Marc Vidal Marc Vidal

La trampa ya está lista. CBDC contra Bitcoin.

Una CBDC o Central Bank Digital Currency (en español, Moneda Digital de Banco Central), es una forma de dinero fiduciario digital que es emitido por el banco central de una país y por tanto tiene valor de curso legal en dicha nación. Es una versión digital de una moneda como el dólar estadounidense o el euro, respaldada por ese banco central. Las CBDCs no son criptomonedas, no son Bitcoin. Son híbridos, una respuesta de los países preocupados por la aparición de las criptomonedas libres en el mundo, especialmente, preocupados por la pérdida de su poder económico y financiero en el mundo.

Hoy he explicado para el gran público, el riesgo que podrían suponer las CBDC, las monedas digitales emitidas por los bancos centrales. Lo he hecho durante mi sección ‘la salida de emergencia’ que tengo en el programa de radio más escuchado en España, ‘Herrera en Cope’, cada mañana a las 8:20. Es un tema no habitual y del que poco se habla. La excusa para entrar en él, a expensas de lo que me iba a llover después, era el informe sobre el aumento del uso del efectivo tras la pandemia.

Es algo muy importante. Es algo que toca llevarlo a todas partes y que se sepa. El riesgo de perder el control y de generar una sociedad diviso-dependiente es enorme. Te voy a hablar del riesgo que corremos con esas monedas digitales y de si queda alguna barrera como el bitcoin para enfrentarnos a la madre de todas las batallas socioeconómicas que se nos viene.

Una CBDC o Central Bank Digital Currency (en español, Moneda Digital de Banco Central), es una forma de dinero fiduciario digital que es emitido por el banco central de una país y por tanto tiene valor de curso legal en dicha nación. Es una versión digital de una moneda como el dólar estadounidense o el euro, respaldada por ese banco central. Las CBDCs no son criptomonedas, no son Bitcoin. Son híbridos, una respuesta de los países preocupados por la aparición de las criptomonedas libres en el mundo, especialmente, preocupados por la pérdida de su poder económico y financiero en el mundo.

Son el último intento de las instituciones por mantenerse vivos en tiempos en los que la sociedad ya los rechaza de forma masiva. Los gobiernos de todo el mundo se encuentran en diferentes fases de investigación o implementación de las CBDC. A medida que avanzamos hacia versiones cada vez más electrónicas del dinero en efectivo... nuestra libertad de permiso se vuelve cada vez más finita y más limitada. El grupo de trabajo de las divisas digitales (CBDC) de los siete grandes bancos centrales, el Banco de Canadá, el Banco de Inglaterra, el Banco de Japón, el Banco Central Europeo, la Reserva Federal, Sveriges Riksbank y Banco Nacional Suizo, estudian el diseño de sus CBDC, bajo el paraguas del Banco de Pagos Internacionales (BIS). Las CBDC revolucionarán el sistema financiero, el dinero iría directamente de los bancos centrales a los wallet ciudadanos. Los depósitos de los bancos centrales se reducirían drásticamente.

Las CBDCs son una forma de dinero que puede ayudarles a alcanzar distintos objetivos políticos, económicos, geopolíticos y geoeconómicos en todo el mundo, y donde el espionaje a los ciudadanos alcanzará niveles nunca vistos antes. Son el último misil que les queda. Por desgracia es un arma que la gente no percibe y que va a estar llena de ‘anzuelos’ para que piquemos todos. 

Fíjate lo que dice Lagarde. La jefa del BCE, Lagarde, dice que ‘no me gusta ver un nuevo período de banca libre debido a las criptomonedas. Se requieren monedas digitales de bancos centrales (CBDC) para mantener el papel de los bancos centrales’. O lo que dice Bo LI, director general adjunto del FMI, asegurando que "CBDC puede permitir que las agencias gubernamentales y los actores del sector privado programen/permitan funciones de políticas específicas (es decir, cupones de consumo) Al programar CBDC el dinero puede orientarse con precisión para qué tipo de personas pueden poseer y qué tipo de uso puede tener este dinero ser utilizado".

Ahora que las divisas fiat están cayendo a plomo hacia la paridad con el dólar y la gente empieza a desconfiar de ellas, los Bancos Centrales aprovecharán para instaurar las CBDC en medio del caos y ofrecerlas como la solución a todos los males. El South China Morning Post informó que ‘el Banco Popular de China publicó un proyecto de ley que daría estatus legal al sistema de Moneda Digital para Pago Electrónico (DCEP) y por primera vez al yuan digital. Se incluyó y definió como parte de la moneda fiduciaria soberana del país’.

El proyecto de ley también prohibirá a cualquier parte producir o emitir tokens digitales respaldados en yuanes, por lo que no solo el Yuan digital será la CBDC (moneda digital del banco Centra) de la República Popular de China, sino potencialmente será la ÚNICA moneda digital. Veamos algunas características de esta futura moneda:

  • en primer lugar, es un sistema de pago que está completamente bajo el control del BPC. Sin descentralización, todo en manos del gobierno, indirectamente;

  • proporcionará un método de pago electrónico ajeno a los circuitos privados. Por tanto, permitirá combatir el peso de estos últimos y, posiblemente, su monopolización

  • permitirá controlar mucho más de cerca el movimiento de dinero en el exterior. es un sistema perfectamente, completamente programable, por lo que también puede evitar pagos a ciertas áreas, o rastrearlas;

  • ya que será programable, será una moneda que se pueda configurar para que desaparezca después de un cierto período, o posiblemente se reduzca. Una especie de sueño keynesiano: se puede proporcionar un incentivo rápido e inmediato al consumo, que DEBE consumirse durante un determinado período de tiempo.

  • podrán hacer que tu dinero no pueda comprar ciertas cosas, o que tengas una inflación personalizada ( del mismo modo que tienes anuncios personalizados a dia de hoy).

Nos tienen reservada una basura monetaria que se encamina al control. Imagina, con el conocimiento del uso de todo tu dinero, pagos, tiempos y acciones, se podría premiar o castigar ese uso. Por ejemplo en temas de contaminación (Aviones, coches, agua), y te lo aplicaran a tu IRPF. 

No me extrañaría que para fomentar el uso de las #CBDC, cuando vayas a pedir un préstamo/crédito te suelten algo como "el banco te lo concede en Euro Digital que es compatible con su tarjeta y compras por lo que 'no va a notar diferencia' “. Al principio, serán pagos con descuento para impuestos pero tarde o temprano te ‘inyectarán’ ese dinero digital casi sin dolor. Y como pasó con el euro y las monedas locales en Europa, las FIAT y las CBDC convivirán. Ahí solo habrá un aislante, bitcoin. 

Pasado un tiempo, cuando se elimine el FIAT, quedaremos a expensas del euro digital y solo nos quedará como reserva de libertad, bitcoin si no se desvanece por falta de adopción antes. Hablamos de finales de esta década, no mucho más. 

Como decía el pensador austriaco, Hayek, “Cuanto más planifica el Estado, más complicada se le hace al individuo su propia planificación”

La generación de hoy ha crecido en un mundo donde, en la escuela y en la prensa, se ha representado el espíritu de la empresa comercial como deshonroso y la consecución de un beneficio como inmoral, y donde dar ocupación a cien personas se considera una explotación, pero se tiene por honorable mandar sobre otras tantas

La conclusión no puede ser más clara. Los bancos centrales se han metido en un verdadero callejón sin salida. Los bancos centrales miden el momento del lanzamiento de las divisas digitales, y la forma de hacerlo. Saben que un error puede ser peligroso para la estabilidad financiera mundial. Según se puede leer en el informe redactado con el BIS que dice, “la existencia de CBDC sin restricciones u otro dinero digital, como un activo accesible y seguro, podría aumentar el riesgo de una huida bancaria sistémica. Y generar fondos del mercado monetario o instrumentos más susceptibles a salidas bruscas. Un efecto similar podría surgir para otros sectores vistos como relativamente seguros, especialmente en los mercados monetarios”

Ahora bien, los bancos centrales se equivocan al pensar que una CBDC podría tener éxito sencillamente por ser de bajo coste o de curso legal. Las CBDC tendrían que ofrecer también a los consumidores más ventajas que las opciones de pago tradicionales; por ejemplo, atraer a los usuarios con descuentos. Pero eso implica bien subvencionar el sistema con fondos públicos —lo que iría contra la obligación del BCE de respetar una “economía de mercado abierto y con libre competencia”—, bien imponer a los comercios comisiones más altas que las que pagan en la actualidad.

El BCE ha descartado el anonimato. Parece inevitable: los bancos centrales deben impedir que sus CBDC se utilicen libremente. La fijación de límites a los importes que los usuarios puedan tener en CBDC también será fundamental para proteger la estabilidad bancaria, pero las cuentas múltiples permitirían eludirlos. De modo que los usuarios tendrán que identificarse ante los bancos privados que distribuyan las CBDC. Pero eso significa que los consumidores tendrían que confiar sin más en que las transacciones son tan privadas como los bancos dicen que son. Es poco probable que eso convenza a los consumidores que hoy utilizan alegremente las tarjetas, y tampoco parece que satisfaga a los usuarios preocupados por la privacidad que siguen utilizando el efectivo porque sí garantiza el anonimato. Las excusas para su uso no anónimo serán muchas y ese es el riesgo. 

Bitcoin es el último soldado. Por eso debemos definirlo bien y no mezclarlo con el resto de cripto lo que sean. Existe una distancia enorme, incluso diría que no es distancia es simplemente que son dos cosas distintas entre bitcoin y el resto de las denominadas criptomonedas. Principalmente que bitcoin es ya un activo real y el resto no. Posiblemente es el único activo digital que ya existe. Por comparar, podemos decir que el oro es un activo real a la vez que no puede serlo digital. En el caso de bitcoin incluso podemos pasar la barrera y decir que es un activo real y digital. Me explico. Es un activo real pues no es pasivo de nadie. Es solo el activo de alguien.

Técnicamente el bitcoin no necesita que alguien establezca un valor futuro pues no es una obligación económica. De momento sabemos que aspira a ser una moneda y forma de pago que, de manera residual, ya lo es en algunos escenarios. Sin embargo lo relevante es su escasez programada, su irrevocabilidad en las transacciones y su incomunicabilidad. Eso lo diferencia del resto de activos financieros que no son activos reales. El resto de criptomonedas prometen obligaciones del emisor con respecto al valor de esa moneda en un momento determinado. Dependen de que el emisor actúe de un modo u otro para mejorar la plataforma donde estan esos cripto activos. Su valor no depende del mercado descentralizado sino, también, de que determinadas personas que controlan y que administran esa red cumplan con los compromisos. Todas las criptos son pues activos financieros pero Bitcoin es un activo real pues no es el pasivo financiero de nadie.

Si bitcoin logra ser un activo monetario y una reserva patrimonial dependerá de que se entienda como un concepto económico y no como una inversión. Para que esa adopción se comprenda y no sea como el ‘esperanto’ debemos explicarlo fácil. Hablar de bitcoin como un concepto socioeconómico, de filosofía política incluso, está bien, pero hay que bajar a tierra o se quedará en un entorno reducido. Sería el esperanto de las divisas. Hay que explicar muy bien que si tienes bitcoin no debes mirar su valor en ningún exchange contimuamente, no hagas trading con bitcoin, no juegues con él. No es para eso. Todos esos que se pasan el día simulando ser brokers de casino con miles de criptos no son nada más que un incordio para lo que realmente representa bitcoin. 

Bitcoin tiene tres características que no tiene ningún otro activo digital que pueda considerarse real o reserva patrimonial. Las listó muy bien Juan Ramón Rallo en la pista central de un circocoin hace unos meses. Bitcoin tiene un limitación cuantitativa 21 millones de unidades, una Irrevocabilidad de las transacciones imposible de echar atrás una operación y, además, una  escasez digital que actua  como reserva patrimonial. De ahí, que solo es posible que de criptomoneda solo haya una. Si ese concepto de divisa se replica sin limite deja de haber limitación cuantitavia y dejaria de ser una reserva de valor. De hecho, que sigan naciendo criptos lo que realmente hace es destruir lo que dicen defender. 

