación con una especie de esclavitud digital forjada en los datos masivos y que, según nos contarán, relaciona tecnología con tiranía.

Publicaba el pasado domingo Finanzas.com un interesante artículo que replico en algunos fragmentos más abajo. El tema del mismo era el punto en el que se encuentra la dependencia de nuestra sociedad y sistemas relacionados con respecto a las grandes compañías que tras un aparente servicio gratuito nos conceden diferentes modelos de conexión digital a cambio de saber cosas sobre nosotros. La dependencia de un algoritmo analizada por tres expertos muy críticos con el momento actual. Ya hemos escrito de ‘los algoritmos que dirigen nuestra vida‘ y casi ni nos damos cuenta, hemos opinado sobre como debemos ir asumiendo una especie de posthumanidad que se plantea a medida que la inteligencia artificial toma cada vez mayor complejidad y hemos analizado como Internet se convierte en todo y hemos escuchado de que hablan las máquinasDe todo eso hemos debatido pero siempre desde un punto de vista concreto. Hoy me apetece escuchar la voz de quienes dudan de la bondad de todo ello.

En el artículo que comentaba hay diversas apreciaciones al respecto de que eso de la Internet del Todo, la Internet total, la interconexión absoluta, vayan a conducir a más riqueza y oportunidades. A través de la óptica de Margrethe Vestager, una política que desde el parlamento europeo se ha enfrentado a Google, Jaron Lanier, uno de los pioneros expatriados de Silicon Valley y Dave Eggers autor de ‘El Círculo’, la polémica novela sobre el circuito cerrado que suponen empresas como Google, Twitter o Facebook y el control que ejercen sobre nosotros.

Aquí hemos comentado como estas empresas son como una especie de ‘todo es posible‘. Lo vimos en muchas ocasiones. Recuerden todo lo que suponía tan solo imaginar muchas de las cosas que ya han logrado. Fotografiar al mundo, conectar millones de personas aun evento, darle el poder del contenido a la sociedad y otros. Ahora ‘Google proyecta una red de globos de helio para crear una burbuja de Wi-Fi mundial. Facebook, que está a punto de alcanzar los 1500 millones de usuarios aspirando a que su aplicación esté operativa en los 7000 millones de teléfonos inteligentes que hay en el mundo. Amazon va camino de dominar el almacenamiento de datos en la nube y cambiar el concepto de lectura (y del propio libro) pasando de producto a servicio, o incluso con los supermercados a través de los drones. Soy de los que opinan que todo eso es inevitable, pero lo interesante será saber hasta que punto, todos esos avances suponen un coste en la libertad de los individuos. El debate está servido. En mi opinión si superamos esa intermediación que suponen todo esta amalgama de intereses creados y modelos de escucha social, lo abremos logrado, sino, habremos cambiado de manos la llave que nos controla y dirige actualmente. El nuevo establishment no será más que el viejo pero digitalizado y mucho más poderoso.

Mañana hablaremos de una realidad al respecto de los datos personales y su almacenamiento. ‘Más de 200.000 personas han pedido a Google la retirada de sus datos desde que se dictó la sentencia acerca de la petición de un usuario de borrar su memoria digital. Google controla el 90 por ciento de las búsquedas de Internet en Europa. Pero el buscador con su algoritmo solo es la punta de lanza de un negocio de más de 300.000 millones de euros. Es la agencia de publicidad más grande del planeta’. Es la punta del iceberg según estos tres analistas.

Margrethe Vestager, considerada la política más poderosa de la Unión Europea. En su país, Dinamarca, fue ministra de Educación y de Asuntos Eclesiásticos. Es liberal y feminista y comenta con respecto a Google que ‘hemos tenido que trabajar meticulosamente. Ahora nos hemos centrado en su comparador de precios [Google Shopping, que el gigante estadounidense estaría favoreciendo frente a sus rivales], pero hay otras investigaciones en curso relacionadas con el buscador de viajes, con los mapas, con la publicidad y las restricciones a los anunciantes [el algoritmo privilegia a los que pagan (enlaces patrocinados), manipulando así el resultado de las búsquedas], con el uso indebido de contenidos de terceros…’

Jaron Lanier, el científico computacional pionero de Silicon Valley se dedica a denunciar que el sistema de grandes servidores ‘gratis’ lleva al hiperdesempleo y al fin de la clase media. Al respecto de todo esto destaco lo que dice sobre que ‘la información es poder y creíamos que hacer esa información libre y gratuita daría poder a la gente. Nos equivocamos. Las cosas cambiaron hace unos diez años. Se produjo lo contrario, una concentración de ese poder en unas pocas manos, en los propietarios de los grandes servidores o lo que yo llamo ‘servidores-sirena’. Se creó así un nuevo tipo de plutocracia, en detrimento de la clase media. La gente debe entender que no existe lo ‘gratis’. Cuando los usuarios aceptan un sistema en el que suben vídeos a YouTube y contribuyen con información a las redes sociales sin esperar nada a cambio, lo que están haciendo es trabajar para que otro, con unos servidores muy grandes, haga fortuna. Nos ofrecen cosas gratis a cambio de que permitamos que se nos espíe. Hemos sido hipnotizados con la idea de que no debemos esperar dinero a cambio de lo que hacemos on-line. Lo único que sacamos a cambio son abstractos beneficios de reputación o subidones ego. Sin embargo, si pagas por esos datos, logras un equilibrio. Si algo de lo que una persona dice o hace contribuye, aunque sea en una mínima medida, a una base de datos necesaria para que un algoritmo de traducción o de predicción del comportamiento, por ejemplo, realice su función, la persona debería recibir un ‘nanopago’ proporcional al valor resultante.’

Lanier llega a decir que Internet es una tecnología fallida porque al contrario de lo que en los años sesenta, Ted Nelson propuso ‘para que fuese un mercado universal en el que la gente pudiera comprar y vender bits de uno a otro, donde se pagaría por la información y los ordenadores personales daban poder a la gente, pero al cambiar de siglo, algo se torció. Ahora la gente puede esperar cosas gratis de Internet, pero no puede esperar riqueza de Internet, lo que lo convierte en una tecnología fallida’. Lanier dice no tener cuentas en redes sociales. ‘Eso es una decisión personal porque yo encuentro muy inquietante que conserven copia de todo lo que hago o digo. Pero no creo que el boicot sea una solución. No tendría sentido porque demasiada gente ha nacido ya con estas cosas.’ y habla de los nativos digitales diciendo que ‘por primera vez vemos una generación que tiene menos ingresos que sus padres; chicos que no pueden irse de casa de sus padres y que están todo el día consumiendo cosas ‘gratis’ en Internet. Pero es muy difícil hacerles entender que hay una relación entre esas dos cosas. Que la razón por la que no se pueden ir de casa es porque tienen todas esas cosas ‘gratis’. Que eso es lo que ha destrozado sus opciones de tener trabajo.’

