Cuando los robots nos pidan ayuda

Cuando los robots nos pidan ayuda

Ayer estuve en un laboratorio de robots. Me costó dormir. Se acerca algo nuevo. Le llaman la nube robótica. La verdad es que es una suerte poder ver estas cosas de primera mano. En el conocido Sillicon Dock de Dublin hay varias empresas que tratan estos temas conectadas directamente con laboratorios científicos y empresariales de otros lugares como el MIT de Boston. El tema que les ocupa ahora mismo va más allá de la Internet de las Cosas, el Big data, el periodismo robótico o los coches sin conductor. Esto va de todo ello y mezclado. Sin anestesia. Hablan de memoria sin límites, de una nube robótica que lo enlazará todo, pero también de cómo nos relacionaremos los humanos y los robots, y como los robots se relacionarán con sus ‘semejantes’.

Digamos que en tiempos donde la memoria empieza a ser algo menos fácil de definir pues, independientemente de nuestras capacidades biológicas y de los límites que podamos tener como humanos, la memoria añadida y la gestión de la misma ya no está en nuestras manos, depende en gran medida de nuestras habilidades digitales. Pero ahora imaginemos que nuestra memoria se enlazara a la inteligencia artificial y a los objetos conectados. Imaginemos un mundo en el que, cuando perdemos la memoria, un robot, un software o el conjunto de objetos conectados en nuestra vida inminente nos proporcionaran todo cuanto es preciso para normalizar una vida sin recuerdos.

Muchos dicen que esto es ciencia ficción y que los robots nunca podrán descartar o reconocer cosas que ni tan siquiera han visto antes, aportar valor con datos que le son inéditos o tomar decisiones cuando se enfrenten a imprevistos. Los robots de tipo doméstico con los que ya se está experimentando tienen una conexión wifi que les permite acceder a tiempo real a cada vez más información y así proporcionar respuestas y soluciones a problemas que vayan surgiendo en el inmenso universo de lo imprevisto. El big-data tiene la respuesta y la gestión de todo ello desde la nube es el camino para que, lo que no sea posible almacenar, sea accesible a tiempo real.

Ayer y hoy he estado con unos jóvenes que están desarrollando un proyecto sobre la Internet de las Cosas y su vinculación con la nube. Me ofrecieron ser mentor durante esta fase inicial de definición del proyecto y, a pesar de que me siento como un niño y a años luz de lo que estos tipos saben hacer, he aceptado pero para aprender yo más de lo que pueda enseñarles yo mismo. Es una startup irlandesa muy interesante que ha logrado un fondo enorme para trabajar tranquilamente en este proyecto y darle viabilidad a través de un modelo de gestión robótico.

Resulta, y esto me lo han contado ellos, los robots están empezando a utilizar un enfoque estadístico conocido como ‘el espacio de creencias’. Hay películas que hablan de ello y que, guardando sus distancias podemos tomarlas como inspiración. Recuerdo las repercusiones de la película Her por aportar ese género de un mundo donde un sistema operativo casi humano te aportaba elementos gracias a la conexión constante a la nube.

Estamos, como he dicho antes, en la antesala, en pañales de todo cuanto va a pasar en apenas diez años. Ahora mismo sabemos que la búsqueda de soluciones por parte de una máquina requiere una enorme cantidad de potencia de cálculo. Algo que ya sabemos que no es un problema. Capacidad y velocidad quedan superados por la tecnología existente. Además, los humanos estamos cada vez más conectados y el intercambio de información no hace más que crecer de manera exponencial. Pero lo tremendamente disruptivo de verdad será cuando los robots se relacionen entre si.

Considera la posibilidad de que un market place como Amazon, que tiene que llenar rápidamente miles de pedidos y cajas de embalaje disponga de decenas de robots interactuando entre ellos. De hecho eso ya pasa. Una compañía llamada Kiva vende unos robots que hablan entre sí y se organizan de manera inteligente. Trabajan en equipo y se estructuran automáticamente. El hombre, el técnico que los dirige, sólo incorpora factores que modifican algún aspecto. Lo impresionante del tema es que los ‘equipos’ de robots llegan a aprender como un solo individuo y cuestionan algunas de las decisiones ‘directivas’ del humano en cuestión.

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Me contaban estos desarrolladores que cuando un robot encuentra un inconveniente alerta inmediatamente a los otros para evitarlo. Digamos que el aprendizaje del software y los robots es la escala inminente. Diseñar y proponer aplicaciones para este tipo de proyectos es una apuesta segura aunque difícil. Imagino un programa a incluir en estos robots que permita que compartan datos de un modo sustancial y que permita que en la entrega de códigos entre ellos mejoren su rendimiento colectivo y a su vez el de cada artilugio en particular.

Es algo así a como será el mundo de los coches autopilotados. Cuando los robots determinen cómo y por donde se debe ir a un destino con nuestro automóvil y nosotros solo podamos observar y asumir que vamos por el mejor lugar posible, entonces, estaremos ingresando en la conducción socializada y compartida. Digamos que estaría bien diseñar un software capaz de comunicarse con todos los vehículos autopilotados en marcha o pendientes de salir. Una vez detectado la ruta y el tiempo el software (como un gran hermano universal) decidirá la ruta definitiva, incorporando variantes en base a factores como el tráfico, las obras, etc. Suena raro, puede que de respeto o moleste, pero es lo que viene. Mejor pensar que podemos hacer para mejorarlo, trabajar en ello o lo que sea, que mostrarse impasible y esperar que nos supere.

Finalmente podemos encontrarnos el modo error. El robot en modo ‘not found’. Estos de Kiva contaban que los robots a veces se ‘aturullan’, fallan, se quedan como en blanco. Buscan información y no la encuentran y deciden parar. Es una metáfora de la vida humana tremendamente simpática. Ahí, hay quien está trabajando en un modelo de respuesta, aplicaciones que permitan que ese robot acabe en brazos humanos. Si no encuentras la respuesta, si esta exige algo que los códigos y datos no te dan, tal vez, y digo solo talvez, debería hablar con un humano.

Aquí se están diseñando cosas como lo que podría ser el teléfono de la esperanza de los robots. Un software que incorpora la posibilidad de que un robot nos pregunte. Tremendo. Se abren mil dudas. El nivel de confianza del robot, el modelo de conversación, etc. De momento las pruebas se basan solamente en una conversación escrita y en lenguajes informáticos pero, como todo, la realidad futura está tras la puerta de entrada de lo que ya va llegando.

A estos chicos les pregunté ayer mismo como se combina esto con el comercio electrónico. Su respuesta la reservo para otro post, pero adelanto que es increible cuanto se está trabajando para que la compra ‘de la nevera’ no sea un hecho aislado y que el ‘personal shopper’ del futuro no es una ‘blogger de moda’ andando entre tiendas, sino más bien un artilugio conectado esperando un dron de un ecommerce cualquier, tal vez el tuyo.

¿Por qué crece Irlanda al 7,7% y lidera Europa?

¿Por qué crece Irlanda al 7,7% y lidera Europa?