Niños con el bachillerato pendiente hablando de cambiar el mundo del dinero cuando son ellos los que están realmente cargándose todo lo que podría significar la descentralizacion del mismo. El resto de activos cripto deben servir para otras cosas. He hablado del papel de la cadena de bloques y de las cripto divisas en otros entornos. Contra la inflación puntual en Africa, mecanismos de transacción sin coste, etc. Pero eso son servicios, no activos. 

Además creo que bitcoin es medicina social para los jóvenes del ‘vive el momento’, ‘gastate el dinero’, del consume todo lo que puedas. Bitcoin es lo contrario, es realmente ahorro, capital de algún modo y, al final, una reserva de valor patrimonial y de inversión futura. Es un antídoto contra el socialismo y es un vector capitalista. 

Muchos jóvenes hoy viven bajo una mentalidad cortoplacista. Los traders cripto son algunos de ellos por cierto. Pero los jóvenes bitcoiners parecen ser la excepción. De hecho hay un estudio, el de la consultora estadounidense Civic Science que asegura que los jóvenes qeu invierten en bitcoin tienen una percepcion del futuro muy interesante. Podría ser un indicador, quizás, de que bitcoin promueve en sus compradores preferencias temporales bajas y una mentalidad a largo plazo con relación a las finanzas. Y eso es bueno. 

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Marc Vidal Marc Vidal

La relación entre la decisión del BCE y la tasa de pobreza.

Mientras el debate se mantiene en aquellos temas que sirven para rellenar la ventana de Overton, dejamos de buscar la explicación técnica de lo que está pasando, como va a influir en el futuro y con que elementos debe relacionarse. La ventana de Overton es una teoría sociológica (algunos dicen política) que representa el número de debates o temas de interés, aceptables por el público. Como se de una ventana estrecha se tratara en la que no caben todos los temas posibles. Sólo unos pocos. Para cada momento, esta "ventana" incluye un rango de debates concretos de acuerdo al clima de la opinión pública. De esta manera se dejan fuera otros que, tal vez, son más importantes pero que no hay manera de meter por esa ventana. Se suelen manejar unos tres o cuatro.

Mientras el debate se mantiene en aquellos temas que sirven para rellenar la ventana de Overton, dejamos de buscar la explicación técnica de lo que está pasando, como va a influir en el futuro y con que elementos debe relacionarse. La ventana de Overton es una teoría sociológica (algunos dicen política) que representa el número de debates o temas de interés, aceptables por el público. Como se de una ventana estrecha se tratara en la que no caben todos los temas posibles. Sólo unos pocos. Para cada momento, esta "ventana" incluye un rango de debates concretos de acuerdo al clima de la opinión pública. De esta manera se dejan fuera otros que, tal vez, son más importantes pero que no hay manera de meter por esa ventana. Se suelen manejar unos tres o cuatro.

Ahora tenemos muchos frentes. Algunos nos tocan de cerca, a la vida más inmediata. Sin embargo, por la ventana entran otros que ya están pre diseñados en los laboratorios de opinión. Así se maneja muy bien, el grado de descontento. Lo grave, es que en este barrizal no solo entra un gobierno, no, entra todo dios. La oposición porque cree que son los temas de interés, los medios porque ven que son los que tratan todos, etc. Un círculo vicioso. Hasta que no hay un hecho detonante, no entra otro tema.

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Y es por culpa de esto que es muy difícil relacionar dos temas aparentemente lejanos pero que si tienen un punto de enlace directo. Hoy voy a relacionarte dos temas que no verás en los medios vinculados en ningún caso. Te hablo de la decisión del BCE de pasarse por el forro la inflación al 2% y la tasa de pobreza que no para de aumentar.

El porcentaje de población en riesgo de pobreza, en riesgo de exclusión social, ha saltado en un año del 25% al 26,4%. La crisis sanitaria ha llevado al paro a mucha gente. Mucha más de la que aparece en las cifras oficiales ya que hay muchos que ni buscan ni esperan trabajar. Y eso es un problemón. Uno de cada dos parados está en situación de riesgo, de exclusión social y solo hace falta ir a cualquier centro de apoyo social y verás como se han disparado las colas del hambre. La población que se encuentra en situación de carencia material severa era el año pasado, del 4,7%.

Hay factores clave muy importantes. El paro es uno de ellos. La nacionalidad, el sector productivo y el coste de la vida es otro. Las cifras, lo que dicen es que el riesgo de exclusión social, se ha disparado este año. Mientras los medios y sus señorías hablan y hablan de fondos europeos, de ayudas que no llegan, del poder judicial, de si el sí es sí, o de si una dictadura caribeña es una dictadura o no lo es, la gente en riesgo de pobreza aumenta.

La encuesta de condiciones de vida del INE muestra que en el año 2020, la tasa AROPE, que mide tres elementos: riesgo de pobreza, carencias materiales y baja intensidad en el empleo, aumentó más de un punto del 25,3% en 2019 al 26,4% el año pasado.

De esos indicadores hay uno que recoge bien el problema que se avecina. Los efectos de la crisis sanitaria afecta al indice de las carencias materiales, porque los otros se refieren a ingresos y empleos de 2019 y las carencias materiales severas aumentaron en el año 2020 del 4,7% al 7%, más de dos puntos.

El peor dato desde 2014. Carencia material severa, quiere decir que un hogar tiene problemas en al menos cuatro de nueve indicadores, que van desde la posibilidad de comer carne al menos cada dos días, hasta poder irse de vacaciones una semana al año, pasando por mantener la temperatura adecuada en casa, a tener capacidad de hacer frente a gastos imprevistos, o retrasos en el pago de gastos relacionados con la vivienda principal como alquiler gas.

Precisamente lo que más aumentó en el año 2020 fueron las carencias materiales severas por el pago de gastos. La vivienda pasó del 8,3% al 13,5%. La imposibilidad de mantener la temperatura adecuada en casa pasó del 7,6% al 10,9% y la posibilidad de comer cada dos días Carne, pollo o pescado del 3,8% al 5,4%.

También hubo un empeoramiento en 2020 en los siguientes indicadores de ingresos: el 10% de la población dijo llegar a fin de mes con mucha dificultad. Son dos con dos puntos más que en 2019. Además, el 35,4%, uno de cada tres españoles, no pudo afrontar gastos imprevistos. Se te rompen unas gafas y entras en quiebra.

Está es ahora mismo la situación que ahora mismo tiene dos frentes: el paro, que explica ya la mitad de la pobreza en España. Y otro, la subida de precios, especialmente la luz. Este año, uno de cada diez hogares en España no puede permitirse tener su hogar a la temperatura correcta.

Y te estarás preguntando dónde está la relación entre la decisión del BCE de subir el margen de inflación al 2% y la tasa de pobreza. Pues en que si no hay barrera a la subida de precios, el segundo baremo, el de no llegar a fin de mes, se complicará porque a cada subida de precios, menor capacidad adquisitiva. Y con el primero, porque a mayor aumento de precios, mayor presión para las empresas para vender a menor margen. A menor margen, menos beneficio y a menor beneficio, menos empleo.

Pero veamos porque el BCE se ha pasado por el arco del triunfo todo para lo que fue creado. El pasado jueves, la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, y el vicepresidente, Luis de Guindos, anunciaron cambios en la estrategia de la política monetaria del propio banco que supondrá el mayor cambio que realiza desde 2003.

La sorpresa ha sido el cambio por parte del BCE del objetivo de inflación. Lo que hasta el jueves era ‘cerca, pero por debajo, del 2%’ se ha convertido en un objetivo del 2% simétrico. Te lo explico. El BCE no tomará acciones para combatir la inflación aunque se eleve por encima del 2%.

La institución, con sede en Frankfurt, ha decidido re-orientar su mandato ante la encrucijada entre apostar por incentivar la recuperación y mantener los planes de estímulo o atenerse al mandato que tiene como Banco Central y priorizar el control de la inflación. Se ha impuesto la primera vía y para ello ha dado una nueva lectura a su mandato para fijar la estabilidad de precios, como que la inflación a medio plazo se sitúe en el 2%, aceptando que los precios puedan superar ese listón de manera temporal y moderada.

Dicen que les ha sorprendido que la inflación no subiera a pesar de los programas de política monetaria sobre reducciones del tipo de interés, de la facilidad de depósito, de la facilidad marginal de crédito o de las operaciones de refinanciación a largo plazo. Pero llegó la crisis sanitaria y otro programa de compra de activos por valor de 750.000 millones de euros junto al ahorro forzoso de los hogares debido al confinamiento, ha hecho despertar el monstruo dormido de la inflación.

Están asustados y han preferido esperar. La opción tomada ha sido la última. Una cosa que no hay que perder de vista es que una tasa de inflación del 2% significa una perdida de poder adquisitivo el 2%. Si sube la inflación un 2% y tu sueldo no, ese año podrás invertir, gastar o comprar un 2% menos. Es muy simple. Si los tipos no suben, además, tus ahorros no crecen tampoco.

Esto es importante. Incluso habiendo hecho las cosas ‘bien’, cumpliendo el objetivo que marcaba el BCE, desde el año 2000 el euro ha perdido un 30% de su valor. La inflación es el impuesto del pobre y del asalariado y, como dijo Milton Friedman, ‘es un impuesto sin legislación’.

¿Cuánto tiempo debería de mantener la Eurozona una política monetaria despreocupada de la tasa de inflación para cerrar la brecha? Si el BCE va a utilizar la excusa de que anteriormente la inflación de la Eurozona ha estado por debajo del objetivo, podríamos esperar una tasa del doble o más del objetivo del 2% durante varios años.

Pero el peso de la realidad es de plomo. El riesgo que tenemos es que suba la inflación, no crezcamos al nivel previsto, se suba el salario mínimo y se reduzcan los ingresos tributarios y aumenten los gastos públicos. Que suba la inflación es casi seguro: por la tensión que va a generar las peticiones de incrementar el salario mínimo. Curiosamente, la subida del SMI suele producir menor capacidad adquisitiva de los que lo disfrutan pues los precios acaban subiendo porque el coste de producción sube y se repercute en el precio final que éstos compran cuando son consumidores.

Que suba la inflación es casi seguro por que hay demasiado dinero en el sistema. Pero a la vez que sube la inflación, puede haber un estancamiento económico. No hablo del rebote del PIB que iremos viendo. Se nos dirá un crecimiento inédito del PIB del 6% o más, y dos años, pero eso es por comparativa y nos deja lejos de donde estábamos realmente antes de todo este desastre.El riesgo de estanflación es importante a 2 o 3 años vista.

Por eso es de susto o muerte. Si el BCE no se atreve a hacer su trabajo que es evitar la inflación, y por lo tanto, evitar que nuestro poder adquisitivo no se vea disminuido, estamos perdidos. En España la inflación cerró el mes de julio en el 2,7%, el nivel más alto desde abril de 2017 y supone que de febrero a junio, en solo cinco meses, los precios han pasado del cero por ciento al 2,6%. Va tomando velocidad. La inflación ha estado en negativo desde abril del año pasado hasta diciembre.

La comparativa es algo engañosa pero la realidad es que la inflación se está disparando. Si ampliamos un poco más el foco y miramos más atrás, en los últimos diez años, la inflación sólo ha superado el 2% en los cuatro primeros meses de 2017 y durante todo el año 2011, cuando estuvo entre el 2 y el 4% y estuvo en negativo durante gran parte del año 2009, 2014 y 2015, además de en 2020.

A nivel de la eurozona, la inflación está ahora mismo en el 2%, pero subirá los próximos meses. Eso es lo que prevén todos los analistas. Todos los gobiernos, todas las instituciones. La inflación se revisa al alza debido a fuertes factores transitorios, la interacción del aumento de los precios de la energía y las materias primas, los cuellos de botella en la producción y el auge de la demanda, tanto en la Unión como al extranjero, les están presionando al alza los precios de los consumidores hasta situar la inflación en el 1,9% en la zona del euro y el 2,2% en la Unión Europea.