Finalmente Dave Eggers considerado un intelectual contra ‘la secta’, así es como llaman a los grandes de Silicon Valley, se despacha sobre lo que considera el ‘mix’ de las grandes redes que se irá conformando en el futuro inminente. Dice que ‘buena parte de las cosas que narra el libro ya están sucediendo. Muchas de las tecnologías que pensé que estaban a cinco o diez años vista ya se están comercializando. Aplicaciones reales como Meerkat o Periscope se parecen mucho a la cámara que lleva Mae, la protagonista de la novela, que lleva 24 horas encendida una webcam. Cuando empecé a escribir, algunas tecnologías me parecían demasiado descabelladas. Recuerdo que escribí una escena en la que la televisión de uno de los personajes está espiándolo, grabando su voz sin su conocimiento. Pero pensé que era demasiado inverosímil. Y ahora resulta que los nuevos televisores de Samsung hacen exactamente eso. Es una locura. Creo que una gran amenaza es la recolección indiscriminada de datos de ciudadanos privados. Francia, por ejemplo, acaba de abrir la vía para que su Gobierno recopile metadatos de todos sus ciudadanos, supuestamente para mantenerlos a salvo del terrorismo. Pero esa es una clara violación de la privacidad. Un ciudadano debe ser capaz de hacer llamadas telefónicas y enviar mensajes de correo electrónico sin que el Ejecutivo tenga acceso a esa información. Si aceptamos esto, ¿qué más vamos a aceptar? El verdadero peligro es con qué pasividad aceptamos la intromisión en nuestra privacidad, como si esta no fuese importante. Sin privacidad no se puede ser disidente. Y sin disidencia no es que la tiranía sea posible, es que está garantizada.’

Esto es un poco de lo que se dice en el punto contrario a lo que en general aquí comentamos. Es bueno saber que se opina desde todos los puntos. Genera un espacio de reflexión más interesante y completo. Ni unos tienen toda la razón ni otros podemos pensar que la tecnología es todo bondad. Me gusta pensar que Internet ha dado calidad a la democracia que ha obligado a muchos espacios opacos a ser más transparentes, a empoderar a la sociedad. No tengo claro que sea mejor hablar con un hombre que con una máquina, de hecho me entusiasma cuando logro hacer eso, pero también es cierto que si somos ‘humanistas’ no debemos olvidarnos que tras un mundo automatizado descansa una sociedad menos crítica y eso, sí, me preocupa.

La importancia de la analítica web | blogger invitado

La importancia de la analítica web | blogger invitado

Hoy tenemos blogger invitado. Se trata de Andrés Gananci, quien fundó su primer negocio online con tan sólo 17 años y que algo más de una década después, sigue viajando por el mundo mientras trabaja desde casa ayudando a entender el complejo mundo de la analítica web. De hecho hoy nos habla de la importancia de todo ello en un negocio online. Recuerda que si tienes un negocio en la red o pretendes tenerlo en Idodi Only Different Ideas hemos ayudado a más de 2.000 empresas a ‘vender más’ y a alcanzar sus objetivos. Lee este magnífico post de Andrés y toma decisiones. Inténtalo tu mismo si te ves capaz o contrata a quien sabe de ello. La analítica no es un tema menor y muchas veces es la clave del éxito. Aquí os dejo con su artículo.

La importancia de la analítica web en un negocio

El comercio electrónico está en su máximo esplendor, no para de crecer, pero no solo para los emprendedores, sino también para los clientes, cada vez son más los que compran por Internet. Tal es el auge que las empresas no deberían dejar pasar por alto este hecho, aprovechar el momento y conseguir su objetivo, el de vender más. Y es que para vender más no vale solo con invertir dinero, es importante analizar aspectos fundamentales: generar tráfico, aportar valor y contenido al cliente, interactuar con el usuario, ofrecer una buena atención al cliente y ofrecer una buena experiencia de compra a nivel técnico.

Parece muy fácil desde fuera todos estos términos que acabo de nombrar, de hecho cualquiera con buenas capacidades de comunicación y con ciertas habilidades sociales, puede desempeñar este trabajo. Lo que no resulta tan fácil es que todas estas acciones puedan medirse en resultados para comprobar si el contenido no es suficientemente atractivo y por eso se van, no estoy llevando bien mi estrategia en las redes sociales, o mi página web tiene un problema del que yo no era consciente. Y es que ¡para eso está la analítica! Medir, medir, medir.

Analicemos un hecho real: una persona va a crear un negocio y decide crear una web que le ha costado 5.000 euros y decide también gestionar un blog, en el cual lleva una estrategia de escribir contenido diario durante un buen número de meses. Eso está muy bien pero, ¿sabe quién visita esa página? Esto es algo habitual. Ves como una persona está a punto de iniciar su negocio, pone todas sus ilusiones y ganas en ese proyecto, y en poco tiempo fracasan por no tener en cuenta detalles tan significativos como que los usuarios no acaban, en ocasiones, una compra en una página web porque el formulario de compra es muy largo o tedioso, y terminan abandonando el carrito en este punto. En este caso en concreto, ¿crees que es decisivo tener en cuenta este problema para tener más ventas? ¿Es tan difícil fijarse dónde se produce el abandono y dar solución a ese error?

Hacer un buen seguimiento y análisis es como tener un mapa y una brújula para tu negocio. Y es que además Internet te lo pone en bandeja. Existen muchas herramientas que te permiten obtener resultados para nuestro negocio, haciéndonos saber qué estamos haciendo bien y qué cosas no debemos hacer más. Si hacemos una inversión en nuestro nuevo negocio, vamos a hacer las cosas bien. Si seguimos con este ejemplo de la web y el blog, es necesario saber por lo menos qué términos buscan los usuarios, qué secciones visitan más, qué paginas abandonan, ¿no crees que te ayudarán un poco más en tu estrategia? O por el contrario, ¿seguirás dando palos de ciego y continuarás tirando tu dinero y tu tiempo?