El pasado viernes supimos que la economía de Irlanda ha experimentado un crecimiento del 7,7% en el último año. Un crecimiento estimulado por la inversión y por las exportaciones. Tened en cuenta que este país exporta 118.100.000.000 de dólares anuales con una población que no llega a los cinco millones. Por comparar, España exporta apenas tres veces más y posee una población diez veces superior.

Tengo claro que las cifras de crecimiento tan abultadas suelen ser habituales después de una recesión. Es pura comparación con periodos inmediatamente anteriores, pero es destacable no obstante, que estén en eso que llaman ‘la salida de la crisis’. Importante sería atender si esto es ‘la salida’ de algo o sencillamente el asentamiento de un modelo económico, una apuesta tributaria y una gestión adecuada de la tecnología.

Este punto, el de los impuestos, que suele ser motivo de críticas muchas veces sin gran conocimiento del hecho concreto, debe también analizarse dentro del concepto de la Nueva Economía. Se quiere prohibir la práctica de las empresas digitales que minimizan sus facturas en países donde la tributación es alta y la amplian donde eso no es así como el caso de Irlanda. La verdad es que la naturaleza del producto que venden estas empresas no deja de ser la materia prima de nuestro tiempo, datos, bits y activos digitales. Algo que se puede ‘producir’ en cualquier lugar y venderlo por el mundo. La decisión de vender algo ‘no físico’ desde Irlanda, con miles de trabajadores en tus oficinas, y tributarlo ahí parece hasta lógico. En lugar de pelear contra lo irremediable, como pasa con otros asuntos que caracterizan nuestro tiempo, tal vez tocaría adecuar las ancianas leyes fiscales que rigen el mundo como si fuera todavía el de la Revolución Industrial. Como todo en esta vida, la adaptación a los tiempos de algunos les proporciona ventajas.

Guste más o menos esto permite que se respire otro oxígeno. Mientras los países que hablan de recuperación, como España, lo suelen hacer amparándose en los modelos de siempre, aquí las noticias son que ‘Airbnb ofrece 500 puestos de trabajo que piensa ubicar en las antiguas oficinas de Facebook, la cual se ha ido al lado de Google para poder albergar a nuevos cientos de nuevos empleados. La diferencia es notable.

Volviendo al crecimiento. Mi impresión es que el ‘tigre celta’ se acomodará en un crecimiento medianamente largo de un 3%, o un poquito más, durante la próxima década. La garantía de que el gobierno de Dublín no piensa interferir en esta súbita ‘recuperación’ estaría detrás de la fiabilidad del momento. Veremos. Los que vivimos y trabajamos aquí sabemos que un impuesto de sociedades más bajo estimula la inversión, favorece que exportes más y te permite contratar más gente. No tocarlo sería la idea. De hecho siguen con su planteamiento de, cuanto menos impuestos, mayor beneficio. Lo hicieron con el turismo hace un año, donde la reducción de tasas que gravan las diferentes actividades del sector como aeropuertos, hoteles, restaurantes, dispararon su crecimiento.

La recaudación fiscal sigue aumentando a pesar de ese bloqueo fiscal. Esa es la clave. La guerra por mantener una presión fiscal baja a las empresas está proporcionando una capacidad de crecimiento a las mismas muy importante. Sin embargo que nadie se lleve a engaño. Si quieres tributar desde aquí, deberás estar aquí. El resto de opciones no son compatibles con la legalidad o por lo menos con la legalidad inminente. Google, Apple, Ebay, Amazon y decenas de grandes compañías tecnológicas no tienen aquí un P.O.Box como parecería según lo que se lee por ahí. Aquí decenas de miles de trabajadores de esas empresas currando, gastando y viviendo. Cuando fabricas algo desde algún lugar determinado es normal que lo cobres y lo tributes allí.

Cuando el gobierno irlandés hizo una apuesta por la reducción del impuesto que consideraron más tóxico para el crecimiento nadie les dijo nada. A sabiendas que sería muy duro, de golpe, reducir los ingresos y que eso generaría una situación muy difícil para la economía del estado. Fueron años duros, tardaron mucho en llegar a una especie de ‘break even’ que les proporcionara tranquilidad. Pero pasó. Años después, con esa reducción de la tributación corporativa muchas empresas decidieron instalarse aquí. Primero, y hay que aceptarlo, fue por lo atractivo de pagar menos. Segundo, y esa es la razón por la cual vienen ahora más que antes, por el ecosistema tecnológico, las oportunidades ofrecidas y la cercanía logística y efectiva con los Estados Unidos y con el Reino Unido.

Sin embargo las cosas no son tan fáciles como parecen o tan bonitas como las pintan. Los impuestos que afectan a las familias son altos. No por el IRPF de aquí, sino por el conjunto de tasas y pagos secundarios que afectan a todos los aspectos del día a día. Son infinitos. El coste de la vida en Irlanda es mucho más alto de lo que a priori podría parecer y lo evidencia un salario mínimo que supera los 1.600 Euros al mes. La obligación de contratar irlandeses en tu empresa y de pagarles ese mínimo cierra el círculo de un momento económico en esta isla que no se puede mirar desde el puro titular sobre un hipotético crecimiento generalizado. No todo va tan bien como indica el titular, pero está claro que han empezado antes que otros a enfocar el futuro.

Pero hay dos irlandas. La tecnológica e industrial y la rural que a veces se mezcla con la turística. Están tremendamente diferenciadas. Las dos son atractivas y las dos saben como sacar partido a todo. La primera es evidente que afecta a un modelo económico nuevo que va llegando y el segundo se adapta. El crecimiento de este país no se entendería sin la potencia de su turismo tampoco. La verdad es que vale la pena perderse por aquí.

La semana pasada estuve en una reunión en la sede del Ministerio de Finanzas, varios emprendedores locales y extranjeros, inversores o gestores de fondos, fuimos invitados por mediación del Ulster Bank para explicarnos que la Administración estudia ahora en qué invertir una recaudación fiscal más elevada de la prevista. Las diferencias de método y de planteamientos son interesantes cuando comparas con lo conocido.

Nos dijeron que un año después de haber terminado los tres de supervisión del programa de ajuste de la Unión Europea y del Fondo Monetario Internacional podían empezar a gastar en lo que consideraran oportuno y que a todas luces sería en más empresa, más tecnología y más turismo.

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Pero hay siempre un ‘pero’. Irlanda todavía tiene enormes deudas tras el rescate de su sector bancario, y miles de familias permanecen con el patrimonio neto negativo a pesar de un resurgimiento en los precios de las casas. Es peligroso ver como el precio en Dublín ya ha aumentado un 23% en el último año.

Si buscas piso por aquí lo tienes crudo. Hay poco disponible y lo que hay está alejado de todo o es tremendamente caro. Vivir en mini apartamentos de 18 m2 por 1200 euros al mes empieza a ser normal. A eso súmale un coste elevado de una imprescindible calefacción durante nueve meses al año, una electricidad carísima o el agua gravada por mil factores. Aquí el riesgo es ese. El boom inmobiliario y todos sus derivados. Si no planifican adecuadamente se reproducirá. El ‘corporate tax’ será bajo, pero el resto de tasas, recargos, reducción de servicios e impuestos casi lo equilibra.

Es más, el ministro Noonan ha asegurado que todavía planea imponer más medidas de austeridad para no disparar los precios. Amenaza con un nuevo impuesto al agua que se implementará en el país este mes y así reducir el déficit de 2015 por debajo del límite de 3% del PIB.