Como te decía, están asustados, más de lo que muestran. De hecho, el Banco Central Europeo en esta revisión de su política estratégica lo que hace es blindarse para poder mantener los tipos de interés a cero durante más tiempo. Es decir, que con esta nueva definición el BCE evita que, si en los próximos meses la inflación sube bastante por encima del 2%, no se vea obligado a tomar medidas aunque Alemania se las pida, ya sea subida de tipos, ya sea reducción de los estímulos para ayudar a la recuperación.

Nos dirán que todo dependerá de si las presiones inflacionistas son transitorias y por tanto no comprometen el objetivo, que es a medio plazo o, realmente son permanentes. Pero, si el Banco Central Europeo lo que ha hecho es rearmarse y tener más margen de maniobra para poder actuar aunque la inflación se dispare, la gran pregunta después de este cambio es ¿qué significa esa definición que hace el Banco Central Europeo de que va a tolerar que la inflación supere el 2% de manera moderada y durante un tiempo? ¿Qué entendemos por transitorio? y ¿qué entendemos por moderado?

Lo vamos a entender cuando ocurra pero de momento sabemos que ganan los hipotecados que disfrutarán de tipos de interés bajos, y pierden los ahorradores y los bancos que sufrirán tipos de interés y poca rentabilidad. Más tiempo. Algo que llega pasando una década. Justo lo que pone de los nervios a los países que siguen muy molestos con el asunto de las ayudas del fondo de recuperación a países que, para ellos, no las merecemos y las vamos a malgastar. Estos presionarán para aumentar los tipos, es cuestión de tiempo. La inflación les hace daño y querrán evitarla.

Los países que fueron más disciplinados ven como los que se embargaron y se endeudaron disfrutan de todo: de tipos bajos y montañas de ayudas. Veremos como evoluciona pero lo que sabemos es lo siguiente; que si se suben los tipos, nos vamos al desastre. Nuestra deuda será más cara y financiarla también. Que si no los suben y sube la inflación, la pobreza aumentará y nuestras empresas serán menos competitivas.

A la postre podemos entrar en estanflación, una coyuntura en la que un país sufre el estancamiento de su economía y un aumento del costo de la canasta básica. Es un escenario muy complicado donde se solapan situaciones de alza de precios, aumento de desempleo y estancamiento económico. Nosotros no lo estamos ni lo estaremos mientras la economía se encuentre en rebote. El problema vendrá cuando ese rebote se descubra que no era una recuperación y la marea baje.

Estamos en manos de gente que maneja muy bien eso de la ventana de Overton, pero maneja muy mal la propia gestión. Al final, como siempre, esto depende de que seamos críticos con todo, no solo con lo que nos muestran, que leamos, que nos formemos, que relacionemos un hecho con otro. Si tienes una empresa, piensa en innovar, si trabajas para alguien, piensa en formarte. El futuro va de eso, de no esperar mucho de nadie y de invertir en ti y en los tuyos.

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Ante la crisis del coronavirus, pongamos el contador a cero

Hace unos años, durante un vuelo que sobrevolaba Centroamérica, el avión pasó por encima de un volcán en activo. Sólo exhalaba humo, pero su ladera era toda de material volcánico solidificado hacía ya mucho tiempo. Hoy recordaba aquellas vistas y pensé que eran pura metáfora de lo que hoy vivimos. Cuando un volcán entra en erupción, todos sabemos que lo va a hacer por un tiempo, no sabemos cuánto, pero sí que no va a apagarse de un modo inmediato. Tampoco sabemos cuánta lava va a escupir, ni en que dirección. Sólo sabemos que a medida que se solidifique ese material incandescente, éste se irá depositando en la falda del volcán y que, lo que quede, cuando se apague o se duerma, será una ladera completamente distinta a la que teníamos antes. Sabemos lo que va a pasar y de lo único que podemos estar seguros, hoy, es que esta erupción va a dejarnos un paisaje totalmente distinto.

Hace unos años, durante un vuelo que sobrevolaba Centroamérica, el avión pasó por encima de un volcán en activo. Sólo exhalaba humo, pero su ladera era toda de material volcánico solidificado hacía ya mucho tiempo. Hoy recordaba aquellas vistas y pensé que eran pura metáfora de lo que hoy vivimos. Cuando un volcán entra en erupción, todos sabemos que lo va a hacer por un tiempo, no sabemos cuánto, pero sí que no va a apagarse de un modo inmediato. Tampoco sabemos cuánta lava va a escupir, ni en que dirección. Sólo sabemos que a medida que se solidifique ese material incandescente, éste se irá depositando en la falda del volcán y que, lo que quede, cuando se apague o se duerma, será una ladera completamente distinta a la que teníamos antes. Sabemos lo que va a pasar y de lo único que podemos estar seguros, hoy, es que esta erupción va a dejarnos un paisaje totalmente distinto.

Va a costar encontrar un contexto económico similar al que vamos a vivir en los próximos meses y años. Con todas las reservas, sólo en un período entre guerras o al finalizar la segunda guerra mundial, podemos localizar un momento de la historia que represente una parálisis absoluta del flujo económico, lo que se llama ‘shock de oferta’. Es cierto que hoy hay diferencias notables que nos permiten ser algo más optimistas con respecto a esos períodos. La digitalización de los procesos, el teletrabajo, la automatización de muchas de las cadenas de distribución y de valor, son aspectos suficientemente robustos como para que, en principio, tengamos la sensación de que todo no se ha parado.

En 1931, el sistema monetario internacional se derrumbó cuando el Reino Unidos abandonó el patrón oro. A nivel mundial, la producción industrial cayó un 37% y el comercio internacional cayó un 60%. Ahí es nada y sin globalización. Esa crisis se agudizó después porque cada país trató de exportar su desempleo con medidas proteccionistas y porque se pensó que las políticas para lograr un presupuesto equilibrado, por temor a la inflación, se sucedieron en el tiempo. La salida de aquel callejón tuvo como estímulo la creación de un incremento de precios a partir de reactivar el crecimiento económico con gasto público. En 2008 también se consideró adecuado hacerlo. Ahora, ante la crisis o depresión inminente, se habla de hacer algo parecido. Espero que no se equivoquen pero me da la impresión que no nos enfrentamos a una falta de liquidez, sino más bien, a una parada técnica del propio sistema económico. Cuantos más días de parálisis se sucedan, más complejo será abordar las soluciones al ‘viejo estilo’. En aquellos tiempos, a ese modelo se le llamó ‘New Deal’ y supuso la primera vez que se autorizaba una intervención estatal en el modelo económico capitalista del mundo. ¿Y ahora?

Aunque lo que se avecina es global, genérico, de cambio de modelo, cada país va a interpretar sus propias medidas. En España, bajo el estímulo del Banco Central Europeo, el gobierno de Pedro Sánchez pretende que paguemos nuestras obligaciones adquiridas sin la facturación de la que dependen. El plan que moviliza 100.000 millones públicos, más 17.000 en flexibilizaciones y 83.000 que serán créditos privados. Tengo la impresión que esto es puro cloroformo. Es muy aventurado, por no decir irresponsable, enunciar una salida en 'V' de una situación que es completamente inédita, inconexa con cualquier otra crisis y que estalla cuando nuestra economía estaba desacelerando. Tengo la sensación de que aportar medidas desde un consejo de ministros en el que muy pocos comprenden lo que es ‘pagar nóminas a final de mes’, es de aurora boreal. Si ya íbamos mal, ¿que vamos a recuperar?

Va a ser muy difícil que, por mucho crédito blando, ERTEs ágiles, flexibilización tributaria y millones para parchear impagos inmediatos, el consumo se active. Las cajas seguirán vacías, la producción no se pondrá en marcha por arte de magia y la dependencia del turismo, que he denunciado múltiples veces, se llevará por delante el empleo. Y sin empleo, no hay recuperación ni en ‘V’ ni en ‘J’. En España hay 3,2 millones de parados. En la crisis de 2008 había 1,8. El empleo temporal (en 6 meses vencen 5 millones de contratos) es del 27%. Esta recesión inminente no es sectorial, ni de deuda, es un shock de oferta y una parálisis de demanda. Es inédita. Si los EEUU no descartan un 20% de paro desde el 3,5% actual, no es descabellado pensar que nosotros nos podemos ir a un, nunca visto 40%. Además, los 3 millones de autónomos no necesitan aplazar sus cuotas, no precisan que nadie les diga que pueden retrasar sus obligaciones. De hecho eso ya lo podían hacer. Ni tan siquiera establecer pagos fraccionados de impuestos, eso también es factible con la norma actual. El problema es que no facturan, ni facturarán y no saben durante cuanto tiempo será así. Eso es desempleo, de ellos y de los que dependen de ellos.

Si el mundo se para, no tiene sentido hablar de aplazar. Solo tiene sentido pararlo todo, incluso el sistema. Lo que está pasando es inédito y requiere medicamentos nuevos, nunca antes puestos en marcha. Los remedios de la teoría económica tradicional no evitarán la depresión. Una moratoria hipotecaria, sola, no sirve. Y menos si sólo es para los que 'demuestren' que la crisis les ha afectado. ¿En que planeta viven? La economía es una sucesión de flujos encadenados. Se ha parado el 90% de todo. Especialmente se ha detenido uno de los motores de nuestro PIB, el turismo. El 15% del empleo depende de ello, el 14% de la producción también. De ahí se derivan otras industrias en la más elemental de las teorías de flujos económicos dependientes. Eso, por mucho que se acelere una hipotética recuperación,  no será ni inmediato ni igual a lo que teníamos. 

La oportunidad de recomponer lo existente es tentador, pero la opción de crear algo nuevo es mucho más estimulante. Pensemos que en EEUU, el 35% del nuevo empleo generado el año pasado provenía de startups, con nuevos modos de entender la economía e innovadores modelos de relación con su entorno productivo. De ahí que las soluciones de tipo tradicional difícilmente permitirán activar el modelo económico del futuro. Sin una moratoria de todo, solo veremos heridos por todas partes. Arrendadores y arrendatarios, por falta de cobro y por incapacidad para pagar. Empresas descontando los minutos para despedir por incapacidad de facturar. Esto requiere otra visión y mucha más valentía.

El sacrificio será obligatorio. En la era de los 'derechos' tocará ejercer nuestros 'deberes'. Pero para ello, sería imprescindible que las medidas a adoptar no sean fuegos artificiales, que por cierto, ya sabemos serán carísimos. Esos 117.000 millones ‘públicos’ se deberán avalar o pagar. Los 83.000 millones 'privados' se deberán devolver. Y solo puede ser por vía de subir impuestos tarde o temprano (aceptable, pues es cosa de todos) o por la rebaja de servicios (algo que ya lo hemos vivido). Si malgastamos todo eso, no habrá recuperación nunca y encima nos habrá costado un dineral y habremos hipotecado el futuro.

Se trata de cirugía fina. No de disparar con un cañón en todas direcciones. Vamos a comprometer el 20% del PIB español. No habrá otra oportunidad. Una cantidad de ese calibre es para un sólo intento. Aun estamos a tiempo de coordinar medidas inéditas ante algo inédito. Tal vez el mundo entrará en una especie de suspensión de pagos. Tal vez la solución sea poner el contador a cero. Las medidas anunciadas se encuadran en la palabra ‘flexibilidad’. Algo que no es más que burocracia. ¿No hubiera sido más sencillo garantizar todos los sueldos de las empresas durante dos meses que anunciar la facilidad para declarar ERTEs por ‘fuerza mayor’? La primera, realmente, era mucho más económica y automática. La segunda es un lío monumental que además conduce a una gran cantidad de éstos expedientes temporales en definitivos. Tiempo al tiempo.

Es evidente que pensar en una solución no dramática a lo que se nos viene es imposible. Nos hablan de ‘salida V', 'recuperación rápida' o 'breve crisis’. Estamos en manos de gente sin capacidad para entender la catástrofe a la que nos dirigimos, a una depresión global donde, para nada, la solución es factible con medidas paliativas. Repito que uno de los pocos referentes económicos e históricos similares a lo que vivimos se encuentra en el Reino Unido de 1946, tras las II Guerra Mundial. Aquella parada técnica se llevó por delante el Imperio Británico por cierto.