Considerando todo esto, ahora lo que no debemos cometer es otro error muy común: medirlo todo y volverte loco con las estadísticas. Antes de ponerte a medir, debes fijarte unos objetivos que quieres alcanzar con cada acción: más fans en Facebook, más tráfico o más suscriptores. Aconsejo establecer objetivos reales. De esta forma es más fácil saber qué vas a medir y dejar otras métricas a un lado, que por el momento no sirven para nada.

Internet sigue ofreciendo grandes ventajas y te permite generar tu propia audiencia. A través de la red difundes tu contenido, tu mensaje el cual llega a mucha gente, que no siempre son tus clientes potenciales, pero que te ayudarán a generar oportunidades para conseguir una nueva comunidad. Las redes sociales también son medibles. Puedes incluirlas en Google Analytics o en otras herramientas más especializadas incluso.

La herramienta por excelencia de analítica web es Google Analytics como te decía, una herramienta gratuita, de diagnóstico y de prueba de resultados para hacer funcionar la página web de forma efectiva. Resulta muy útil si queremos hacer cambios en nuestra web o en nuestra estrategia para captar un nuevo nicho de mercado, si tenemos problemas con el SEO, o si queremos sacarle el máximo partido a nuestra página de e-commerce. Pero no solo nos servirá para hacer un seguimiento detallado de nuestra web, sino como hemos visto anteriormente nos ayudará a tomar decisiones en nuestra estrategia. Por eso es muy importante tener en cuenta que antes de ponernos manos a la obra con nuestra nueva web, debemos utilizar Google Analytics para saber por dónde empezar y hasta dónde queremos llegar.

Por último, aconsejo hacer analítica con tiempo y esfuerzo para interpretar de forma correcta los resultados. Si no disponemos de tiempo debemos delegar esa tarea en profesionales que interpreten las estadísticas en función de los objetivos que has fijado. Lo importante es hacerlo bien, sin prisas y con buena letra.

Descripción del autor: Andrés Gananci es un emprendedor y aventurero apasionado de la vida que fundó su primer negocio online con tan sólo 17 años. 12 años después, sigue viajando por el mundo mientras trabaja desde casa.

Llámalas ‘Apps’ mientras puedas, pronto no tendrán nombre.

Llámalas ‘Apps’ mientras puedas, pronto no tendrán nombre.

Ya está disponible el número 5 de nuestra revista económica Westinghouse Future Economy. Puedes descargarla a partir del quiosco digital de Mediazines. En este número tratamos el papel que juegan las aplicaciones, las llamadas Apps, en nuestra vida cotidiana. Como siempre, os dejo con mi ‘editorial‘ y que encabeza el magnifico trabajo del resto de colaboradores. Realmente este mes se han superado.

CFnzAyeW8AA_-4vEditorial: ‘Llámalas ‘Apps’ mientras puedas, pronto no tendrán nombre’ #WFE5

La transformación tecnológica de nuestra sociedad pasa por conceptos como la impresión en tres dimensiones, la conexión de datos y objetos, la inteligencia artificial, el comercio electrónico, el big data y, como no, las aplicaciones que nos conectan con la vida en todo momento. Éstas últimas son, sin duda alguna, las que más normalizadas están. Todos tenemos nuestra colección de ‘apps’, todos estamos atados a una especie de racimo de programitas que nos hacen la vida, en principio, más fácil o más divertida.

Pero estamos procesando arquetipos que muestran los modelos iniciales de cuanto está por venir. ¿Recuerdas el aspecto que tenía una PDA? ¿Y lo que hacía? Tal vez ahora ves el reflejo de aquellas máquinas lentas y desconectadas en tu ‘smartphone’, de hecho algo hay, pero es increíble cuánto iba a evolucionar todo antes de que pudiéramos ni siquiera intuir el cambio.

Ya no hablamos de teléfonos móviles, de hecho no tiene sentido definir así a nuestro compañero inseparable, ese que tiene el poder absoluto de nuestra vida porque parte de ella está en su interior. Fotografiado, nuestro presente y futuro se mezclan con intereses, amigos, mensajes, órdenes, compras, ventas, métricas y, en resumen, nuestra existencia digital, que poco a poco va perdiendo el adjetivo y va convirtiéndose en sencillamente eso, nuestra vida.

Hace apenas unos meses se celebró en Barcelona el MWC (Mobile World Congress). Hubo muchos expertos que comentaron el poco valor de la sigla ‘M’ (se lo escuché decir al gran Genís Roca por ejemplo), la de Mobile. Decían que ya no tiene sentido y se debería cambiar por una ‘W’. Sería las de ‘Wareable’, queriendo escenificar un hecho absolutamente cierto, pues y es que todo cuanto ahora es tecnología, no sólo es móvil, sino ‘wareable’, es decir, que va con nosotros.

Hoy en día, todo cuanto va con nosotros es parte de nosotros mismos, y es en ello que aparece la máxima expresión de cuanto representa la fusión entre tecnología y humanidad, economía y vanguardia. Ya no es importante dónde estás, ni cuándo, lo determinante es qué tecnología llevas asociada.

Si a esto sumamos que la conexión absoluta entre las personas se ajusta a un desarrollo llamado ‘aplicación’ y que gracias a ellas los intermediarios, las cadenas de valor y los procesos productivos también están siendo trastocados de manera irremediable y absoluta, sólo nos queda intentar comprender por dónde va todo ese fascinante mundo de las ‘apps’. justo detrás de las más populares.

Desde aplicaciones capaces de ayudar a ver a invidentes, a las que ponen el conocimiento humano al servicio en línea de otros, hasta las que permiten mejorar la vida de pacientes con Parkinson. De todo hay y poco a poco irán desarrollándose otras que nos atravesarán de punta a punta como especie.

Permítanme la broma, sabemos que, tal vez, el MWC debería de llamarse WWC., tal vez, pero si quieren les dejamos otra W, la de Westinghouse para que lo acaben de redondear.

La súper fábrica de Tesla y la política. Agítalo, a ver que sale.

La súper fábrica de Tesla y la política. Agítalo, a ver que sale.