¿Que pueden aprender otros países que todavía están pendientes de ‘salir’ de la crisis? A desarrollar una política impositiva que sea capaz de impulsar al motor de la economía, la empresa privada, a invertir más y a crear más puestos de trabajo. A impulsar una reducción de esas cargas fiscales que ahogan a tantos emprendedores y que no llevan a más que al circuito cerrado de la imposibilidad de generar riqueza. A generar una política de eliminación de trámites, requisitos y trampas a quienes si quieren montar su empresa.

En Irlanda tardas minutos en tener lista tu compañía. Durante la primera etapa desde la fundación se te exoneran un buen número de tributos para que puedas dedicarte a hacerla crecer. Nadie te pide nada al empezar, solo que trabajes. En España, por ejemplo, con varios millones de parados siguen exigiendo pagos imposibles al que empieza, esperas tóxicas para poder ejecutar tu proyecto e impuestos adelantados cuando apenas has cobrado tu primera factura. No es que aquí sean mejores, pero cuidan, con cuidado, el motor de unas sociedad desde el punto de vista económico. Tal vez por eso cada vez que el mundo entra en recesión, ellos salen los primeros.

Un mundo mejor (y tecnológico) en manos de todos

Un mundo mejor (y tecnológico) en manos de todos

Cuando hablamos de robots pensamos en fábricas, grandes factorías o lugares donde unos brazos armados fortísimos sustituyen a grupos de humanos en una cadena de producción. Sin embargo eso no es exacto. Los robots sustituirán a los humanos en una infinidad de lugares aparentemente reservados para nuestra especie como despachos u oficinas. Las relaciones entre empleo y empleador, jubilación, organigramas y procesos de decisión cambiarán hasta el punto de que muchos de esos conceptos, en tan sólo un par de décadas, serán vocablos que se podrán escuchar en películas que se ambienten en nuestros días.

Sin embargo nada es lo que parece. Este es un momento histórico, único, inédito en el que los que se esfuerzan en llamarle crisis perecerán y los que lo acepten como una revolución absoluta podrán disfrutar de este cambio. Pero no estamos en la antesala de un mundo ocioso. Para nada. Se abre la puerta, robótica y automática, de un mundo exigente de trabajo y formación continua, donde lo importante no será lo que has estudiado sino lo que estudias, donde el conjunto de cuanto has aprendido en una universidad tendrá un valor relativo con respecto en lo que te estés formando y, por supuesto, donde lo destacable será estar en un estimulante aprendizaje permanente.

En otros momentos de la historia la humanidad tuvo que digerir la industrialización y los despidos masivos. La evidencia era cruel en primera instancia. Una máquina a vapor hacía en minutos cualquier cosa mejor, más rápido y sin agotarse que diez hombres durante horas. No obstante se adaptó y en lugar de crear un mundo más ocioso, se forjó otro donde la formación y el conocimiento ganó espacio. Tiempo para aprender, momentos para utilizar la tecnología de aquellos días.

Pero es ahora cuando todo esto toma una mayor intensidad. Es en nuestro tiempo cuando la educación y el conocimiento ganan el mayor grado de importancia pues transpira en cada paso que damos. Lo malo, lo difícil y el reto radica en que para que esto sea cada vez más efectivo y real, lo que debemos hacer con nuestro aprendizaje previo es borrarlo. Hay que aprender a desaprender para poder empezar desde el punto de partida idóneo. Tomar un camino nuevo como sociedad, mirando como niños cuanto nos queda por recorrer.

La tecnología no nos entrega el futuro, lo empaqueta en papel celofán y espera que nosotros mismos saquemos conclusiones. Si el resultado que obtenemos es lo mismo pero con nuevos ‘juguetes’ estaremos fracasando y repitiendo los mismos modelos inservibles de otros momentos pero mucho más ‘rápido’ y ‘cool’.

Con esto me refiero a la importancia de las empresas, emprendedores y organizaciones mucho más multidisciplinarios, digitales, colaborativos, capaces de horizontalizar la toma de decisiones, con la frontera entre cliente, consumidor, proveedor, usuario indistinguible. Todo nuevo pero desde el origen, no desde el arreglo de una fachada social.

Deberemos aceptarlo. Mejor dicho, deberán. Porque todo cambia y lo hace porque la tecnología nos hace más inteligentes. Se pongan como se pongan, los hoteles cambiaran, los taxis, los periodistas o lo que se os ocurra, cambiaran. Todos estamos afectados y es cuestión de alegrarse por ello. Saber más nos hace avanzar. Sobretodo porque cuando sabes más detectas lo que está mal, sabes que algo necesita de arreglo. Si no sabes nada nunca podrás saber que aquello ‘iba mal’.

Cuando esa percepción humana se desarrolla en el campo de la opinión, los deseos, las frustraciones o de la conciencia de grupo, entonces ya los cambios pueden ser de alto contenido y nos afecta como sociedad. Es difícil entender sin contemplar el papel de la tecnología cualquiera de los enormes cambios que está sufriendo el mundo desde el punto de vista político o social.

Incluso es bueno comprender que hay cambios que sin producirse, larvados en la conciencia de millones de personas, pueden generar eclosiones aparentemente ‘sorprendentes’ cuando la digitalización de la misma se transfiere sin descanso y aportando conocimiento entre tuit y tuit.

Ya no hace falta que nadie nos publique nada. Lo hacemos nosotros. Lo subimos a la nube con la facilidad pasmosa de mover un dedo. Escribes en un teclado táctil, replicas o derivas una opinión, un concepto o una frase estimulante. El conocimiento rueda, corre e impregna a miles, millones de personas. Muchos de ellos ni sabes quienes son, son amigos de los amigos de tus amigos y eso hace que cada vez sea mayor el grado de conocimiento, y a su vez, de raciocinio.

Ahora hablamos de robots en nuestras manos. De información inteligente, de automatismos para publicar, pero también para analizar, para diseccionar y para poder aprender más rápido y mejor. Cuando hablamos de Internet, de las redes y de cómo transmiten una opinión casi como un virus, deberíamos de observarlo como un aspecto más del aumento global del conocimiento, de la inteligencia colectiva.

Curiosamente, los que dicen que las redes nos idiotizan, suelen buscar como bloquearlas. Ya no hay exclusiva en la opinión, ya no son los editores los que deciden. Internet es la imprenta que acabó con la Edad Media. Fue esa máquina del demonio que replicaba textos la que permitió que las personas cada vez con menos recursos pudieran acceder al conocimiento, y con él, a ser más libres.

Parece que llevamos mucho tiempo en la Red. Pues no. Esto acaba de empezar. En unos años miraremos nuestra red de redes como una especie de arquetipo lejano, inservible y obsoleto como cuando ahora, muchos cuarentones, miramos nuestro viejo modem 9.600. Esto acaba de empezar. Queda mucho por ver, es tremendamente estimulante pensar cuanto se aproxima, cuanto vamos a saber. Es excitante saber que van a desaparecer millones de empleos para crearse nuevos modelos de vida aprisionados en el saber y en el conocimiento mientras administramos el tiempo y el concepto trabajo de un modo mejor.