El momento actual, que aun no ha empezado, que no pasará ni rápido ni con sus medidas ‘flexibles’ por mucho que lo diga Sánchez, necesita de una conceptualización completa, nueva y teórica, que abarque todas las medidas a disponer. Unas medidas que no pueden ser solo créditos, avales o aplazamiento de obligaciones tributarias, debe analizar 'el cómo va a quedar el tejido productivo y los flujos de caja de la economía'. Para ello hay que empezar a pensar en genérico, en Europa, en el mundo. Se debe poner sobre la mesa la necesidad de la Renta Básica y pronto, la automatización de todo, el uso de la Inteligencia Artificial para diseñar un nuevo modelo laboral que necesariamente deberá ser distinto al que ahora está en jaque. La tecnología no se debe ver como otro modelo de creación de parados. Eso vendrá sólo. Se debe interpretar como un mecanismo por el cuál, cuándo no sea necesario, y no tardará, se pueda producir en un mundo sin empleo. Eficiente, sostenible, nuevo. Ahora no toca, pero de las pensiones tendremos que hablar en breve.

Asegurar que de esta crisis se saldrá como se salió de la ‘subprime’, de la de deuda financiera o de la inmobiliaria, es un error brutal. Esto no es comparable pues aquella tuvo un sector detonante y una cadena de flujos dependientes. Esta es una parada técnica del mundo. Nada que ver. Será peor en lo inmediato, pero una oportunidad única, tal vez la última, para cambiarlo todo, para mejorarlo todo, de una vez.

Técnicamente, los 750.000 millones movilizados por el BCE, no son más que metadona sino se utilizan para algo distinto. ¿Porque no se incorporan al sistema que va a aumenta su déficit y deuda como nunca antes para poner el contador de pagos y cadenas económicas en punto muerto y cubrir con ese capital esa detención? Ya hay demasiada deuda en el sistema. Las administraciones podrían ponerse al día con sus proveedores y rebajar cotizaciones sociales, pero al final tendremos que hacer una recapitalización de la economía (comprar deuda privada y convertirla en capital). Como dice Daniel Lacalle, ‘avales y retraso de impuestos por unos meses no son soluciones ante un cierre generalizado por shock epidémico. La inmensa mayoría de pequeños negocios, autónomos y pymes no tendrán qué avalar ni caja disponible’. Bloquear ciudades enteras y cerrar el espacio aéreo para contener la propagación del coronavirus lleva, irremediablemente, a una crisis masiva ahogada en liquidez. Una liquidez que no tiene que ver con impagos, un flujo de caja complejo o una falta de suministros puntual. No, se trata de que no hay nadie comprando ni vendiendo. Es muy simple. Algo que irá ‘in crecendo’. La solución no es retrasar nada, se trata de pararlo por consenso, por ley.

El océano de liquidez que quiere aporta el BCE no va a producir ningún efecto en la economía real. La deuda soberana en la eurozona ya se negocia con un rendimiento negativo. Agregar una facilidad monetaria para las PYMEs o autónomos solo ayudará a aquellos que estén endeudados pero no servirá de nada a las que fueron prudentes durante todos estos años y ahora se enfrentan a un colapso en las ventas y la acumulación de costes estructurales. Los ingresos se van a desplomar, ya lo han hecho. Las facturas impagadas se acumularán a los costes fijos y a los impuestos que, parece, no piensan paralizar. Sin exoneración de impuestos, sin una moratoria tributaria no se saldrá de esto. Ese 20% del PIB que se va a movilizar, que sea para este elemento indispensable. La mayoría de empresas vinculadas al sector servicios en Europa, especialmente en España, no tienen liquidez para soportar dos meses de inactividad y cumplimiento de obligaciones tributarias dependientes de ejercicios pasados. 

Retrasar el pago de algunos impuestos durante seis meses no mitiga el efecto de un colapso de ventas o la situación ya desafiante que existía antes de cualquier epidemia, en 2019. De ahí que la es urgente anunciar varias adopciones fiscales muy distintas a las que ya se han dicho con respecto a que ‘se mantendrán los plazos y obligaciones en los impuestos según el Ministerio de Hacienda’. Es urgente reducir los impuestos durante el período de crisis. Sería una gran noticia eliminar temporalmente las contribuciones sociales en los impuestos laborales para evitar el desplome del empleo a la vez que se procede a eliminar el impuesto de sociedades en todos los sectores a cambio de planes de empleo. No es el momento de soflamas como del ‘haremos lo que sea necesario’. Las medidas presentadas solo ayudan a aquellos que ya están endeudados. Los que más van a sufrir son los que invirtieron su caja en crecer y crear empleo. Se va a rescatar a quienes no fueron prudentes y lo van a pagar los que se plantearon su futuro con una racional cautela.

Concluyendo. Ningún plan de reactivación económica es mejor que bajar impuestos. Ninguno. El plan de compra del BCE no es más que un 'plan E' a lo bestia. Una impresión de dinero que no va a sufragar el 'shock' de oferta. El dinero para comprar deuda suele acabar en las estructuras macro en lugar de ir a salvar a miles de empresas, autónomos y empleos. Importante recordar que el empleo lo crean las empresas. Sin empresas no habrá empleo. El billón del BCE debe distribuirse en sufragar el incremento del déficit previsto del 20% a fin de exonerar impuestos ya, de modo urgente. Hasta que se reactive el modelo productivo y shock de oferta (y escasez de demanda) se estabilice. En EEUU se dará dinero a fondo perdido a familias y empresas con la condición de que lo gasten en un plazo predeterminado para reactivar y mantener la economía mientras dure la crisis. Es una vía, aunque como digo, prefiero 'tranquilizar' la presión de pagos inminentes.

El problema es que aquí, el dinero se va a utilizar para comprar Bonos que, cómo ya paso en 2008, se utilizan para mantener estructuras de estado y similares. ¿porque el gobierno no ha creado un Gobierno de Crisis? Sin ministerios innecesarios, estructura innecesaria, dando ejemplo de como abordar esta situación inédita con una acción inédita. Si actúan como en 2008, y esto no tiene nada que ver con un pinchazo de una burbuja, se prestará dinero a empresas y ciudadanos que no quieren préstamos pues no va a haber actividad económica para poder devolverlos más tarde. El resultado va a ser una recesión inmediata con afectación al empleo, una depresión posterior de larga duración y luego ya veremos. Ahora mismo mi duda es si vamos a una deflación del capital otra vez.

Estamos en la sala de espera de una catástrofe. Pero de cualquier erupción se puede esperar una tierra fértil en el futuro. De todo lo malo se puede crear algo bueno y nuevo. El tiempo disponible para preparar esa sociedad inmediata se va a agotar si seguimos con medidas tradicionales y clonadas de otros momentos. No se debe presionar a empresas y autónomos (y sus empleados por derivación) para que paguen la parada técnica de la economía. Recuerda que en 2008 llamaron 'Crisis' a era una 'deflación del capital' y 'recuperación' a una deflación social. Si estamos en ‘situación de guerra’, estamos en situación de guerra, por lo que el Estado, debe ponerse en situación de guerra, como estamos haciendo todos. Sólo tenemos una bala, el 20% del PIB.

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Los desafíos de un nuevo gobierno y la hoja de ruta tecnológica urgente.

Hace apenas unas décadas Singapore era una amalgama imperfecta de relaciones comerciales sin expectativas globales y con una renta per capita paupérrima. Actualmente es uno de los más ricos del planeta y el país que el Foro Económico Mundial considera en mejor posición para beneficiarse de las inversiones que se realizan en innovación tecnológica y digital especialmente. Esto parte de un índice que analiza cómo los países se están preparando para aprovechar la innovación digital emergente y la posición para disfrutar de la Cuarta Revolución Industrial. Detrás de Singapore aparecen Finlandia, Suecia, Noruega y Estados Unidos en este orden. España no aparece.

Hace apenas unas décadas Singapore era una amalgama imperfecta de relaciones comerciales sin expectativas globales y con una renta per capita paupérrima. Actualmente es uno de los más ricos del planeta y el país que el Foro Económico Mundial considera en mejor posición para beneficiarse de las inversiones que se realizan en innovación tecnológica y digital especialmente. Esto parte de un índice que analiza cómo los países se están preparando para aprovechar la innovación digital emergente y la posición para disfrutar de la Cuarta Revolución Industrial. Detrás de Singapore aparecen Finlandia, Suecia, Noruega y Estados Unidos en este orden. España no aparece.

A pesar de estar sin gobierno desde hace más de medio año, España crece a un ritmo decidido. La parálisis gubernamental y legislativa no parece afectar de momento en las grandes cifras. Probablemente en un primer término cómo mucho tendremos una caída de medio punto del PIB y poco más. Hablamos pues de un tema puramente cortoplacista y táctico. Para nada entramos en aspectos estratégicos y que realmente asuman el gran reto al que nuestra sociedad y economía deben enfrentarse. Singapore no se creó con táctica.

Si se ponen de acuerdo o no ya empieza a ser incluso ridículo, un insulto a la inteligencia. Que sigamos con esta sensación de que es tan importante lo que pensemos los ciudadanos de los líderes en base a quien le dan la mano o a quien le besan el culo es, cuanto menos, de vergüenza ajena. El problema es que no sólo es un tema de sensaciones, lo que nos jugamos es algo mucho más grave, más importante: el futuro de nuestros hijos pues el nuestro, a según que edad, ya está muy comprometido e hipotecado.

Sus señorías deben centrarse urgentemente en garantizar un buen comportamiento económico aprovechando la situación que parece evidenciarse adoptando medidas que impulsen un mejor empleo. Pero todavía estamos pendientes de si habrá o no gobierno antes de las vacaciones. Parece el típico ‘ya lo hablamos en septiembre’ tan español. Lo duro del asunto es que sin presupuestos 2017 en los que se deberán introducir las variables de obligado cumplimiento vinculadas a los ajustes para cumplir con el objetivo del déficit público que nos impone Bruselas. Ellos siguen con lo suyo. Que importante es todo en la política. Que distintos son sus tiempos con respecto al de las familias y las empresas.

Uno de los retos del nuevo gobierno pasarán por reducir una brecha social que se ha convertido en un quiste que no para de agrandarse a pesar de que la economía se reactivara hace un tiempo. Seguramente porque esa reactivación es menos intensa y transversal de lo que se muestra en los titulares. Otro reto evidente y dramático es la necesidad de reformar el sistema de pensiones o no vamos a poder garantizarlas a la generación ‘baby-boom’.

Sin embargo, si hablamos de futuro, de convertir España, o territorios concretos permeables a la innovación como Catalunya por ejemplo, en un país de futuro y de crecimiento sostenible y sostenido en la economía tecnológica y de valor añadido, hay que hacer algo. Esto no va por inercia, no tiene que ver con el ‘dejemos que vaya sólo’ porque no irá. Una política decidida en el impulso a la innovación y la investigación que genere empleo estable y mejor pagado a medio plazo exige un presupuesto contundente y una profunda reforma del sistema universitario que despliegue su potencial innovador en lugar de ser una fábrica de becarios.

Crear un país del/de futuro no es algo que se pueda aplazar meses y meses hasta que rojos, morados, naranjas y azules se pongan de acuerdo. La generación política con menor capacidad para interpretar el presente, y entender las oportunidades de futuro, son los responsables de decidir quienes tripularán esta nave. De momento lo único que están logrando es generar incertidumbre. La incertidumbre es el mayor enemigo del progreso económico ‘by the way’.

El riesgo es asumible pues pondera las opciones de éxito. La incertidumbre es un lío monumental. No hay quien pueda valorar las opciones que ofrece. Nuestra economía está ahí, en la incertidumbre. Un espacio que conocen bien los millones de parados que hay en el país o los centenares de miles de jóvenes que se fueron buscando una oportunidad fuera.

Los buenos datos sobre turismo y producción industrial viven el ‘delay’ típico de los tiempos económicos que suele presentar los efectos de la política a medio plazo. Para bien y para mal. De ahí aquel ‘desaceleración’ de Zapatero cuando todo era un hostión bíblico. Nuestro retraso nos traerá con mayor virulencia los efectos a las acciones obligadas para reducir el déficit. Lo he dicho antes y cada día que pasa sin acción política clara no hace más que aumentar el calibre del ajuste.