Me pedía ayer una radio irlandesa que hiciera un análisis sobre las elecciones municipales y autonómicas en España. Creo que no les fui de gran ayuda. De hecho me agota la palabrería y la tertulia de café, estadística y escenarios, conversaciones de partido y de intereses que sólo interesan a unos interesados. Están con aquello de sumar ‘mayorías’ o del quítate tu que me pongo yo o viceversa. Nada nutritivo. El debate tiene escaso valor en el ‘quien’. Lo realmente destacado sería el ‘que’. Seguimos peripuestos en el andén y el tren sigue pasando. Y se va.

Por poner un ejemplo sencillo de cómo se es permeable a los cambios y a la adaptación del futuro inminente. Si miramos el mapa europeo de dónde se puede y dónde no atender a un modelo Tesla, un coche diseñado y fabricado por la empresa que lidera Elon Musk, veremos el agujero histórico en el que nos encontramos. Cierto que el jefe de la marca aseguró que a finales de 2015 en España habría 12 estaciones de ‘súper carga’, pero de momento lo que es, es lo que ves.

Screen Shot 2015-05-27 at 11.31.04

Tesla es una compañía que ha logrado comercializar de manera importante su vehículo eléctrico. Puedes reservar el vehículo ‘aspiracional’, de lujo pero eléctrico, Modelo X pagando 5 mil dólares por anticipado y asegurarte su entrega en un buen tiempo.

Sería algo así como una nueva versión de Apple según algunos. Su historia es la historia de una guerra contra el poder de un sector, el de los coches, que sigue lejos de entender la que se le viene encima. De hecho, durante un tiempo, Tesla tuvo prohibida la venta en algunos estados americanos. Ahora, una vez su rentabilidad es pública y su plan definitivo acerca del uso de baterías que revolucionarán el sistema energético mundial, la vuelta atrás es imposible.

Las empresas lideran la innovación, eso es una evidencia. Nuestras vidas dependen en gran medida de que las compañías disruptivas ejecuten sus proyectos. Vivimos en un día a día muy distinto al de nuestros padres debido a la irrupción de diferentes artilugios, sistemas, inventos, productos o redes que surgieron en alguna empresa. Los cambios en términos energéticos no sólo son una opción económica, de gustos o de capacidad, es una innegable obligación sostenible. Tesla es una de esas empresas que se han lanzado a una conquista transversal a partir de un proyecto inicial. Del coche eléctrico se ha pasado a la batería cotidiana.

Y ciertamente ahí está la clave del asunto. Lo del coche tiene su cosa pero ya sabéis que en mi manera de ver la mobilidad futura aparece más destacado el coche automático y, a medida que las leyes se adapten, un modelo de uso socializado del automobil será la tónica en las grandes ciudades.

Por eso, cualquier noticia al respecto de lo que está preparando Tesla acerca de las baterías domésticas que se salten a todo un modelo energético establecido es algo interesante de analizar. En España ya sabemos que no hay intención de apostar por un modelo que penalizaría a las grandes compañías y que, para eso está, la política piensa trabajar duro a fin de asegurar sus modelos actuales. Y así nos va. Así veremos alejarse ese tren que en otros lugares abrazan con entusiasmo.

Y la cosa avanza rápido. Con medio millón de metros cuadrados y un costo de inversión de 5 mil millones de dólares, Tesla construye la fábrica de baterías más grande del mundo en Nevada. A pesar de que hay un video que muestra la gigantesca construcción, en ese video parece ser que sólo aparece una cuarta parte de lo que acabará siendo. De hecho con ese tamaño no sólo será la factoría de baterías más grande del planeta, probablemente será una de las tres más grandes en términos generales que se puedan ver en el mundo. Su nombre ha empezado a ser el de ‘Gigafábrica’.

Si bien los planes de Tesla es empezar la producción de baterías en 2017, parece ser que la creación completa del paquete de estas baterías estará a principios de 2016. Momento para empezar a pensar en serio en ello pues los pedidos que ya tienen hace pequeña la propia intención inicial.

Los números son impresionantes. En los primeros días de reservas desde que se anunció la batería, Tesla recibió órdenes de compra por valor de unos 800 millones de dólares según Bloomberg Businesss.

Todo aquel al que le entusiasme la idea de un futuro de energía solar barata puede hacer una reserva online, con años de anticipación, sin pagar un adelanto. Es increíble pensar que desde ya mismo no hay modo de que Tesla pueda hacer frente al nivel de demanda que reflejan las primeras reservas. La gigantesca planta originalmente iba a destinar unos dos tercios de su producción a las baterías para vehículos eléctricos y ya están pensando que igual se les ha quedado pequeña antes de empezar.

Como decía, mientras tanto, en el Reino, se sigue pensando más en que nadie toque el chiringuito de algunos que en proponer opciones energéticas disruptivas y que a buen seguro liderarán los cambios inminentes.

¿Peligra tu empleo en esta Revolución Industrial definitiva?

¿Peligra tu empleo en esta Revolución Industrial definitiva?

La semana pasada el World Economic Forum se hacía eco de diversos estudios que ponían en duda la inminente llegada de todo tipo de robots a la vida cotidiana de todos nosotros. Aseguraba que los cambios ya no eran elementos del futuro sino que en muchos casos eso ya estaba sucediendo. Para ello enumeró un listado de trabajos que ya realizan robots y que, en muchos casos, la mayoría de personas desconoce que es así. No hablamos de grandes brazos armados montando automóviles o carretillas automáticas entre estanterías. Faltan muchos, pero el listado es interesante, hasta futbolistas.

En algún lugar del planeta y de la mano del desarrollo de alguna empresa privada, un robot, un software, un algoritmo aplicado a la inteligencia artificial y la capacidad de gestión unidas, está llevando a cabo tareas que hasta hace una década sólo podías ver en películas de ciencia ficción. Como hemos dicho muchas veces, el empleo como lo conocemos se desvanece y los cambios que con ello vamos a vivir debemos afrontarlos cada vez con mayor urgencia. Si seguimos pensando que ‘falta mucho’ o ‘en mi trabajo eso no puede pasar’, el batacazo, que podría haber sido amortiguado y agradable incluso, se convertirá en un martirio social.

¿Qué haces? ¿Cuál es tu empleo? Hace tiempo, cuando los robots llegaron a las fábricas, muchos perdieron sus empleos. Los uniformes azul metálico dejaron paso al metal directamente. Pocos de los responsables de aquellas factorías, los directivos, los del cuello blanco, pensaron que sus días, también podrían estar contados. Ahora, en algunos lugares, un software de ‘cuello blanco’ gestiona sus empresas y las hace más eficientes.