Los robots no son malos. Ni buenos. Son el futuro como lo es tu hijo o el mío. De ellos es todo esto. Nosotros solo estamos con la puerta entreabierta, ellos la abrirán de par en par.

Siéntete importante. Has vivido, estás viviendo y seguiremos en el futuro disfrutando el hecho de ser parte esencial de todo cuanto va a cambiar el mundo. Espacios digitales capaces de permitir la deliberación, la participación y los mecanismos de voto o de aceptación de la realidad se irán imponiendo como lo hicieron otros temas.

Hubo modelos de negocio que cayeron por no aceptar el momento tal y como venía. Hay modelos de negocio que, por mucho que se esfuercen los que ‘acostumbran a bloquear’ el progreso asociada a la tecnología, retrocederá también. Habrá negocios donde el modelo aun no lo podemos ni intuir. ¿Quién iba predecir algunos de los más exitosos modelos actuales?

Robots, software, conocimiento, cambio. Tecnología a toda velocidad. Hay quienes dirán que esto de la tecnología, la digitalización de todo, no es más que superficie y que al final los cambios no serán tan radicales. Que en otras épocas de la humanidad la tecnología no fue tan horizontal y que al final el control quedó en manos de los poderosos.

Podría ser, pero no lo es. Ahora, por primera vez y a diferencia de otras revoluciones, la tecnología disponible está en las manos de cualquiera. La minoría poderosa ahora es la que se siente amenazada. Si antes podían establecer los criterios y las bases del uso de esa tecnología, ahora eso no es así.

Este es el principio de un mundo mejor en manos de todos, con mayor conocimiento, capacidad para decidir, para emprender nuestros propios proyectos, con la eliminación de intermediarios y con una conjunción casi imperceptible entre máquinas y humanos. Digitalizate, serás protagonista de este cambio. No esperes.

¿Quieres escribir en una revista económica?

¿Quieres escribir en una revista económica?

A principios de diciembre verá la luz una revista económica de periodicidad mensual y de alcance mundial. Estará destinada a todo el público hispanohablante, en formato digital y cuyo foco estará puesto en todo eso que llamamos ‘Nueva Economía’ y en los aspectos menos conocidos de lo que nos afecta en el mundo económico. Me han propuesto dirigirla y la verdad es que, aun teniendo el tiempo medido, no he podido negarme. Intentaremos compaginar una actividad más. Lo tomaré como aprendizaje, como un elemento de conocimiento más que de coordinación. La empresa editora de la misma ya es líder en la publicación electrónica en varios temas y ahora esperan también incorporar la materia económica a sus éxitos. Veremos como nos sale. Actualmente ya representan varios centenares de miles de lectores en España y Latinoamérica. Veremos cuantos podemos sumar.

Ya tengo seleccionados a varios articulistas y bloggers que me acompañaran en esta aventura. Pero como no puedo dejar de lado lo que significa este blog y sus lectores, tras haber leído muchas veces comentarios y correos vuestros acerca de lo que aquí se escribe y después de deciros a muchos que escribís increíblemente bien y con mucho criterio como para tener un espacio propio de escritura, he decidido que una pequeña parte de los redactores de este medio deberían ser parte de la comunidad de este blog, ese equipo invisible que aquí se da cita cada día.

Será una publicación más cercana a las ediciones de tecnología económica, conocimiento sobre aspectos a destacar de lo que ahora nos rodea y de tópicos atemporales que de actualidad. Para eso, como siempre digo, tenemos ya otras vías de información. Sigo pensando que la noticia como tal, el modelo periodístico y todo lo que se le supone en en el futuro pasa por algo que no se podrá evitar y más robotizado de lo que podemos pensar. Por eso deben crecer las opiniones y otros valores menos automáticos que generen contenidos de interés. De hecho he visto la que podría ser la portada del primer número y aseguro que no va a dejar a nadie indiferente. Es más, el tema central, la visualización del mismo y el primer equipo que lo va a tratar garantiza la ‘descarga’ de esa edición.

Como todavía quedan algunos días para cerrar el equipo final de redacción y debido a que sigo pensando que entre muchos de los que me leen se esconden buenos articulistas, investigadores y amantes de la economía y sus esquinas menos comentadas, he decidido proponeros a aquellos que estéis dispuestos a colaborar que lo podáis hacer. La última palabra será de la empresa editora pero por probar no se pierde nada.

Si tienes ganas de escribir sobre nuevas tendencias económicas, localizar emprendedores que vale la pena, si la nueva clase social universal compuesta por los jóvenes ‘milenials’ te interesan, si te gusta escribir sobre ‘startups’, de financiación, si te apetece descubrir y explicar donde están los otros ‘silicon valleys’, si te gusta asistir a charlas de nueva economía y luego explicarlas, si lo tuyo es pasarte horas intentando descifrar películas o libros que se centran en aspectos económicos o, finalmente, te apetece aprender junto a los que ya estamos preparando esta nueva locura, no dejes de ponerte en contacto con nosotros y dinos porque te gustaría ser parte. Alguien de nuestro equipo se pondrá en contacto y podremos ir viendo si es factible. Anímate.

O te transformas (digitalmente) o te transformarán.

O te transformas (digitalmente) o te transformarán.

En el futuro inmediato sólo habrá empresas digitales. O mejor dicho, todo tendrá que ver con su gestión de lo digital. Digamos que digitalizarse o no, en el caso de las empresas, no será una opción y dependerá de cuando, como y con quien. De hecho sólo en el mecanismo que utilicen para transformarse estará la diferencia y la clave del éxito y, en muchos casos, la propia supervivencia. Transformarse digitalmente parte del proceso elegido y, en la mayoría de los casos, en manos de quien dejamos ese complejo tránsito. O te pones en eso de transformarte y hacerlo con tiempo y bien hecho o te verás obligado (o te obligarán) a hacerlo.

Hay muchos estudios que explican y esquematizan metodologías y estilos para afrontar eso de digitalizar una empresa. A mi parece muy interesante este del MIT que enumera nueve puntos que concretan el modelo de transformación digital y que van desde la comprensión del cliente, criterios de crecimiento, puntos de contacto con los compradores, la digitalización del proceso productivo, el aprendizaje de los trabajadores, emprendedores o directivos, los nuevos modos del Management, la transformación en los modelos de negocio, la globalización, etc.

El cambio que vive nuestra sociedad, la empresa y sus relaciones pertenecen al ámbito de lo que llamamos Nueva Economía, de aquello que estará protagonizando todo nuestro universo inmediato en el futuro inmediato. Lo sofisticado, por no decir dramático, es la velocidad a la que se está produciendo ya la irrupción de todo cuanto caracteriza la digitalización del ecosistema económico.

Lo principal en todo caso es la observación. Atender a esos cambios generales y transversales que vivimos desde la percepción de nuestro momento actual y no en la identificación, casi imposible, de lo que se nos viene encima. El futuro es una nebulosa llena de sorpresas. ¿Quién podía saber hace apenas un par de años que algunas plataformas sociales iban a poner en jaque modelos de negocio intocables? Otros elementos vinculados a decenas de estructuras inalterables hace una década ahora están absolutamente superadas por sus ‘colegas’ digitales.