Un espacio sin estrategia, sin gobierno que pueda tomar decisiones urgentes y de calado, es un país que se va situando en la peor casilla de salida poco a poco. Si bien en áreas como Catalunya el riesgo de pobreza a descendido en 2015, la incertidumbre que vivimos afectará ‘en diferido’ al consumo, al empleo de nuevo y a la inversión tan necesaria. Deben saber que ya pronto no podremos confiar en el banco central europeo. Éste ya roza sus límites que la lógica es capaz de soportar. La política monetaria no puede revertir el shock en el que se ha situado al tener casi 12 billones de bonos gubernamentales en negativo. Eso también exige que nos preparemos lo antes posible.

Nuestro país no puede permitirse mucho más tiempo. Va en serio. El tiempo se agota. Un día sin acción estratégica clara es un mundo, un mes, la eternidad.

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¿La 'Renta Mínima Universal' cómo respuesta a un mundo automático?

En el último Foro de Davos se planteó la creación de un salario mínimo garantizado para que la gente viva, porque el trabajo lo van a hacer las máquinas, y nosotros podremos dedicarnos a actividades creativas e innovadoras, o a viajar. José Luis Cordeiro, ingeniero mecánico por el MIT y profesor de la Singularity University de Silicon Valley asegura que ‘vamos a vivir un cambio mucho más trascendental que el que vivimos al transformarnos de simios en hombres, porque aquel salto fue de un 1% en nuestro genoma, y ahora va a ser muchísimo más grande. La relación entre los posthumanos y los humanos actuales será como la que nosotros tenemos con las hormigas’.

En el último Foro de Davos se planteó la creación de un salario mínimo garantizado para que la gente viva, porque el trabajo lo van a hacer las máquinas, y nosotros podremos dedicarnos a actividades creativas e innovadoras, o a viajar. José Luis Cordeiro, ingeniero mecánico por el MIT y profesor de la Singularity University de Silicon Valley asegura que ‘vamos a vivir un cambio mucho más trascendental que el que vivimos al transformarnos de simios en hombres, porque aquel salto fue de un 1% en nuestro genoma, y ahora va a ser muchísimo más grande. La relación entre los posthumanos y los humanos actuales será como la que nosotros tenemos con las hormigas’.

Muchas de las decisiones políticas provienen de la táctica, pocas con la estrategia. Es más fácil dar solución inmediata a problemas que se interpretan cercanos a procurar acciones que atiendan a problemas de un futuro aún lejano. Pero en muchas de esas predisposiciones de carácter táctico, casi sin saberlo, responden a algo mucho más sofisticado y complejo.

Como decía, a medida que esta década avance y nos adentremos en la siguiente, la fuerza laboral como la entendemos irá cambiando de manera rápida y radical. No habrá trabajo para todos, o por lo menos no lo habrá para ocupar tantas horas de tantas personas. Socialmente se irá instalando una necesidad de ocupar el tiempo y de compensar económicamente ese vacío. Algunas decisiones que de manera fugaz y anecdótica se van tomando y algunas ideas que se plantean en términos generales en organismos internacionales indican que, o bien por interpretación del futuro o bien por administración del problema que ya se vislumbra, se está abordando el asunto.

En Ontario, Canadá, se ha anunciado un plan de renta básica universal para todos sus ciudadanos. Se trata de un proyecto piloto en el que el gobierno de esta provincia canadiense ha implicado a sociólogos, investigadores, asociaciones, economistas y políticos. El objetivo es permitir que mientras que la economía de Ontario crece, las administraciones se comprometan a abordar un escenario donde la automatización y la tecnología va apartando a cada vez más personas de sus puestos laborales y, por derivación, de acceso a un salario. Uno de los planteamientos más interesantes del proyecto es el previsible aumento de impuestos directos y el crecimiento de servicios aportados por la administración. Esto mismo lo ha previsto Nueva Zelanda.

No es más que un primer esbozo de lo que pudiera ser el futuro. Un mundo donde trabajar sea un hecho puntual y creativo y dónde mucha gente no tendrá acceso a un trabajo remunerado por no ser eficiente o competitivo frente a la tecnología que le sustituyó. A cambio las empresas que utilicen estos mecanismos deberán pagar mucho más debido al ahorro en personal y esos réditos se derivarán a servicios que, con el tiempo, puedan convertirse en una especie de ‘derechos fundamentales’ de los humanos del futuro.

Otras ‘ideas’ que nuestros dirigentes han lanzado últimamente puede que respondan a la voluntad de ocupar titulares y columnas en los periódicos que van llenos de temas que no les agradan. Sin embargo muchas de ellas tienen el tono de una sociedad futura. Interpreto que ni lo saben, pero están hablando de soluciones a problemas que probablemente no tienen claro que vamos a tener. Hablan de propuestas que llegan del futuro aunque lo empaqueten con asuntos del presente.

La Generalitat de Catalunya prepara una reforma horaria. Se trata de imponer por ley que los trabajadores no salgan de su trabajo después de las seis de la tarde. Se busca una especie de jornada labora semi intensiva muy parecida a la que vivimos en países como Irlanda, Reino Unido u otros. Probablemente sea uno de los pasos invisibles para la reducción de la jornada laboral y la ampliación del tiempo ‘libre’. En los países escandinavos, especialmente Finlandia, se empezó así. El resultado técnico es una jornada que puede establecerse en menos de seis horas diarias. El modelo de la jornada intensiva se suele modificar por la jornada por resultados. Entras a la hora que quieres y sales cuando has finalizado lo que tenías que hacer ese día o adelantas el de otro. De facto, esta es la mayor revolución laboral que podemos esperar. Los más eficientes trabajarán menos horas pero serán más productivos. El resto dará paso a un software o a un robot.

En el caso de Catalunya ahora vendrán las discusiones entre agentes políticos, entre intereses de patronales y sindicatos. Si no lo hacen bien el tiempo les pasará por encima. Al final es cuestión de lógica. Las leyes pueden aprobarse en el momento que estimen sus señorías pero la historia y la sociedad que la va conformando tienen su propio ritmo que, en ocasiones, es mucho más rápido que el ‘tempo legislativo’. 

Y por si fuera poco, se especula sobre la opción de que el BCE regale 1.300 euros a cada ciudadano de la UE a fin de reactivar la inflación. Obviamente esta es una idea que va directamente a la política económica y, en principio, no tiene nada que ver con lo que hemos comentado antes. Sin embargo tiene puntos de coincidencia: dar dinero por nada. Ofrecer una renta, una subvención, una ayuda, cash o lo que sea a todos los ciudadanos sin que por ello hayan hecho nada previamente. Sólo existir y vivir en una zona determinada.

Esta idea surge de los expertos del banco sueco Nordea Bank. No es casualidad que sea escandinavo. Ahora bien, esto se debe tomar con pinzas. El BCE ya dijo hace un par de semanas que esto de regalar dinero no va con ellos. ¡Faltaría más! No obstante Peter Praet, el economista jefe del Banco Central Europeo dijo que esta era una opción factible en política monetaria ya que, de hecho, ya se han gastado miles de millones en programas de compra y no han tenido efecto pues el dinero no ha llegado a las personas. Hay quien asegura que esto va a pasar. Jan Von Gerich del Nordea Bank dijo que ‘si retrocedemos un par de años veremos que el programa de compra de bonos soberanos parecía imposible para el BCE y se hizo’.

Por calcular el dispendio hablamos de 444.000 millones de euros. Esa sería a la larga la capacidad económica de Europa para una ‘renta mínima universal puntual’. Un ejercicio que de momento está en las hojas de cálculo de algunos, que se empieza a debatir y que, con matices en cada caso, todas van en una dirección: un mundo sin empleo, con renta mínima y dependiente de Estados, servicios públicos, con altos impuestos y la automatización y robotización de todo.

No obstante no puedo dejar de pensar en el hecho de que cuando hablamos de todo esto nos olvidamos de medio planeta. No se debe olvidar que todavía coexisten dos mundos: uno que piensa en rentas mínimas y otro que celebra seguir vivo cada mañana a pesar de ser un infierno cotidiano su propia existencia. 

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Grecia es la anécdota de una Europa estancada

Podemos darle mil vueltas al asunto griego. Vueltas y vueltas. Podemos poner encima de la mesa consideraciones políticas, de orgullo patrio o de imposición germánica. Podemos darle al ventilador. Podemos, incluso, creernos todo lo que nos cuentan. Podemos.

Podemos darle mil vueltas al asunto griego. Vueltas y vueltas. Podemos poner encima de la mesa consideraciones políticas, de orgullo patrio o de imposición germánica. Podemos darle al ventilador. Podemos, incluso, creernos todo lo que nos cuentan. Podemos. El asunto no obstante tiene una arista más técnica. Grecia debe mucho dinero. Debe pagar plazos y ya se ha saltado alguno de ellos. El BCE ya le ha dicho que eso está mal. Y lo está no tanto por lo que significa dejar de pagar una cuota sino por lo que se esperaba obtener de todo ello. Es más feo hablar de intereses que de cuotas.

Grecia necesita aportar unos mil millones de euros sólo en términos de intereses sobre el dinero prestado. Son la amortización e intereses que se hacen pagaderos el 18, 19 y 20 de este mismo mes. Son los bonos en tenencia del propio banco europeo. Ese es el punto de inflexión y del que poco se habla.

Una vez que Grecia no pague, que no pagará, como ya hizo con los 1600 que vencieron de cuota, todos van a mirar al resto de acreedores para saber si se mantienen las vías de urgencia. No está claro que tras el Referendum el grifo se cierre, pero puede ser. Si los griegos votan ajustarse un agujero más el cinturón el conflicto entre la política y la realidad se encarecerá para los ciudadanos de ese país y el riesgo de tener parte del tercer mundo a una hora y media de avión y en plena Europa será muy probable.

Un tercer mundo revestido de ‘rescate’ pero tercer mundo al fin y al cabo. Una economía basada en nada, un plan de crecimiento imposible de ejercer y una sociedad que considera que ya ha pagado suficiente sus pecados y no piensa redimirse de ninguno de ellos. La corrupción socializada es parte del problema pero se acusa a quienes la ampararon como responsables de su distribución. Ahora nadie quiere asumir sus culpas.

Si el pueblo heleno dice no al plan europeo el asunto entra en pura niebla. No es fácil divisar donde está el acantilado. No se ve. Probablemente en ese 18 de julio. Con un no, el gobierno griego debe sentarse de nuevo a negociar ‘imponiendo’ sus condiciones, las condiciones del pueblo. Con eso sobre la mesa el tiempo correrá en contra de Grecia pues los requerimientos de pago llegarán y las soluciones o acuerdos seguirán lejos, más lejos aún.

El famoso ‘Grexit’ es más que probable bajo un prisma ‘técnico’. Veamos. Si votan no, teniendo en cuenta que Bruselas ya ha calificado ese referéndum como una especie de ‘si o no’ a Europa, un ‘no’ será como admitir que se repetirán los impagos. De esa manera Grecia se verá sumida en una espiral complicada pues al no pagar no recibirá liquidez de urgencia para pagar pensiones, funcionarios o proveedores por lo que la única manera de no parar la maquinaria del Estado será hacerlo con unos pagarés ‘oficiales’ que de algún modo serán, técnicamente, una nueva moneda: el ‘dracmapagaré’.

De todo esto, que no ha hecho más que empezar, podemos aprender varias cosas. De hecho está bien, como antes ya hemos hecho, mirarlo con mayor cercanía de la que dirigentes iluminados nos advierten. Vivimos en una especie de inopia por desconocimiento forzado. Unas veces por incapacidad de los que lo explican y otras por mala fe de quienes saben lo que pasa realmente. La cuestión es que no se cuentan las cosas como son.