Recuerdo un debate que tuve en una televisión hace años y en la que introduje una noticia que me pareció significativa sobre los primeros periodistas robóticos. Me dieron hasta en el cielo de la boca asegurando la imposibilidad de lo que estaba diciendo en decenios. Actualmente The Associated Press está en manos de articulistas no humanos. Lo mismo dije sobre los futuros cocineros. Ya hay restaurantes con chefs ‘robot’ capaces de cocinar como si tuvieran tres estrellas Michelin.

Actualmente hay dos teorías acerca de la Second Age Machine, algo así como la Revolución Industrial definitiva, el final del tramo. En una se asegura que dicha etapa socioeconómica generará mucho empleo nuevo, distinto, de otro tipo, como sucedió en otros momentos de la historia. Otra, la más realista, asegura que el empleo como lo conocemos desaparecerá de manera masiva y que, como no hagamos algo, el problema será de dimensiones bíblicas. La primera teoría asegura que es factible generar espacios laborales a partir de la intervención de robots y software, la segunda espera que quienes lideran nuestro tiempo se pongan a trabajar en el diseño de un mundo distinto, donde la medición de riqueza, tiempo, productividad y relaciones sociales sea muy diferente.

Pero, sigues pensando que tu trabajo no está en juego. ¿Es factible que un robot haga tu trabajo? ¿Qué hacen ahora? Déjame que te sorprenda con esta lista según el Business Insider hablando de cosas que ‘ahora mismo’ están pasando.

Actores.

Existe un modelo de robot capaz de actuar. Es el robot Robothespian que explica chistes y canta. Una compañía británica, ha creado un robot totalmente interactivo y multilingüe que, controlado por una tableta, puede mantener el contacto visual, suponer el estado de ánimo de su interlocutor, su edad, empezar a cantar, explicar chistes e incluso actuar en un escenario. Actualmente es como una ‘atracción de circo’ como lo fueron tantos casos de personas que se adelantaron a su tiempo y fueron incomprendidos. Los hay interpretando a Kafka.

Anestesistas

La participación de un anestesiólogo normalmente suma entre 600 a 2.000 dólares en cualquier intervención quirúrgica. Con un robot llamado Sedasys esto pasa a costar apenas 150. ¿Recuerdas aquello de ‘si es más barato, eficiente y rápido, será’? Los anestesiólogos son los profesionales mejor pagados en Estados Unidos, pueden tener los días contados. Johnson & Johnson ha desarrollado un sistema llamado Sedasys, que suministra la anestesia a un precio mucho más barato. La FDA aprobó Sedasys para los pacientes mayores de 18 años.

Personal de Hotel.

El Aloft Hotel en Cupertino, California, ha mejorado el servicio al cliente gracias a su nuevo botones robótico llamado Botlr. Diseñado por la empresa de Silicon Valley Savioke, Botlr, que tiene una cámara y sensores, se abre paso hacia el ascensor, envía una orden para que la puerta de cualquier habitación se abra, viaja a su destino y hace una entrega solicitada cuando el huésped no está. Además se enchufa él mismo cuando termina la jornada.

Cocineros

Los grandes chefs pueden estar el punto de mira de algunos desarrolladores. Un robot llamado Foxbot ya es jefe de cocina en una cadena de restaurantes chinos en la provincia de Shanxi. No sólo Foxbot con 20 motores, 24 articulaciones y 129 sensores cocina fideos perfectos, es la especialidad de Shanxi, sino que lo hace más rápido que cualquier mano humana. Ademas el tema sanitario lo cumple a rajatabla. Hay más cocineros robot. Otro desarrollo parecido, de Moley Robotics, puede completar cualquier plato, por complicado que sea, en apenas 30 minutos.

Analistas Financieros

Ya lo hemos comentado antes. La economía de mercado está en manos del software. Los analistas robóticos predicen y analizan con mayor precisión que cualquier humano y lo hacen gracias a la capacidad de gestión de datos inasumible si respiras y duermes.

Son los servicios automatizados llamados “Robo-asesores“. Cada vez hay más. Están empezando a sustituir a los asesores financieros y planificadores tradicionales. Un ejemplo de ello es SigFig, que utiliza algoritmos para adaptar las carteras de sus clientes. Se extiende a abogados, médicos, psicólogos o cualquier profesión que deba alcanzar conclusiones con la gestión de datos.

Músicos

Toyota ha estado experimentando con algo más que coches. De hecho ha creado un robot que toca el violín gracias a las 17 articulaciones que tiene en sus manos y brazos. Esto le permite alcanzar la técnica para interpretar como si fuera humano. No es reproducción, es interpretación. Toyota tiene como objetivo introducir al robot a hogares de ancianos y hospitales en menos de dos años. Para otros estilos musicales también hay otros mucho más rockeros.

Recepcionistas

El fabricante de robots japones Kokoro ha creado una recepcionista robot para todo tipo de oficinas. Se considera que este será uno de los campos de sustitución más disruptivos y rápidos. Además muy probablemente será el espacio donde los humanos naturalizaremos el trato con robots de aspecto humanoide. Ahora mismo Kokoro ha creado a Saya, una recepcionista capaz de mantener una conversación básica de 300 palabras y 700 frases combinadas. Algo así como un político.

Periodistas

Es fascinante pensar que hay robots escribiendo noticias sobre humanos. Associated Press ha estado generando automáticamente más de 3.000 artículos trimestrales de tipo económico desde junio de 2014. Esta automatización de está liberando un valioso tiempo permitiendo que sus periodistas dedicarse a buscar historias nuevas. Otra ventaja: los análisis económicos automatizados tienen menos errores que los informes escritos manualmente. Pues eso.

Vendedores

Desarrollado por Toshiba Corp, el humanoide femenino ChihiraAico puede sonreír, pronto podrá conversar, y nunca se cansa de dar la bienvenida a los clientes de la tienda dónde ‘trabaja’. A ella le toca estar en el departamento de lujo de unos almacenes de Tokio.

Guardias de Seguridad

La Universidad de Birmingham ha puesto a patrullar sus instalaciones a un guardia de seguridad robot llamado Bob. El bueno de Bob utiliza sensores 3D y cámaras de alta definición de manera que añade soporte y elimina parte del equipo previsto para esta tarea ‘tan humana’.

Cirujanos

Los cirujanos ya utilizan sistemas automatizados hace tiempo, pero pronto, los robots podrían estar equipados para completar ciertas cirugías por su cuenta sin intervención humana. La cirugía robótica supondría menos complicaciones, menos dolor, menor pérdida de sangre, una recuperación más rápida y cicatrices menos visibles.