Hace un tiempo escribí de cómo gracias a mi trabajo pude ayudar a transformar un cementerio de coches en un ‘chatarrero digital’ exitoso. Si te interesa la historia es interesante como ejemplo ‘muy básico’ de lo que estamos comentando hoy en este post.

¿Has pensado si tu empresa, tu pyme o tu proyecto está preparándose correctamente al oleaje que se ve a lo lejos? Ese mar en calma que supone una facturación y unos resultados razonablemente buenos no son garantía de estar en disposición de navegar cuando entremos en otro océano mucho más exigente.

En alguna conferencia he dicho que no vivimos una época de cambios sino un cambio de época y de que en esa metabolización es la entrada en un nuevo paradigma en todos los órdenes de la vida y la economía, pero que aún no es posible detectar nada más que las primeras fases de lo que todo esto va a suponer de revolucionario, de único, de inédito y de transformador.

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Cuando hablamos de digitalizar lo hacemos de procesos y de herramientas. El uso de la tecnología no puede ser una anécdota o un complemento que nos enlaza con una red social. Hablar de transformación digital es hablar de implementar herramientas, software y procesos de ejecución que automaticen cada nivel de trabajo en una empresa a fin de producir más y mejor, generar la superficie ideal para que la compañía se haga inteligente y aprenda en cada momento de cada uno de los pasos dados, que no deba retroceder y si lo hiciera fuese para ganar un mayor impulso futuro.

El comercio analógico pasa a comercio electrónico, incluso puede dejar de ser algo con presencia física definitivamente. La gestión de clientes, envíos, ofertas, opciones, relaciones, redes, factores de incremento de ventas o lo que se nos ocurra, se hace inmensamente más nutritivo con el uso del ‘big data’ ya sea propio o adquirido por comparación de la competencia.

Las fronteras empresariales conocidas entre cliente, empresa, proveedor y competencia se diluyen en el universo digital hasta el punto que uno y otros dejan de ser claramente cada una de esas cosas y empiezan a asumir papeles que se mezclan en muchísimas ocasiones. Digitalizarse es entender y ser practicante de esa compleja amalgama de enlaces.

Los niveles de eficiencia en la producción al que han llegado algunas empresas digitales es de tal calibre que raro es el día que no vemos como ‘una pequeña startup’ ha pasado por delante de una gran compañía que ‘hacia lo mismo pero más lento y caro’. Eso también sucede con otro tipo de proceso. Hemos pasado de empresas lentas, grandes y pesadas que han visto como una mucho más pequeña les daba la vuelta y les superaba en su mismo campo de juego por haberse digitalizado a tiempo, mejor y con mayor inteligencia.

Ahora bien, si necesitas transformar tu empresa o tu modelo de negocio deberás de saber quien eres para identificar que modelo seguir. O bien el ADN de tu compañía ya es digital y eso significa que todo gira en torno a modulaciones de este tipo o por otro lado lo que te afecta directamente es el tiempo en el que te adaptes para poder ofrecer un buen catálogo de productos innovadores o de negocios digitales.

La diferencia entre un negocio digital y uno que está pendiente de transformarse radica en que mientras el primero gestiona el tiempo y sus recursos en clave de soluciones disruptivas, el segundo se esfuerza en retrasar los cambios inevitables.

Si eres empresario, directivo o alguien que está pensando que ha llegado el momento de transformar el modelo que te afecta, debes hacerlo en base a ese patrón que supone aceptar que el camino va a ser largo, pero que en algún momento debe empezar. Todo afecta e impacta, sucede como nunca antes había pasado, más rápido y con una cadena de valor e intermediarios totalmente distorsionada.

Durante dos décadas he ayudado a empresas a iniciar ese paso. Inicialmente como Interim Manager de algunas, como directivo en otras y finalmente con empresas que fundé para ello. La última en este campo, Idodi, dirigida por mi hermano Oscar, está llevando a cabo ahora mismo algunas de las transformaciones digitales más interesantes que he visto hasta la fecha en sectores como el del aceite, el vino, la perfumería, los restaurantes, la administración y en otras muchas más. Una consultoría pero con una ejecución que garantiza que lo que se pone en un papel se lleve a cabo.

Si quieres más info pídemela, pero ten en cuenta que o te transformas digitalmente o te digitalizarán a la fuerza y siempre es mejor que tu marques el ritmo adelantándote a los acontecimientos ahora que puedes.

Presenta tu ‘startup’ a Conector en el e-show Madrid

Presenta tu ‘startup’ a Conector en el e-show Madrid

Bajo el prisma siempre presente de que estamos en el mejor momento para invertir en Startups y que de ello se desprende un modo de entender la economía y sus cambios y cuando la segunda edición de Conector Barcelona ya está rodando a buen ritmo y algunas de las startups aceleradas en la primera se van haciendo mayores, en nuestra aceleradora ya vamos preparando la tercera edición. Lo hacemos, concretamente, abriendo convocatoria para el concurso de Startups que se celebrará en la Feria e-Show Madrid el próximo jueves 9 de Octubre, exactamente de 16:30h a 17:30h. El objetivo de esta competición es seleccionar las primeras compañías que formarán parte de ese 3er programa de aceleración.

El modelo radica en la presentación de 6 proyectos que serán pre seleccionados como finalistas, los cuales presentarán sus startups ante un jurado que formaremos algunos mentores y socios de Conector. El formato del concurso será de tres minutos de presentación más una pregunta por parte del propio jurado.

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Los 3 ganadores del concurso conseguirán un ‘Fast-Track’ a una aceleración Growth de Conector, nota de prensa a medios, menciones en todas las redes de la propia aceleradora, socios de la misma y sus mentores, la posibilidad de participar en el Foro de Inversión de la red de Business Angels First Tuesday y los beneficios de los patrocinadores de Conector: Nuñez y Navarro, Epson, Metricson y muchos más.

Si quieres participar en el concurso envía antes del 18 de septiembre un resumen ejecutivo de tu proyecto a ‘proyectos@conector.com‘ o a través de este formulario y cruza los dedos. Buscamos proyectos que sean empresas constituidas, en su fase inicial de desarrollo que acaben de lanzar su aplicación o que, en su defecto, prevean lanzarla durante el proceso de aceleración, enfocados en sectores como las telecomunicaciones, Internet, los Media y el entretenimiento, que sean innovadores y disruptivos con modelos de negocio ya validados en otros mercados, con un buen potencial escalable y con equipos no superiores a cuatro personas pero que tengan un líder claro.

Recordad que es muy importante que detalles en qué fase de desarrollo está vuestro proyecto e incluir métricas y resultados financieros si ya los tenéis, además considera que el objetivo de nuestro programa de aceleración es conseguir que las startups lleguen a ser invertibles, tengan un producto terminado y un modelo de negocio y métricas probados al final del proceso.

Si crees que tienes algo que vale la pena conocer, ¡atrévete!

Zytto y Dubyshoes, ¿te gusta vender?

Zytto y Dubyshoes, ¿te gusta vender?