Ahora sabemos que, por mucho que Bruselas se esfuerce en pintar de esfuerzo todo lo que hacen, de llegar a acuerdos de madrugada para que parezca que se lo curran mucho y que la sangre nunca llega al río, resulta que estas cosas pueden pasar. La suspensión de pagos, las quitas desproporcionadas, los corralitos, la vuelta a monedas anteriores al euro y vete tú a saber.

El gobierno español, italiano y portugués se esfuerzan en decirnos que Grecia está muy lejos. Y no lo está. En 2011 quedó claro, estaba a tiro de piedra. La incertidumbre va a ir dando alas al precio de la deuda. Estos días la prima de riesgo se está portando bien, pero eso es simplemente porque la prima, a veces, descuenta las cosas en diferido. La deuda se va a encarecer, su pago y amortización también. ¿Saben cual es el país más endeudado con el exterior de todo el planeta? Si, has acertado. Estados Unidos el primero y España va segunda por cierto. La deuda externa española es la medalla de plata.

Seguir leyendo sólo prensa tradicional y sus análisis es suicida. Lo fue hace años cuando absolutamente nadie decía la que se nos venía encima. Que tiempos aquellos en los que era evidente que todo se derrumbaría y que si lo escribías o te demandaban o te llamaban catastrofista. Ahora sabemos que todo aquello aun no ha terminado por mucho que se esfuercen en envolverlo en papel celofán. Los datos comparativos son muy jodidos. Cuando estás muy abajo, comparar con lo inmediato siempre te da positivo, pero sigues estando en el culo del vaso.

Sabemos que lo de Grecia es financiero pero tiene una deriva genérica mayor. Modelos productivos, tecnología y desarrollo de una nueva sociedad que debe adaptarse al futuro sin empleo que se avecina. Si no nos preparamos poco a poco Europa se irá convirtiendo en una postal del pasado. Se lo están currando quienes ahora mandan. Encima, mientras todo pasa, se pasa por encima de la gente que, aun teniendo alguna culpa, la mayor de ellas es haber votado (o no) a quienes desordenan el puzzle de todo esto.

Lo preocupante es que, al igual que en 2011, todo este asunto afectará de manera importante a las empresas, motor de todo. Hace años que el problema es crear empleo. Por desgracia se está creando en los mismos sectores donde no se produce ningún cambio de modelo productivo que pueda hacernos pensar que vamos en el tren del futuro. Ahora se acumula un nuevo problema de dimensiones difíciles de analizar. Lo único que sabemos, es que nadie ha actuado estratégicamente.

El futuro llega. Su tono es absolutamente distinto al que tiene este presente. Para muchos llegará y ni lo notarán. Otros, los que ya trabajan en él, van a definir la sociedad del futuro. La diferencia entre países que conquistarán su propio destino y otros que vivirán el que les quede, radicará en lo que se haga en estos momentos. Europa, cada vez que intenta solucionar algo se enreda en un barrizal legalista, inservible y viejuno. Europa se está quedando mientras el mundo sigue girando. Lo de Grecia es una anécdota más.

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La deuda soberana, la pública y los emprendedores

Me preguntaba un amigo economista ayer en el aeropuerto de Bogotá como veía España. Le dije que sino ganaba a Chile pintaba mal. Se rió y me volvió a preguntar en detalle ‘me refiero a lo de la deuda que dicen se está solucionando‘. Se refería a la deuda soberana, obviamente no a la deuda pública. Esta última seguirá subiendo hasta que el crecimiento en España roce el 3%. La conversación fue entre didáctica y apasionada pues a mi modo de ver se han perdido muchas oportunidades de cambiar cosas y ahora tampoco se está cerrando bien la herida.
Confieso que la confianza sobre la deuda soberana en la zona euro en su conjunto es positiva. A pesar de que hay riesgos de mantener la sostenibilidad de la deuda pública, la verdad es que estamos ‘técnicamente’ mejor. Sin embargo nada está resuelto y hay ‘otras deudas’ que deben preocuparnos.

El BCE alertaba hace un par de días que tanta relajación no era buena aunque lo decía en otro campo, el de la deuda pública que no quiero mezclar con la deuda soberana. No tienen enlace directo pero se mueven con patrones parecidos. Es más, si los intereses subieran debido a la búsqueda de rentabilidad de los inversores, se iba a liar parda. Lo que pasa es que seguimos, como unidad económica, precisando de una financiación importante. Los bancos lo saben y están incrementando sus carteras con deuda soberana no sea que el cambio de intereses ponga en pérdidas a las entidades financieras.

Resulta que no tienes bastante con enfrentarte a mil dificultades cada día como emprendedor que tienes que preocuparte de una losa plomiza que sobrevuela tu cabeza por la mala política de otros. Si no hay crédito tiene mucho que ver con esta terca modalidad de disfrazar la situación del sistema bancario.

Pero, ¿que es eso del mercado de la deuda que podría volver a poner en peligro tantas cosas? El mercado de la deuda existe porque estados, administraciones, bancos y empresas buscan financiar sus propias inversiones o, lo que suele pasar con los primeros y segundos, taponar sus déficits. Lo que pasa es que como no suelen tener fondos suficientes se embarcan en la emisión de cupones fijos o variables que se deben remunerar en meses o años.

¿Dónde se compran esos bonos? En una cosa que unos llamamos subasta y otros mercado primario. Las cantidades de deuda emitida en Europa ha superado a veces en dos veces el PIB español para hacernos una idea del volumen. La diferencia entre el precio que establecen los emisores y el que desean pagar los inversores es la rentabilidad.

Cuando trabajé en bolsa y compra venta de activos podía ‘asistir’ a ese mercado primario pero obviamente es un ‘lugar’ reservado a los institucionales, los estados, fondos o bancos. Allí no hay particulares salvo cuando al emisor le interesa como fueron algunas emisiones autonómicas hace unos años.

¿En que se basa el mercado para valorar una deuda u otra? En las agencias de rating. Si, esos bichos malos que tanto se equivocaron hace siete años. Posiblemente la fastidiaron y bien, pero ellas solo señalan en base a los datos que se ofrecen. Marcan el perfil de riesgo y en base a eso unos pagan más o menos a la vez que se determina el tipo de interés de esa deuda.

¿Qué es el mercado secundario? Los bonos, las letras del tesoro, las obligaciones de un estado o cualquier tipo de deuda, valen durante su vida útil y reembolsan al vencimiento una rentabilidad determinada. No obstante durante ese período su valor puede ir oscilando por lo que se puede especular, ganar o perder antes de que venza. Eso sucede y se produce en un casino gigantesco llamado ‘mercado secundario’. Es el lugar de la liquidez. Sin él el asunto se quedaría seco. Lo normal es que un inversor particular se acerque a este mercado a través de la renta fija.

¿Qué tiene que ver el ‘riesgo país’ en todo esto? Esto es lo que al BCE le trae por el camino de la amargura. La evolución del mercado secundario que combina tipo de interés y cotización de toda la deuda en circulación oscila y lo hace en base muchos factores. Cuando la percepción de que un país va bien o irá mejor el rendimiento baja pues es menos arriesgado. Sin embargo, el abuso de intereses bajos puede ir ‘dopando’ el modelo por lo barato que sale endeudarse. Técnicamente es lo que le pasó a millones de ciudadanos que se hipotecaron pensando en lo ‘bajo que estaba el tipo de interés’. Cuando subió se rompió todo.

Y los mercados, ¿qué son? Mi amigo Daniel Lacalle me dijo bromeando un día que ‘los mercados son monstruos de dos cabezas siempre al acecho’. Obviamente los mercados no son más que lo que nosotros mismos somos. Los movimientos, las correcciones y cualquier cambio brusco se produce en base al miedo, a la credibilidad y a mil factores ‘humanos’. Aludes de ventas por miedo a suspensiones de pagos dispararon rentabilidades en el pasado y eso, cuando pasó, propulsó los costes de esos mismos países para financiarse.

Que lejos queda eso ya. Parece que la tormenta pasó pero recordemos que hemos vivido rescates de países enteros. Vivo en uno de ellos, Irlanda, y si bien es cierto que nadie quiere hablar de ello, los efectos se han dejado ver claramente en muchos aspectos de la vida cotidiana.

A mi me preocupa como se va a revertir tanto gasto que se fue a bancos e ‘intereses’, para que acabe en manos de proyectos, de innovadores, de emprendedores. El dinero para la innovación, el cambio de modelo, eso de digitalizar y transformar Europa en lo que no es. Como se pretende ser competitivos tecnológicamente con Asia o Estados Unidos.

Estaría bien que el Banco Central Europeo contribuyera a ese cambio de modelo y a ese crecimiento económico real. El empleo es el motor y se le daña cuando en lugar de facilitar el crédito o el coste del dinero se les obliga a pagar el triple de lo que cuesta. Si en algún momento aparecen dificultades en la capacidad de los deudores la cosa puede ponerse otra vez fea y afectar a los de siempre.

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Economía Marc Vidal Economía Marc Vidal

Rebajar el dinero que no existe

Draghi no hizo más que ratificar el problema con la rebaja de tipos de la semana pasada. Seguimos en parálisis. Es el síndrome del dinero electrónico. Algo así como el oro en la bolsa. Los ciudadanos creen tener mucho metal pero en realidad no tienen nada. Solamente que un porcentaje bajo de personas que consideran tener oro fueran a buscarlo no encontrarían nada. No hay tanto oro como el que dicen haber vendido.
La moneda europea es algo parecido. La banca asegura tener mucho pero no lo presta por vete tú a saber el motivo. Obviamente la rebaja de valor y de capital resultante que ha llevado a toda Europa a “devaluarse” de manera diversa y artificial sin tocar la divisa ha eliminado a la misma del circuito de equidad y por eso no hay más remedio que seguir aumentando su volumen objetivo devaluando lo que cuesta obtener un euro, el tipo de interés.

El problema es que en metálico hay muy poco en contabilidad real, es decir, en circuito legal. El resto de euros que dicen acumular son dígitos. Algo que a la bolsa y a los inversores de pantalla poco les importa pues es su propio oxígeno. (Me pasé unos cuantos años con todos esos mecanos sofisticados sellados en mis ojos cuando me dedicaba a la gestión de activos en bolsa). Todos digiriendo dígitos que no representan lo que dicen estar mostrando. Entre la economía real y la economía digitalizada (que no digital) hay mucha distancia.

El mínimo histórico al que estos señores de plástico han decidido poner el precio del dinero en Europa no es más que la evidencia de que los bancos no pueden prestar lo que no tienen. Me hace mucha gracia el término “banco malo” pues parece como si de un truco de magia se tratara y que pudiera hacer desaparecer (para siempre) los activos tóxicos (también es un término la mar de humorístico). Digamos que la acumulación de mierda que cada banco tenía no afecta si la pones en una esquina destinada a eso. Absurdo. Hasta mi hijo de 8 años me dice que “eso no está bien ni se puede hacer pues si acumulas los deberes del cole mal hechos en una libreta destinada a eso, tarde o temprano, te catean”.

Los bancos no pueden prestar por que no tienen dinero real. Si lo fabricaran el euro cada vez valdría menos y si eso es así los ahorros, incluidos los de estos señores que rebajaron ayer los tipos, no valdrían nada. Es jodido, pero sin ahorros no podrían vivir de rentas todos sus amigos y la aristocracia política que se ha instalado en la nueva (viejuna) Europa y eso hace que les cueste mucho poner en marcha la impresora de billetes. Además, si eso sucediera, se adelantaría el cambio de modelo y orden mundial donde Europa pasaríamos a ser países sumergidos frente a los emergentes.

Puede que sea este el motivo que Europa no devalúa. El miedo a perder el valor real en lo único que les queda sobretodo en el sur es absoluto. Sólo queda el valor de las finanzas y las rentas sociales en las entidades bancarias. Tocar eso es poner en jaque el sistema definitivamente. Cada vez hay menos liquidez en el sector privado y nadie parece darse cuenta que el reto no está en la gestión pública sino en lo que cada uno de nosotros podamos hacer independientemente de las meriendas de estos tipos.