Los camareros

Un restaurante en Chunxi Road en Chengdu tiene 10 camareros robot. Camareros robot que están empezando a ser cada vez más normales en China. Los robots toman pedidos, llevar los platos a los clientes, e incluso ofrecen saludos simples en chino mandarín. Cada uno cuesta unos 9.400 dólares.

Hay mucho más, de hecho os invito a que busquéis información al respecto y conformemos un listado de empleos que ya están siendo sustituidos por esos futuros protagonistas de la ‘última revolución industrial’. Pensad que no hablamos de robots con aspecto humano, de hecho eso es algo a lo que tardaremos algo más de tiempo en estar preparados, ni tan siquiera hablamos sólo de aparatos físicos moviendo cosas o interactuando, recordemos que hablamos incluso de software, inteligencia sintética participando de nuestro día a día y modificando todo tal y como lo entendemos ahora. Cuando empieces a imaginar, verás que mucho ya existe, y lo que no está operativo, es sólo cuestión de ponerlo en marcha. No hay límites.

Tu papel en este reto histórico

Tu papel en este reto histórico

Hace tiempo leí en The Economist que si nos hacemos la pregunta ‘¿qué es un emprendedor? sólo tendremos dos posibles respuestas o puntos de vista. El primero es el más popular y asegura que los empresarios son personas que dirigen sus propias empresas. La segunda opinión es la que defiende Joseph Schumpeter quien asegura que los empresarios son los innovadores de la economía y de la sociedad. Asegura que las personas tienen ideas, que quienes las convierten en empresas aportan valor social que se traduce en bienestar tarde o temprano. Ha pasado antes y seguirá pasando.

Pero la diferencia es que, aunque ahora menos, los emprendedores son los nuevos héroes. Se acercan elecciones en España y volverá la recurrencia al efecto. Volverán a llenarse la boca del término muchos de los que no tienen ni la más mínima impresión de que significa serlo, lo que necesitan o lo que se espera que no hagan por ellos. Los políticos desearían tener un molde para fabricar emprendedores a su gusto. Volverán los programas de televisión, los artículos por todas partes defendiendo sus ayudas y se nos mostrará un nuevo ejército de personas encabezadas siempre por nombres destacados y de éxito, al calor de los cuales, otros se lanzarán a la glamourosa aventura de emprender. Pues de glamour tiene poco o mucho, depende, pero no de lo que crees o te parece. Hay de todo. Lo importante es de que tipo se crean. En mi opinión deben crearse emprendedores tecnológicos pero con capacidad de salir fuera, de conquistar el mundo, de explorar mercados que parecen inaccesibles. Hay que trabajar en construir un mundo mejor cuando precisamente todo va peor. No vale hacerlo cuando es fácil, no suele ser duradero ni real. ¿No saben que cuando la cometa vuela es porque el viento sopla en su contra?

Si un país no es capaz de generar el escenario idóneo para crear empresas no tan solo perderá masa laboral, ciudadana, cohesión y otros factores que desestabilizan a una sociedad, sino que se alejará del talento, de la innovación, del progreso tecnológico y, por derivación siniestra, del bienestar y modernidad socioeconómica requerida. Así ha estado pasando estos años y mucho hay que trabajar para que esa masa gris que se escapa regrese por algún motivo que no sea visitar a sus familiares por vacaciones.

Tengo la sensación que los empresarios o emprendedores que alteramos y desorganizamos continuamente la manera de hacer las cosas jugamos nuestro papel. Somos incómodos para los que eso les supone un colapso mental. Es obvio, pues sino no se entendería que, tras llenarse la boca y farfullar frases hechas sobre el apoyo al emprendedor y a la creación de empresas, te pegan el palo que te pegan con dificultades y meriendas similares a fin de que montar un negocio sea como subir el Everest sin oxígeno.

Un emprendedor es un agente incómodo para lo organizado porque requiere un fuerte compromiso con la innovación. De ella depende para competir con empresas que estaban antes que él, ser emprendedor obliga a ser optimista, pues sin ese valor casi irreflexivo a veces no se conquistan nuevos territorios. Pero ser emprendedor exige ser crítico con tu entorno para facilitar la creación de riqueza y de supervivencia de un negocio a fin de crear empleo. No es lo mismo acudir al trabajo a las 9 y salir a las 5 que no tener hora de entrada ni salida pues el proyecto que llevas entre manos requiere de concentración constante. Esa exigencia superior aborta cualquier imposición irreflexiva y te pone en alerta de la ineficiencia pública por ejemplo muchas veces.

Por todo el mundo hay gobiernos que no saben medir los tiempos o los tiempos ya los han medido a ellos. La mayoría de estos tipos que dicen ir a sus ministerios a mejorar la sociedad y a ayudar a ‘sacarnos de la crisis’ no tienen la más mínima idea de a lo que se enfrentan. Siguen considerando que para saber que tan emprendedora es una sociedad se trata de medir el número bruto de empresas o personas que trabajan por cuenta propia por ejemplo. No introducen el baremo más importante, el que realmente define el verdadero valor emprendedor (por innovador) de una sociedad que debería acelerar e ir de cabeza hacia la automatización y la tecnología.

La visión distorsionada que tenemos de ‘por donde hay que recuperar la economía’ se debe a que mayoritariamente la sociedad ve el mundo por el prisma de la prensa tradicional que a su vez transcribe los mensajes oficiales e interesados que a su vez componen con una absoluta indiferencia hacia la realidad que les rodea de lejos. Una visión que habla de ‘recuperación’ de no sabemos qué, de volver al crecimiento y creación de empleo de manera táctica y no estratégica y de un mundo de colores pastel que no te puedes creer si has viajado un poco. Esto no va de inventarse un titular y esperar a ver que pasa. Esto no va de esperar y que por ciencia infusa se ‘arregle’ todo pues no hay nada que arreglar. Esto no va de generar empleo inmediato porque no se va a crear. Esto va de diseñar, estimular y generar un mundo nuevo vinculado a la tecnología, la economía digitalizada y digital, al conocimiento y al valor añadido de aquello que ya tenemos en marcha como el turismo y otros.