Hace unos meses que desde una de nuestra incubadora de proyectos en Irlanda, con un equipo de diez personas, estamos lanzando diferentes comercios online con muy buena acogida. La plataforma elegida para hacerlo es siempre, lógicamente, Openshopen desde su delegación en el país del trébol. Actualmente ya disponemos de cuatro tiendas y en las próximas semanas abriremos dos más y en apenas unos meses el plan es que lo hagan una decena en total. Hoy os comento las dos primeras que han despegado y las métricas de presencia y ventas están siendo muy buenas: Zytto y Dubyshoes.

A finales de 2015 llegaremos al medio centenar en funcionamiento de diferentes temas, productos y sectores, generando así todo un ecosistema del ecommerce que ocupe un espacio, pequeño pero todavía disponible, en la venta digital muy económica pero personalizada. Aquí le llaman ‘quality low cost‘ en referencia a un aforismo japonés muy conocido.

El objetivo es estructurar un marketplace de productos de diversa índole y ofrecer precios muy competitivos y de una buena calidad. A pesar de que estamos en la fase inicial, con muchísimos temas que corregir de stock, de detalles en las webs y de gestión, poco a poco los iremos haciendo.

La red comercial que estamos desarrollando también es muy interesante, de la cual, si te interesa puedes informarte aquíCréate tu propia tienda, o elige el modelo que consideres mejor para llegar a tus clientes potenciales y hazlo sin tener que mantener un stock y sin grandes inversiones.

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Hoy os dejo con dos de esos dos sites. Concretamente los que dirige Lara Oliveras junto a su equipo de marketing y de ventas. La primera se llama Dubyshoes y representa un producto para mujeres emprendedoras, líderes, dinámicas, que viajan y que les gusta llevar zapatos con tacón alto. Según nos cuentan unas Dubyshoes son el perfecto aliado para ‘emergencias’ de dolor de pies.

De este tipo de zapatillas las hay de varios tipos y el catálogo irá creciendo con nuevos diseños en breve. Actualmente ya ha alcanzado las 2.000 piezas vendidas en España y otras mil en el resto del mundo principalmente en Irlanda (debido a las carreras de caballos), Portugal y México. El crecimiento parece garantizado gracias a los contratos que esta misma semana se han firmado con dos cadenas hoteleras que ofrecerán las Dubyshoes en todos sus eventos.

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La otra tienda, y hoy no os voy a listar más, es una que le tengo especial afecto. Hace mucho que visto con calcetines de colores independientemente de si voy con traje o más sport. Siempre, no recuerdo ni cuando empecé, he llevado ese ‘distintivo’ alegre. Finalmente he decidido lanzar al mercado unos cuantos modelos e ir creciendo el catálogo con diseños cada vez más propios, más diversos pero siempre muy coloridos.

La marca que los engloba se llama Zytto y también está teniendo un éxito interesante. La verdad es que a uno a veces le sorprende el poder que tiene un sólo tuit o una mención en alguna red social. Apenas hace dos semanas que ‘abrimos en modo beta’ y cinco modelos, de los diez, han sido agotados. Esperamos reponerlos en la llegada de cinco nuevos modelos. Hemos llegado a los mil pares vendidos, sobretodo gracias a que una empresa decidió regalar a sus trabajadores dos tipos de ‘calcetines corporativos’ y a que un club de rugby inglés que ha incorporado en su tienda física dos modelos. Casi la mitad entre ambos, la otra mitad ha sido via modelos tradicionales mucho más ligados al ‘long tail’.

En definitiva estamos aprendiendo mucho, demostrando que pequeños comercios digitales sin grandes infraestructuras y con una dedicación intensa, eso sí, pueden ser rentables en un corto espacio de tiempo. Que sean bajo la plataforma que fundé, y que dirige Santi, no hace más que certificar que si quieres, puedes. Como te decía, si tienes un punto de venta físico, o un espacio digital, redes propias o manera de alcanzar un buen número de posibles compradores, no dudes en pedirnos como vender cualquiera de nuestros productos.

Anímate, el comercio electrónico no es algo que vaya solo, precisa de que tu des el primer paso. Si no sabes que vender, prueba con unas dubyshoes, unos zytto o los próximos lanzamientos y permítenos que te asesoremos, ayudemos y aprendamos juntos.

Del ‘¿te gusta conducir?’ al ‘¿te gusta viajar?’

Del ‘¿te gusta conducir?’ al ‘¿te gusta viajar?’

Ya hemos hablado aquí del futuro del coche sin conductor. De hecho estoy convencido de que el paisaje de nuestras ciudades cambiará en mucho menos de lo que pensamos. La revolución que va a repercutirse es de tal calibre que cuesta interpretarlo pero si hacemos un esfuerzo de lógica veremos que este hecho va a suponer algo tan trascendente como el propio invento del automóvil. Y no sólo por el motivo inmediato, por el hecho de que tengamos objetos que nos lleven de un lugar a otro casi sin intervención por nuestra parte, no, también porque el tiempo que pasaremos en el interior de esos artilugios que seguiremos llamando ‘coches‘ será a partir de ese momento la clave. No nos compraremos o alquilaremos un coche por su estética o por su potencia, lo haremos por las aplicaciones o elementos de gestión del viaje y sus derivados que tenga. Esa es la parte de desarrollo emprendedor que se debe atender si queremos participar de una nueva revolución latente.

Para los que piensen que es ciencia ficción, o que es cosa de un futuro muy lejano, ya hay elementos que los contradicen. En el Reino Unido el lobby automovilístico ha convencido al gobierno para que ‘abran’ sus mentes y disposiciones legales a que se puedan hacer pruebas reales con coches autopilotados por las ciudades y casco urbano especialmente de Londres. La garantía de que la industria que gane tiempo y tome ventaja en este punto será la que tendrá mayor cuota de mercado y más opciones en un futuro comercial de este tipo de aparatos, es la clave y así lo han visto en Inglaterra. El Reino Unido pues en 2015 será el primer país que permita la libre circulación de los coches sin conductor, después de los tres estados de EE.UU. California, Nevada y Arizona ya han empezado a permitir ciertas maniobras de este tipo de vehículos.

La ingeniería urbana, la arquitectura y la sociabilidad de este tipo de elementos no están todavía ni de lejos apunto, pero ya se trabaja. Conectando cosas, accediendo socialmente al movimiento y alcanzando algunos hechos impensables hace apenas un par de años. Así es, la velocidad de como avanza todo es inversamente proporcional a la reducción media de la velocidad de los autos del futuro. Hablamos de coches eléctricos, lentos, organizados grupalmente y ordenados por factores que ahora no importan nada. El publicista que deba vender coches en el futuro ya no hablará ‘¿te gusta conducir?‘ y pasará al ‘¿te gusta que te conduzcan?‘, o mejor, ‘¿te gusta hacer cosas mientras te conducen?’. Ya no hablaremos de ‘experiencia de conducción‘ sino de ‘experiencia de viaje’. De hecho, el carnet de conducir será muy distinto.