El espíritu emprendedor es la mejor forma para afrontar con éxito el nuevo ecosistema económico y social en el que ya estamos sumergidos y que he explicado alguna vez. Da igual si sube o baja un punto el tipo de interés, aquí lo que toca es tener interés por el tipo de negocio que nos toca ahora afrontar como países sumergidos que quieren enfrentarse a los emergentes. Planes de estímulo en base a la gestión transversal de la tecnología y de adopción de patrones que mejoren la educación global de nuestro entorno. La gran asignatura pendiente es unir educación y empresa y que todo eso sea en base a proyectos de vanguardia tecnológica.

Me gusta pensar que tenemos una gran oportunidad y que todo prácticamente depende de que lo aceptemos. ¿Sabíais que toda la tecnología que uso la NASA en 1969 para poner al hombre en la luna cabe hoy en día en cualquiera de nuestros iPhones? Si el hombre de entonces llegó a la luna, con la misma tecnología en una sola de nuestras manos, ¿donde podemos llegar juntos?

La nueva economía implica una serie de cambios disruptivos a todos los niveles. Desde cambios en la cadena de valor, ya que las ideas son las que tienen importancia y no el soporte como en muchos de los modelos tradicionales, hasta cambios en los procesos y en la gestión de las organizaciones. Aceptar que este nuevo modelo implica nuevas condiciones y sólo aquellos capaces de inventarse un nuevo entorno laboral vinculado al nuevo modelo, te acerca al éxito.

El incendio no está extinguido, sólo parece controlado. Hay un nuevo modelo económico emergente que no precisará que se extinga el anterior. Crecerá al unísono a otro que se desmorona. Un modelo más digital, donde el individuo será protagonista de sus propia aventura, donde los negocios no dependerán de un vetusto Business Plan y pasarán a ser seres vivos con fechas de caducidad previsibles, donde la economía industrial dará paso a otra definida por los principios de la propiedad emergente y donde la gestión del conocimiento construirá sus propias autopistas y sus peajes. Tal vez todo esto sea innecesario pues, como dicen, seguramente no hay de que preocuparse. Será por eso que nos han puesto el dinero a precio de saldo… ¿Verdad?

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Marc Vidal Marc Vidal

Ideas, ideas e ideas

Este domingo estrené columna en ABC. Para mi primer “up in the cloud“ utilicé la espina dorsal de algo que ya comentamos aquí en su día y en el que recetaba mi más íntima fórmula para salir de la crisis: sublevarse, rebelarse. He participado en bastantes medios durante los últimos años. Una de esas colaboraciones fue durante varios meses en una radio catalana del Grupo Godó. Un día, recién llegado de algún vuelo participé en mi sección sobre economía digital y emprendedores en RAC1. Tras una media hora de entrevista me animaron a quedarme a la tertulia posterior, lo que hice gustosamente. Durante toda la segunda parte del programa compartí mesa con las típicas opiniones que se suelen enfrentar en este tipo de conversaciones. Los que ahora han descubierto lo mal que está todo, los que aseguran que aun estando mal, saldremos en breve, los que observan el asunto desde las alturas y los que nos acusan de “catastrofistas que no aportan nada” a los que seguimos descifrando la realidad económica minuciosamente todos los días. A todos ellos los respeto, pero con ninguno comparto nada. Especialmente me resultan empalagosos los que aseguran que la situación actual es el resultado de la fase final de la crisis, que era inevitable y que no pudo preverse. Nos acusan de reduccionistas al acusar a los gobernantes y de no presentar medidas que puedan paliar la situación.
Mi vida gira en torno de la estimulación de negocios, viabilizar proyectos y arrancar aventuras empresariales. Lo hago aquí o donde sea, no me paro, no pienso detenerme frente a un enorme castillo de naipes que se desmorona, sea el que sea y tenga la intensidad que tenga. Conozco decenas de personas con ideas suficientes para cambiar el mundo, sólo es cuestión de darles paso y oportunidad.

Sin embargo no debemos dejar de lado que ha llegado el momento de denunciar a los que han arruinado el futuro de mi hijo y el de vosotros, los que ganaron premios suecos asegurando que ese era el mecanismo para evitar la recesión, los que se han dedicado a decir que “lo peor ya ha pasado”, los que se las han dado de “genios” creando modelos de crecimiento basados en fabricar viviendas que nadie necesitaba.

Que se cierren fronteras y se elimine la libre circulación en España debido a la cumbre del BCE es un insulto a la inteligencia a parte de la última de las humillaciones que nos tenían reservada esta panda de alejados de la realidad. En el mejor de los casos fueron partícipes sin saberlo, en el peor absolutos instigadores del desastre que vivimos. Mientras era preciso bajar tipos, los subieron, cuando era tarde y se debían subir, los bajaron. Cuando todo parece indicar que permitir la caída de algún banco se montan un tinglado de mil pares de narices con lo de los rescates derivados. Ahora que tienen prohibido comprar deuda soberana la compran a granel. Son lo peor y encima tenemos que cerrar calles y bares, pues sus señores vienen a pensar, decidir y pegarse la fiesta padre. ¿Cuanto cuesta esta merienda? Que empiecen por ahí, no por subirnos los impuestos a todos los que con ese dinero seguramente haríamos algo de mayor provecho.

Ahora toca despacharlos y dejarlos en evidencia. A los que no han tenido narices para evitar esto, gestionarlo adecuadamente o informar a la gente para que tomaran las riendas de su destino, no podemos ofrecerles el beneplácito ahora de comandar la salida de este laberinto. Emprender también tiene que ver con el compromiso social y con la exposición de una actitud crítica hacía los que viven del momio público que pagamos todos y que a cambio ejecutan políticas nocivas, tóxicas y contraproducentes que luego todos tenemos que volver a pagar.

Tengo mil ideas, algunas son mías, pero la mayoría me las han contado o, si me las dejan, las compartiré con sus creadores. Hay personas con ideas brillantes. Ideas, ideas e ideas. Ideas que nos deben llevar a pelear contra todo este despropósito y esa parálisis, a buscar la oportunidad, a buscar valor, a diseñar modelos de negocio inexistentes, a versionar los que tenemos, a darle la vuelta a la caja y dejar que caiga lo ineficiente, a pactar con los socios, trabajadores, amigos, competencia, proveedores, universidades, administraciones, agentes, con quien sea para sobrevivir en este puñetero barrizal en el que se está convirtiendo emprender en España.

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Marc Vidal Marc Vidal

¿Cómo afecta un rescate?

Acabo de aterrizar en el nuevo mundo. Estaré unos días trabajando con mi equipo en las sedes de Bogotá, Lima, Caracas, Miami y Boston. Nada más llegar cené con dos periodistas con los que tenía pendiente otra entrevista. Les preocupa no entender la situación de España en concreto y del continente en general. Por cosas de la vida, como consultor del BCIE he tenido que explicar lo mismo varias veces a mandatarios centroamericanos y también se hace complicado. Ellos que crecen en tasas que rozan las dos cifras tienen crisis sistémicas y de alto calado social cada diez o quince años. De hecho la mayoría disfrutan de la bonanza con el ojo puesto en el retrovisor que relata pobreza y miseria. No entienden de “crisis” subsidiada. Cuando ellos entran en crisis la gente se muere de hambre.
Hace dos meses que estamos trabajando en Bruselas en un anteproyecto cuyas bases estamos diseñando desde IDODI enmarcado en el famoso Seventh Framework Programme Europeo. Es gracias a ese contacto directo con alguno de los actores principales de la economía europea que he podido entender que la intervención de las finanzas españolas ya es un hecho desde hace un año, que el rescate se contempla como inevitable y que la subida del IVA por encima del 20% no será antes del verano pero si se planteará si los ingresos no aumentan por la “amnistía” o los gastos no se logran reducir por la vía imperativa. De hecho un buen amigo francés que ahora ocupa un alto cargo en la administración europea me confesó que Grecia, Portugal y España se devaluarían en valor nominal por la vía del IVA hasta límites que no podemos ni imaginar. Eso en semántica banquera viene a ser un 21% para España, e incluso más.

La gente se pregunta que quiere decir que nos rescatan. Incluso hay quien asegura que eso no va con ellos, que es un tema de macroeconomía, de políticos y economistas, que a las personas de bien eso no les afecta demasiado, que al final todo es una subidita de impuestos y algo menos de “cosas que te da el gobierno”. Pues ni el gobierno “te da nada”, ni las personas “normales” están exentas de notar en su estómago la patada del rescate, ni es un tema exclusivo de altos mandatarios. Un rescate e intervención no es nada parecido a lo que se siente cuando te sacan del mar en un bote salvavidas. La verdad es que a veces piensas que ya estabas bien ahogándote en el agua tan a gusto y “a tu bola”.

  1. Un rescate no es más que un crédito enorme que nos dejarán la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional. Con esa pasta se saldan las deudas del estado en default y justo a la mañana siguiente tienes la visita de la “troika”, es decir, unos comisarios de muy mala cara y de muy mal negociar.
  2. A partir de ahí los sucesos se precipitarán y nadie puede asegurar que serán la solución milagrosa pues no lo están siendo en ningún sitio donde se han instalado, sólo sabemos la que lían.
  3. Tomarán el poder un grupo de consultores y altos cargos de la UE, el FMI y el BCE. Su función será la de auditar todas las decisiones de tipo económico y presupuestario del ejecutivo de Rajoy y de sus derivados (como ellos lo denominan) autonómicos y jurisdiccionales.
  4. Para España tocarán equipos multidisciplinares con al menos un centenar de comisarios. A partir de ese momento España quedará oficialmente intervenida (le llamarán de otro modo como “asesoría de ajuste” o “grupo de apoyo presupuestario”) y entonces deberá corregir la situación a través de medidas “aconsejadas” por la “troika”.
  5. De no hacerlo no recibiremos el dinero que debe salvar todo el sistema financiero y el sistema económico por enlace. Recordemos que el Estado ha servido en bandeja toda su capacidad de endeudamiento y recursos a los bancos y cajas que estaban yertas en sus propios balances permitiendo que falsearan sus cuentas a cambio de “saltar al vacío” esperando que el paracaídas se abra.
  6. Como el triplete fantástico no se suele fiar de los países que rescata la pasta no la suelta de una vez  sino que la va aflojando a medida que se van cumpliendo su “consejos”. Las medidas irán en la línea griega en cuanto a la reducción de funcionarios, salarios de la administración, peso de las autonomías, fusiones de municipios, subida de impuestos como el IVA, retoques en la reforma laboral y alguna cosilla más. Me pregunto como se lo tomarán los sindicatos.
  7. Por desgracia es casi inevitable que pase. El volumen del engaño en España en cuanto al balance del sistema financiero es comparable a las mentiras que Goldman Sachs inventó para que las cuentas de Grecia fueran adecuadas en el momento de integrarse a la Unión Monetaria.
  8. La banca española vale más por sus cuentas tóxicas que por las reales. Casi 200.000 millones de euros en hipotecas no serán devueltos a los bancos, lo que pone en fallida todo el sistema. Eso se deberá sumar a que la banca no ha dejado caer el precio todavía de la vivienda, algo que seguirá friccionando y, al final, resultando una evidencia solemne: el patrimonio con el que los bancos autorizan balances positivos son una quimera.
  9. Europa lo sabe. Si cae Portugal, que caerá pues se le pide que resuelva elementos estructurales de su economía en meses cuando eso no lo lograría ni un país escandinavo en años, cae España.
  10. El grado de exposición de la banca española al déficit portugués se dice que puede estar cercano a los 100.000 millones por derivados de segundo orden y no los 78.000 como hasta ahora se consideraba. Además, el crecimiento de la economía española vuelve a ser negativo.
  11. En Europa se contemplan cifras muy contundentes y en negativo para este trimestre pasado que no dejarían muchas opciones a la hipotética recuperación a medio plazo que pudiera retrasar el rescate.
  12. La austeridad en inversión y la necesidad de más dinero en la banca (y no para fluir crédito) seguirán reduciendo el radio del círculo vicioso en el que hemos caído irremediablemente. Finalmente se dice en Europa que el rescate de España es inevitable porque no lograremos equilibrar el déficit, porque el paro no dejará de aumentar y porque el talento huye de España ante la imposibilidad de prosperar.
  13. La nombrada “prima de riesgo” aumentará por una lógica cruel del mercado: es un “riesgo apostar a este caballo mal herido”. En definitiva, menos dinero, más recaudación hasta la extenuación, liquidación de servicios, reducción de peso funcionarial y alejamiento del crecimiento y del cambio del modelo de crecimiento.