Los retos históricos se pierden por desinterés, por ineficiencia o por voluntad. No se cual es el caso, pero o se toma un giro determinante o, no sólo España, Europa en general los va a perder. Se puede perder el tren por no ser capaz de correr hacia el andén si ves que se está escapando, porque no encuentras el andén o por que, viendo el andén y el tren parado, decides ir al bar. ¿Cuál es el caso que nos ocupa?

El error estratégico de no tener una tienda virtual.

El error estratégico de no tener una tienda virtual.

Publicó Hamilton Global un informe encargado por Comertia que aseguraba que el 32% de los usuarios de la red que buscan artículos los acaban comprando en una tienda física. El 18% hace lo contrario, observa en espacios a pie de calle pero ejecuta la compra digitalmente. El 64% utiliza Internet como comparador de precios. El estudio resaltaba también que los compradores online premian el precio y la usabilidad de la web para decidirse a comprar, que un 23% de los compradores lo hace a través de la página oficial de la marca del producto y que un porcentaje mayor los compra en ‘marketplaces’ o plataformas que agregan multiproductos.

Aunque todavía prevalece el ‘desktop’ como escenario natural de compra por parte de la mayoría de los encuestados, una quinta parte ya admite haber comprado a través de un dispositivo móvil. Sorprende que todavía una tercera parte todavía no ha comprado nada digitalmente y sigan apostando por las tiendas físicas tradicionales. Obviamente hay un aspecto generacional que se irá imponiendo y que, como el mismo estudio refleja, los tres perfiles demográficos que se destacan irán tendiendo hacia un solo espacio digitalizado.

El comportamiento de éstos tres segmentos europeos son por un lado los Millenials, (nacidos entre 80 y 90) que buscan mucha información previa antes de realizar la compra, y suelen comprar más online a la vez que visitan fundamentalmente centros comerciales en lugar de tiendas de calle. Luego venimos los de la Generación X (nacidos entre el 65 y 80). Según el informe compramos de modo menos impulsivo y combinamos la compra física y online. Finalmente los menos digitales del lugar los Baby Boomers (nacidos entre los años 50 y 64), que realizan compras por necesidad entre semana, a pie de calle y sin mucha búsqueda previa de información. La compra digital es anecdótica y va por barrios o aspectos sociales vinculados al nivel de alfabetización digital de cada individuo.

Es cuestión de tiempo pues que se vayan imponiendo los modelos de venta digital. Hubo un tiempo en el que, como dijo Bill Gates cuando eclosionó la red, ‘si no estás en Internet, no existes’, ahora podemos asegurar que ‘si no tienes tienda en Internet, no venderás’. Casos que conozco bien, como el del Corte Inglés que ha aumentado sus ventas en la red un 40% este último año cada vez son más habituales. Eso le pasará a los grandes y a los menos grandes. Es cuestión de ponerse y mirar de asesorarse o que te ayuden. Si precisas de ambas cosas puedes preguntarme.

Y la verdad, no es tanto estar por estar como estar donde están tus potenciales clientes. Los consumidores analizan, deciden y compran cada vez más en ese entorno. No es algo que puedas dejar para otro momento, el crecimiento de un negocio pasa por la capacidad de ventas, o enlace a una venta final incluso física, entre los visitantes de su tienda virtual. Ya no son solo clientes al uso, hemos pasado del cliente al consumidor, y del consumidor a la audiencia.

Hace 15 años todavía se buscaba en ‘páginas amarillas’. La diferencia radica en cómo hemos conceptualizado muchas veces el mecanismo de venta. Antes el cliente buscaba y localizaba el interés, ahora debes encontrarlo tú si quieres venderle. Era una exposición unidireccional mientras que ahora es una conversación sofisticada entre datos, ritmos de uso y capacidad de respuesta logística incluso. Desde el comercio apoyado en el big data hasta el que lo hará en el small data, todo se apoya en un mismo propósito, situarse en el centro del escenario donde todo va a pasar.

No obstante si algo ha cambiado para no regresar al punto de partida es el cómo se vinculan los clientes y las marcas, como se ha hecho más cercana y donde la prioridad ya no es sólo vender sino también generar un entorno de confianza entre ambos. Eso, desde la red, es inmensamente poderoso y uno de los puntos diferenciales entre pymes o pequeños comercios y grandes multinacionales. Ser capaz de afrontar ese valor diferencial y engrandecerlo es ventajoso para tiendas virtuales o comercios en definitiva que saltan a la jungla comercial que supone Internet ahora mismo.

Redes sociales, contenidos por todas partes, relación directa entre vendedor y consumidor a tiempo real, influencers y herramientas de análisis de todo tipo han cambiado el modelo de venta online. Es cierto que una cosa es tener una tienda online y otra ser capaz de vender, pero para ello, como en todo, hay quien te puede ayudar. No obstante, como está claro, Internet y su modelo de comercio electrónico vinculado solo hará que crecer y lo hará aumentando la velocidad. Lo hará en dispositivos móviles y automatizando todo aquello que sea automatizable. No verlo es suicida.

¿Te imaginas querer ir al cine de tu barrio y no poder buscar de camino y parado en un semáforo la cartelera de esa misma noche? ¿Te imaginas no poder hacer la compra de tus entradas? ¿Y con tu restaurante de siempre? ¿Cuánto hace que no vas a una oficina bancaria? Todo es ecommerce en definitiva, todo es lo que va a ser. Además, sin darte cuenta, sin saber porqué has empezado a exigir cosas que hace un par de años no te planteaban ningún problema. La velocidad de carga, las condiciones legales, las devoluciones, si es visible desde tu teléfono, si responden rápido un email o un tuit de queja, etc. Piensa, fue hace un rato que con todo eso eras benévolo y ahora pareces un experto en usabilidad y ‘customer service’.

Como te decía, el problema no es tanto si te va bien tener o no tener una tienda virtual y como la piensas gestionar. El tema es que tus clientes esperan que estés. No lo dudan igual que tú, si eres un comerciante o vendedor de cualquier cosa, cuando eres consumidor o cliente esperas que el otro si esté y esté bien.

Además, por si necesitabas algún estímulo más, decirte que según otro estudio publicado por AT Kearney, España es uno de los países donde más crece el comercio electrónico a pesar de todo y que durante los próximos cinco años, las compras online crecerán a un ritmo del 16% cada uno de ellos.

Imagina un mercado en una ciudad donde te aseguran que cada año va a entrar un 16% más de compradores. ¿No montarías un tenderete? Si necesitas ayuda o consejos, no dudes en contactarme.