Este pasado agosto supimos que el gobierno británico ‘llevará a cabo una revisión normativa para garantizar que el marco legislativo demuestre a las compañías de coches del mundo entero que el Reino Unido es el lugar adecuado para desarrollar y probar coches sin conductor’. Al parecer allí lo tienen claro. Se llama subirse al tren del futuro y hacerlo decididamente. Tienen previsto aprobar que los coches sin conductor inauguren 2015 desembarcando en algunas de las vías públicas como Londres. Es algo que está en las más altas instancias y no parece que sea ‘papel celofán’, todo indica que van en serio. De hecho fueron los ministros de Comercio y de Hacienda los que defienden una legislación para impulsar el papel del Reino Unido como lugar de desarrollo y prueba de los coches automáticos, y a principios de julio era el Consejo de Estrategia Tecnológica el que ponía encima de la mesa la creación de áreas definidas y controladas que permitan probar Robótica y Sistemas Autónomos. ¿Envidia?.

A mi la duda que me queda es si esto es sencillamente un plan de estímulo a un sector, el automovilístico, en retroceso y con un futuro poco claro, o es algo más sustancial, más intensamente transversal. De hecho, a otros países, les debería de picar donde pica a fin de que, copiando a los británicos, subiéramos la apuesta esforzándonos en un plan mucho más amplio capaz de desplegar la robótica en general con propuestas que en el futuro inmediato pudieran definirse en iniciativas reales.

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Si hay algún político en la sala, que suele haberlos, les informo que la ley británica, de momento no es muy cara. Si la duda es si un asunto de estos es muy extensivo inicialmente, decir que es solo cuestión de voluntad y de saber de que va. El Gobierno británico aportará sólo 10 millones de libras, a repartir entre los tres ayuntamientos que postulen para realizar las primeras pruebas de conducción libre sin conductor. Las pruebas se alargarán entre 18 y 36 meses y tendrán su pistoletazo de salida el próximo mes de enero.

Como decía, si eres político y estás pensando en algo más que en tu reelección, en dorarle la píldora a tu jefe para que te incluya en alguna lista, deberías de tomar nota y pensar con quien puedes discutir este tema e impulsar que tu partido, grupo o tribu inicien un proceso similar. Te digo, por si no lo habías intuido, que esto va de juntar universidades, gobiernos y empresas. A modo de ejemplo te diré que en el caso británico la Universidad de Oxford es el núcleo duro del desarrollo de los coches autónomos en el Reino Unido, en parte gracias a la financiación del fabricante japonés Nissan, interesada en los desarrollos de la universidad.

La universidad es responsable, por ejemplo, del sistema de detección por láser y radar que incorporan los pods de Milton Keynes, ciudad británica que desplegará en 2017 un sistema de taxis sin conductor. Esto me hace pensar en que pronto, algunas protestas de ‘taxistas’ sobre Uber serán cosas del pasado, las manifestaciones de los taxistas en 2017 apuntarán a un chip.

Finalmente, para que nadie se lleve a engaño, decir que quien lleva ventaja en esto es, como no, Estados Unidos. Si la cosa va de contar horas de vuelo, mejor dicho kilómetros recorridos, Google ya lleva casi medio millón con coches autónomos. Con esa cantidad de datos ya se ha llegado a una conclusión clara: es factible y cuando las leyes se ‘abran’ la velocidad con el que todo esto evolucionará será similar a la velocidad con la que el teléfono móvil llegó a nuestras vidas. General Motors ya ha garantizado que en 2016 ellos estarán listos para conectar sus vehículos a esta experiencia. La carrera ha empezado. Estamos en el siglo XXI, el de la automatización de la vida humana. No hay vuelta atrás.

Fidelizar clientes a través del Packaging

Fidelizar clientes a través del Packaging

La revista de referencia en el ‘packaging’, Infopackaging, invitó a Openshopen a publicar un artículo acerca de cual es el valor que tiene este importante elemento en la cadena de valor de venta de un producto y en el factor de fidelización de clientes que se le puede derivar. Disfruté mucho volcando en este post todo cuanto mi equipo me fue trasladando. Adjunto a continuación el texto resultante que salió publicado en la su última edición.

La primera impresión ‘física’ que tiene el cliente de un comercio electrónico acerca de nuestra empresa siempre es el packaging con el que hemos vestido nuestro envío. Ciertamente esa es la carta de presentación, el punto de encuentro entre el deseo por nuestra marca y la capacidad de mostrarnos en un instante. Se sabe que muchas son las variables que se manejan en ese preciso momento, mucho lo que las neurociencias nos han explicado acerca del prejuicio comercial, la preimpresión comercial y la adaptabilidad del producto al escenario una vez está en manos del cliente.

Cierto es que una vez se ha formalizado el envío, la venta, técnicamente, fue cerrada y estamos simplemente ‘adornando la píldora’ pues poco o nada, en teoría, puede hacer ya un envoltorio acerca del producto en si. La verdad es que eso no es del todo cierto y a través de este artículo vamos a intentar averiguar como mejorar la impresión, la gestión y la calidad de nuestro packaging de producto.

Previamente vamos a diferenciar entre el packaging identificativo y el de distribución. El primero muestra nuestro producto, el branding objetivo, por lo que resulta importantísimo por supuesto jugar con logotipos, marca y visibilidad de cara al reconocimiento del propio consumidor. El segundo tipo gira en torno a la distribución y la propia gestión de la logística.

El packaging de marca genera mucho valor durante el propio proceso de compra. Genera confianza si es parecido al que podemos disponer cuando empaquetamos en nuestra tienda física en caso de tenerla. Hasta que este pack no entra en el proceso de envío su valor no entra en juego, es a partir del momento que se integra en el packaging logístico que se difumina gravemente su importancia. Por esta razón, cuanto más corporativos podamos ser, mejor. El error que habitualmente se comete parte de la enorme importancia que se le da a los beneficios funcionales del embalaje y la poca al diseño corporativo del mismo. Por supuesto es imprescindible que el producto llegue y llegue bien, pero desestimar casi por eliminación el enorme valor visual, objetivo y de branding que supondría diseñar ese momento de encuentro con nuestro cliente, es un error.

Sabemos gracias a infinidad de estudios que la fidelización del cliente se produce por muchos factores, algunos claramente de impresión y diseño más de lo que objetivamente es capaz de hacer el producto. Imaginemos que un cliente que compró algo de nuestro catálogo ha decidido rebuscar en nuestra tienda online otro elemento. Lo hará con mayor intensidad y menor rango de comparación con otras tiendas en base a los siguientes criterios: satisfacción anterior, precio, atención al cliente y recuerdo visual de la marca. En el último factor tiene una enorme importancia ‘el paquete en el que llegó aquel producto’. La fidelización tiene mucho de ‘buen packaging’.

Sin embargo todo esto de ‘la primera impresión’ no es tan fácil o directo. Cuando hablamos de la llegada del producto en su embalaje tenemos que tener claro cuanto ha pasado hasta ese momento, como se ha procesado el envío y como se han generado las fases en la cadena que permitirán que un buen diseño y un robusto paquete genere el valor experiencial que comentábamos antes.

Para que el encaje de piezas resulte, para que el puzzle del envío sea un éxito y permita que nuestros clientes incorporen una buena sintonía de marca, deberemos utilizar un tipo de embalaje resistente con un modelo de amortiguación bien calibrado, un estudio de zonas de riesgo por golpes fortuitos, indicaciones de posición y la distribución del peso de manera equilibrada.

Estos aspectos no son menores. Diseñar debe incorporar cada una de estas limitaciones. Es preciso asumir que fidelizar a través del envío, generar el valor de la espera y la experiencia de la recepción como algo valorable, formidable y extraordinario para nuestro cliente, todo el packaging debe partir de una técnica asociada a la imagen y al diseño. Digamos pues que el embalaje debe priorizar por el cartón ondulado o de doble fondo, capaz de generar amortiguadores naturales en base a los huecos que dejan los propios productos que subministramos y que retengan los impactos por caídas o imprevistos.

Llegamos a la zona de colisión. Los golpes y la capacidad de absorberlos son la clave para muchos tipos de envíos. No todos obviamente, pero si de una gran parte. Esa zona maleable la lidera el poliestireno de una densidad media. Nada tan seguro como rellenar esos espacios huecos con tan el ‘oro de la logística’.

Cuando hablamos de fidelizar a clientes desde el punto de entrega, desde ese momento íntimo en el que abre su paquete y se encuentra cara a cara con su compra, hablamos también de los segundos anteriores, de ese nervioso proceso de roturas de cintas adhesivas y cordeles, bolsas de burbujas y otros añadidos de protección. Hablamos por supuesto de que el tiempo debe ser reducido, no escaso, pero nunca una eternidad. Deben poder abrirse ciertamente antes de que el cliente entre en una especie de psicosis que le empuje a destruir a hachazos el paquete. Por ello, indicar como y por donde abrir, ayuda.

Lo de repartir el peso, cae por su propio ‘idem’. Digamos que si no balanceamos bien el peso de un envío pesado, podemos tener inconvenientes en la parte final del proceso, por no decir que durante el trayecto se puede haber destrozado el asunto.

Ahora bien, ¿quieres fidelizar a un cliente a partir de un envío? Pues conviértete en tu propio cliente. Hazte un envío. Prueba que tal tu packaging, tiempos, fortaleza, entrega, experiencia en la llegada. Piensa. No hagas trampas. No eres un cliente especial, eres uno más. Exigente, pero uno más.

Procura ser objetivo y espera a ver que pasa. Recuerda que vas a ser alguien que no ha visto antes el producto, digamos que básicamente en tu ecommerce o en el caso de que si, espera con entusiasmo volver a tenerlo o verlo. Ten en cuenta que deberás enviarlo de manera resistente, analiza eso cuando llegue. Observa si el envoltorio llega limpio, duro, deformado, con manchas, gráficos, adhesivos del currier o lo que sea.

Cuando te lo envíes analiza cuanto te ha costado recibirlo, si como cliente te molesta pagar de más, si pesa demasiado al final, si se abre fácil o no, si, en definitiva, el momento de que te sientas encantado con recibir tu compra es algo nutritivo o un suplicio, si generas marca de tu marca o destrozas todo cuanto has hecho en tu tienda online previamente. En conclusión, que fidelizar clientes se fidelizan por muchos medios, incluso empaquetando de maneras muy concretas.

Comercio electrónico en Colombia

Comercio electrónico en Colombia

Estos días en Colombia están siendo apasionantes. Muchos amigos y mucho trabajo. El broche a un buen número de eventos y reuniones fue la conferencia que me invitaron a dar ayer en la Universidad Nacional de Colombia a fin dar el cierre al Cuarto Encuentro de Emprendedores de la Facultad de Economía. Mi misión era estimular a la audiencia en eso de ‘emprender’ y a poder ser hacerlo a través del comercio electrónico como camino hacia la expresión de un modelo de empresa que pudiera ser compatible con la inversión menor y el aprendizaje comercial e innovador.

Durante la charla de casi una hora y media presenté al auditorio nuestra plataforma Openshopen, que en Colombia ya tiene un éxito considerable situándose en el cuarto mercado de nuestro producto tras España, México y Nigeria. El recibimiento fue muy bueno y agradezco a la organización la posibilidad de haber ‘mezclado’ mi conferencia con un poco de publicidad. El turno de preguntas fue, exclusivamente y durante media hora, acerca de nuestra plataforma y sus detalles de uso.

Al público que llenaba la sala le encantaron algunas de nuestras tiendas. A parte de Dubyshoes o Zytto, de las cuales ya os hablaré la semana que viene y en las que tengo intereses propios, gustaron mucho ejemplos como la nigeriana Randandpluto, la curiosa Scrabblingshop, la colombiana 7cueros y un buen número más que pudimos mostrar encantados.

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Hace casi dos décadas que vengo de manera regular a Colombia. Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Cartagena son lugares apasionantes y llenos de vida y de valor emprendedor. Los colombianos han pasado por diferentes etapas, complejas, duras muchas veces, pero siempre han sido, y así lo he publicitado siempre, gente con ganas de hacer, de explorar y de prosperar.

En mis primeros viajes, hace ya mucho, mi trabajo residía en asesorías de tipo bursatil, luego fueron consultorías a gobierno, bancos y medios de comunicación. Más tarde empecé a internacionalizar algunas empresas y ahora a impulsar algunos proyectos como Openshopen. Recuerdo como en aquellos viajes iniciales el tema seguridad era conflictivo y también como el país se ha ido relajando y normalizándose.

Ayer me preguntaban donde consideraba yo que estaba la capital de Latinoamérica. Muchos defienden que está en Miami, otros que en Bogotá o en México. La verdad, y esa fue mi respuesta, es que no hay una capitalidad clara, hay muchas américas y de ello se debe aprender. Considerarlo un todo o que todo está en un sólo punto de conexión es el primer paso para darte un buen batacazo.

En el caso de Colombia, el crecimiento es exponencial. En apenas cuatro años han doblado el uso de Internet en la población, el comercio electrónico creció en 2013 un 40% con respecto al año anterior y son más de 2500 millones de dólares los que mueve el comercio en línea. Un mercado que no se puede dejar de lado si lo que quieres es estar en escenarios en crecimiento.

Sin embargo aquí no se viene a enseñar, se viene a aprender y cuando ofreces una conferencia ‘magistral’, los europeos, debemos ser cautos, respetuosos y muy abiertos a entender que aquello que muchos consideran ‘mal ejecutado’ no es más que la manera natural que aquí tienen de hacer las cosas, de hacerlas diferente y no necesariamente es algo que esté mal. Cuanto antes lo entendamos mejor.

Tras una conferencia en la que se considera que lo que has explicado ‘ex cátedra’ descubres que en el auditorio hay más conocimiento y curiosidad de la que a priori te imaginas. Ahí empieza la magia. Ese punto en el que aprendes más desde el escenario que desde la butaca del espectador. Eso es lo que me engancha de ser ‘speaker’.

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En agosto estuve en México, hoy en Colombia y en unos días volveré a América para seguir el apasionante proyecto de explorar mercados, compartir con nuestros partners y equipos locales y presentar nuestro producto. Todo siempre con el sentido emprendedor y estimulante de hacerlo en el marco de la Nueva Economía, de Internet y de la digitalización de un mundo, que cambiante, será necesariamente mejor. De mes en mes, de año en año, los viajes te dan perspectiva, te dan puntos de comparación. Colombia, es ahora el caso, crece rápido, lo hace con sentido y su transformación digital está a punto de ebullición. Nosotros, junto a nuestros socios locales, vamos a intentar, ya lo estamos siendo, ser parte.

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