Del estar con una ‘web’, al vender en una ‘tienda online’.

Del estar con una ‘web’, al vender en una ‘tienda online’.

Hace unos días la multinacional de moda Mango, con presencia en 115 países del mundo, decidía abandonar el mercado australiano. Algo que se sumaba lo que ya había hecho en otros mercados. A parte de una reorganización basada en el modelo de tienda física de grandes dimensiones o de que el modelo franquiciado en algunos de esos países no está en su roadmap, lo cierto es que Mango ha declarado que su estrategia pasa por potenciar su mercado online. Digamos que el giro hacia la venta digital se acelera en todos los mercados y desde todas las escalas. De la reticencia, se pasó a la calma, de la calma a la necesidad y de la necesidad a la urgencia. Lo estamos viviendo. En el mercado bancario supimos esta misma semana que el todo poderoso BBVA sustituía su actual Consejero Delegado por el hasta ahora responsable de Banca Digital de la entidad y que seguramente tiene como objetivo ‘enfrentarse’ a los potenciales nuevos bancos del futuro.

Y es que el mercado se digitaliza, eso es evidente, y además a una velocidad que muchos pusieron en duda en algunos momentos. En apenas tres años el 65% de los consumidores comprarán a los fabricantes directamente a través de los canales online. Eso pone en una posición de alarma a todas las estrategias comerciales de las grandes marcas pero también, debería, hacerlo con los pequeños comerciantes.

El nombrado ‘digital shopper’ tiene hábitos que se están incorporando a los procesos de selección, elección y compra. Desde la utilización de diversos dispositivos que cada vez más se enmarcan en los móviles o tabletas, hasta la selección a través de escenarios desconocidos por muchos hasta la fecha. Redes sociales si, pero menos. De Twitter o Facebook se mueven a Snapchat, Whatsapp o Instagram, escenarios donde generar campañas es mucho más difícil y donde el compromiso de marca pasa por la aceptación de la comunidad. La experiencia completa de compra precisa ahora que la tienda sea sencilla, capaz de aportar la información necesaria y lo haga rápido. No es tan importante una comunidad grande en una red social como que esa comunidad, de menor tamaño, sea un punto de encuentro entre acción y reacción.

El estudio enlazado anteriormente, el Digital Shopper Relevancy de CapGemini, indica que más de la mitad de los compradores reconoce gastar más online que en tiendas físicas actualmente. De hecho la ‘crisis’ ha provocado que los pequeños comercios decidieran lanzarse a la venta online a fin de incorporar un mercado que desconocían o que no lograban entender. Soluciones ‘todo resuelto’ como me gusta llamarlo han logrado acercar a éstos la opción de tener tiendas online de manera fácil y muy económica. Ese cambio en cuanto a costes y opciones para el comerciante ha sido la clave del crecimiento de plataformas ‘SaaS’ como nuestra Openshopen por cierto.

En mercados emergentes está siendo clave que este tipo de plataformas entren con fuerza. En nuestro caso lo estamos viviendo de primera mano. Hace apenas una semana Openshopen fue galardonada como la plataforma de ecommerce del año en Nigeria, mercado desde el cual hemos iniciado también la expansión en Ghana, Camerún y Uganda.

Se está pasando del ‘se alquila’ en las fachadas de muchísimas ciudades al ‘visita nuestra tienda online’. Eso quiere decir dos cosas. Por un lado que algunos comercios logran mantener el flujo de caja gracias a un nuevo canal de venta que refuerza el anterior y que si lo hace con un coste reducido garantiza la viabilidad del mismo. Que en tres años un 65% de las ventas totales vayan a ser online nos dice también que un 35 lo será físico. Combinar será la clave.

En España casi 41.000 tiendas han cerrado en el último período. Muchas de ellas no tenían opciones ni en un mercado digital, pero estoy seguro que algunas si hubieran podido soportar el tsunami con una acción directa y sencilla en ese escenario. No se vende automáticamente, hay que ponerse, pero cuando las barreras se reducen entre querer tener una tienda y tenerla, el camino se ha iniciado claramente.

Ya no existen productos que ‘no se pueden vender por Internet’. Recordemos como se aseguraba que no se podría vender ropa en la red, que la gente quería ver el producto, que muebles o comida en una tienda online era algo impensable. Todo se vende digitalmente. El cliente ha madurado en ese sentido y el comerciante debe hacerlo también. Tengas lo que tengas que ofrecer es susceptible de ser vendido en la red.

Sigo pensando que la automatización es clave. Hablaremos pronto de eso y de cómo se puede trasladar al pequeño comercio. Los grandes marketplaces así lo establecen y poco o nada se podrá hacer contra eso. Sabemos también que las marcas deben ‘hacer’ más que ‘estar’ en la red. No es cuestión de tener una ‘pagina web’, es obligatorio tener una ‘tienda online’. No hay otra. El tiempo pasa y con él las opciones de adelantarte a tu competencia directa, una competencia que ya no es ‘la tienda de enfrente’ sino las de todo el planeta que venden lo mismo que tú. Da igual lo que hagas o a lo que te dediques, véndelo, todo es factible de procesarlo en la nueva cadena de valor que supone Internet. Servicios, objetos o mercancías, todo.

Esto no va de competir sólo, sino de estar. Va de ofrecer un buen servicio, de aprender a cada día de cómo se comporta y cómo actúa tu ‘nuevo’ cliente. Probablemente sepas mucho del trato directo, de cómo se puede establecer una venta en una conversación con un potencial comprador pero, ahora, te toca convencer a un tipo que viene no sabes muy bien desde donde o motivo a tu tienda online, debes retenerlo, venderle algo y fidelizarlo. Algo que se te daba muy bien en lo físico y que ya no será suficiente.

Son muchas las cosas que hay que hacer, la primera abrir una tienda, que te cueste poco, que se fácil de llevar. La segunda ir aprendiendo, o solicitar que te ayuden inicialmente, cómo mejorar en esa gestión. La tercera balancear entre ambos mercados, el físico y el digital. La cuarta tomar decisiones sobre que te conviene más. Seguir como antes, mantener la dualidad, o focalizar definitivamente en un modelo exclusivamente digital. Lo que no te puedes permitir es obviar el cambio que se llevará por delante el mercado tal y como lo conocemos (ya sucede) y del que no puedes abstraerte por que tus cifras actuales sean razonables. Esto va muy rápido.

Older Posts