Y a todo esto, recortamos 2.200 millones de euros en los presupuestos para I+D+i y nos desfilamos por el sendero oscuro de no saber que queremos ser de mayores. La fiesta terminó, toca recoger los platos, limpiar la sala y, sobretodo, ir hablando de lo que haremos con ese espacio para rentabilizarlo. Al parecer, investigar en nuevos modelos productivos no.

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Siempre gana la banca

El artículo de hoy de Luis Benguerel es el primero de una serie que publicará cada viernes en este blog. Vamos a intentar de la mano de uno de los mayores expertos de este país en temas de trading sofisticado y gestión de “pantallas” que conozco. Si alguien sabe de como se retuercen los mercados para lograr cosas determinadas es él. Si alguien puede explicarlo de modo “sencillo” es él. Os dejo con el artículo sobre las interioridades de la compra de deuda soberana que “no puede hacer” el Banco Central y que, sin embargo “si hace”. Dadle la bienvenida y a aprender.

Sabemos que el Banco  Central Europeo compra deuda soberana de países con problemas en el mercado secundario, pero seguramente no todos sabéis como se compra esta deuda. Sin entrar a valorar si eso es bueno o malo voy a explicar como se hacen este tipo de compras y ya tomaréis la consideración vosotros mismos.

Lo primero que cabe recordar es que el Deutsche Bundesbank se opuso a estas compras en su día y Webe, su presidente, dimitió a pesar de que era un claro aspirante a presidir el BCE. No voy a considerar si el Banco Central debiera actuar de otra forma acordando un precio con los gobiernos y actuar directamente en el mercado primario sin permitir que fueran los propios mercados los que impongan sus precios. Eso se lo dejo a los tertulianos recién llegados a los temas económicos que parecen saber muchísimo más que los que llevamos dos décadas en esto.

Pero, ¿cómo actua el BCE? Antes de analizarlo hablemos un momento de la famosa prima de riesgo, ese diferencial entre la deuda que emite un país con respecto a otro con las mismas fechas de vencimiento. En el caso de la zona euro ese diferencial era mínimo en tiempo de bonanza ya que todos dependemos del mismo Banco estructuralmente y, por derivación, de su política de intereses. Este gráfico refleja el diferencial entre España y Alemania con un bono a 10 años desde 2006.

Como vemos, en estos días seguimos cerca de máximos. Hace meses que estamos desde en un peligroso y caro 300 y hemos alcanzado sin dificultades la cima del 370. Se considera un problema grave estar por encima de 100.

Pues bien, si observamos los bonos soberanos durante el desarrollo de esta crisis de deuda, detectaremos a unos ganadores que no merecen serlo. Resulta que en este “mundo” del hedge fund que apoya las inversiones en deuda a riesgo permite que el riesgo sea atractivo y a la vez modere el valor de las de menor apuesta.  Ocurre que mientras se huye de la deuda soberana de países con problemas, se compra deuda de países “mas solventes” lo que provoca que el rendimiento de sus bonos baje mucho por la demanda que tienen y puedan colocar deuda muy barata  que no refleja su situación real de la economía. Ejemplifiquemos con un gráfico de deuda a diez años de países como Estados Unidos, Reino Unido, Suiza, Alemania y Suecia.

El asunto es tan curioso que llegamos a extremos de deuda negativa en períodos bianuales. Si tú le prestas dinero al gobierno (comprando su deuda) y ellos te retornan menos pues se cobran “la seguridad de que te lo van a devolver”.

En este grafico podemos ver algo que supone ver un ornitorrinco en el Manzanares, digamos que algo relativamente curioso: el bono suizo a 2 años desde verano varias veces en negativo a vencimientos mas cercanos menor rendimiento .

Ahora ya sabemos como funciona el mercado de bonos soberanos. Entremos ahora en el maravilloso mundo de la gestión del BCE cuando decide comprar deuda de un país con problemas. Cómo “no puede” actuar directamente en el mercado ordena a “otros” que ejecuten en las grandes mesas de renta fija, es decir lo grandes bancos. Así podemos decir que las compras que “no puede” hacer el BCE las hacen en su nombre las entidades financieras más importantes, que a su vez no pueden negarse pues dependen de los grados de liquidez que este les concede cuando ellos están tocados.

Podemos mal pensar todo lo que uno quiera, lo normal en estos casos es que primero reciban la orden de comprar por parte del BCE y luego la trabajen durante todo el día. A partir de entonces, antes de comprar para el BCE, lo que procuran es comprar para ellos logrando que baje con ello el rendimiento una vez tienen lo que desean. Luego informan al mercado con rumores de compra por parte del BCE, lo que sigue provocando mas caídas del rendimiento (significa mas beneficios para la primeras posiciones) y para terminar adquirirían las partidas que les paso el BCE en primera instancia por el camino. Esto lo hacen bajo el rendimiento del bono objetivo cumplido por parte del BCE, sin que el BCE compre a mejor precio ya que antes actuaron para después vendérselo.

Parece complicado, pero es muy sencillo. Son pasos simples y lo que para alguien a nivel doméstico no es nada, cuando las cantidades son gigantescas es muchísimo dinero a ganar por parte de la banca. Siempre sale el “0”.

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Marc Vidal Marc Vidal

Campeonato de la distracción

Este es el artículo que hoy publico en Cotizalia. Empieza diciendo que las cosas se han precipitado. De eso no cabe duda. Todavía hay quien no tiene claro si esta es la fase definitiva, pero ya pocos ponen en entredicho que estemos ante la más difícil situación de nuestra economía y, por derivación, de la zona euro. Aunque los medios sigan diseñando obscenas fórmulas para distraer la atención, la realidad va tomando el peso plomizo de lo irremediable. Es como si miles de peces se movieran en tono a los flujos que creen adoptar de manera voluntaria, pero que no es más que el síntoma que un ataque externo amenaza su estabilidad. Uno de los peces toma un camino y el resto hace exactamente lo mismo. ¿Se entiende la metáfora?
Pongo por delante que no creo en el Apocalipsis, esto es una fase definitiva de nuestra economía que tiene que ver con un nuevo modelo social y económico. Mucho más duro, pero repleto de oportunidades. Lo importante es saber lo que nos dicen y como lo dicen, si nos manipulan o no. Debemos exigir conocer que está pasando para tomar nuestras propias decisiones a la hora de emprender, invertir o salvar nuestros ahorros.

Vamos a ir desgranando el conjunto de incoherencias que hemos estado viviendo estos días. Una a una, enlazando con textos y con datos, asumiendo que el batacazo ya no es un tema a contemplar de manera opcional sino que lo es de manera evidente. No es catastrofismo, me niego a admitirlo, es simplemente el desenlace de una quimera, de un conjunto de despropósitos que han  cortocircuitado nuestro modelo económico. La economía europea se sujeta con pinzas, elementos frágiles que siguen mostrándose como intocables. El diafragma se va cerrando a medida que cada vez menos gente es capaz de decir que “no va a pasar nada”. La verdad es que no va a pasar nada relativamente destructivo. No es el fin de una civilización ni de nada que se le parezca, es sencillamente un nuevo espacio económico y social vinculado a la reducción de servicios, derechos y posibilidades, con menos clase media y una emergente clase subsidiada.

¿Qué se dice? ¿Cómo lo dicen? ¿Quiénes lo dicen? Vamos a ver por donde cogemos este retorcido espectáculo en el que se ha convertido nuestra vida. Analicemos que características tiene la gran fábula y sus espectadores cloroformizados. He recibido palos hasta en el carné de identidad, he tenido que soportar el insulto de quienes te llaman rata por “huir del barco en cuanto empieza a hundirse” por montar negocios en otros países a fin de escapar de este barrizal. Suerte que no saben que asesoro a inversores que quieran poner en marcha vehículos de inversión fuera de España.

1. Nos dicen que la caída de credibilidad de la banca española se produce por culpa de los ataques de especuladores. ¡Que malos son los especuladores! Los compradores patrióticos de bonos al 4,75% que le suponían a la Generalitat un coste de financiación al estilo Cofidis no eran especuladores, no, eran hermanitas de la caridad cristiana en ejercicio de redención voluntario.

Pues la credibilidad de nuestros bancos está en Europa puesta en análisis porque cada vez menos inversores y depositarios se fían del verdadero estado del potaje. Es más, si los activos que no se asumen en el balance de los bancos y cajas no se pueden ni valorar pues son desconocidos, como ellos mismos asumen, por el Banco de España. La estrategia de no asumir amortizaciones que están en quiebra técnicamente por su morosidad. Lo grave es que nadie cumple la normativa sobre la certificación de impagos y de mora. Si se cumpliera tal y como solicita la normativa del Banco de España esa tasa de impagos crediticios e hipotecarios sería del triple que el que se ha publicado. Si así fuera quedaría en evidencia que no hay fondo de garantía que soporte esa insolvencia. Todo el fondo de garantía se va por el retrete de la mitad de las sucursales de cualquier banquito de segunda de este país. Imaginen cuando todos se pongan a estabilizar automáticamente sus balances en 2011 y no puedan acudir a ningún mecanismo de “maquillaje” contable.

El problema de deuda lo tiene España el año que viene

Si fuera poco, sabemos que las valoraciones que los bancos soportan, incluso llegando a puntos surrealistas, están muy lejos, por encima, de los precios de mercado real. Una vez se acabe el período de limitación para desgravar tributariamente la compra de una vivienda, aquí no va a vender un piso ni el famosísimo Tato. Y no sucederá, no se adaptarán los valores pues sería un castillo de naipes que motivaría la quiebra de un buen número de “fusionadas”. Tengamos en cuenta que la morosidad no va a descender, no hay ningún indicio que lo indique. El paro no cesa de crecer, el consumo cae, los ajustes de la administración van a generar una parada técnica de la inversión y por derivación la morosidad crecerá. La banca se apretará el cinturón y sacrificará lastres pero sin adaptarse a la realidad. A medida que Europa exija claridad, y que los estrés test se vayan repitiendo con metodología que no sea para “dummies”, el asunto se volverá oscuro de narices.

2. Dicen que Portugal no precisará de ser rescatada y eso evitará un “contagio”. ¿Se puede saber de que contagio hablan? Que tendrá que ver una cosa con la otra. En economía y en los mercados los flujos de opinión hacia la compra o la venta de activos o productos financieros se basan en una buena parte en las tendencias, pero no en exclusiva. La escasa credibilidad de la deuda española y el peligro de “contagio” poco tiene que ver. A España se la tiene en la mirilla por su exposición máxima en diversos elementos de análisis económicos que nos sitúan en el peor puesto posible. Paro, competitividad, balanzas, credibilidad del modelo de estado para poder sufragar una reducción del déficit público, deuda en vencimiento en 2011, etc… Es decir es un asunto más crónico. Tenemos una enfermedad latente que ahora se ha manifestado, y si lo prefieren, al ánimo de ver nuestros vecinos bastante malitos también.

Que Portugal pedirá un rescate es algo inminente. Tengamos en cuenta que la rentabilidad de los bonos ya subió por encima de la tasa a la que podría tomar prestado del fondo de rescate de la Unión Europea, que por cierto, lo presta a intereses que parecen que los hallan promocionado en la Generalitat de Catalunya. Casualmente España alcanzó el 5,45% también durante el día de ayer. Es decir, España está en la zona que los analistas contemplan como de riesgo de insolvencia y que si se mantiene o aumenta la rentabilidad pone en territorio de no retorno y la “intervención” sería una realidad. El problema como dicen es que España es demasiado grande para caer. Eso no es cierto, España debe mucho para caer que es diferente y lo que supone es que es demasiado grande para ser rescatada. Tras la fallida de pagos del Estado español vendría irremediablemente un ajuste definitivo del modelo del doble euro. Los costos de financiación disponibles para un país rebasan los que están disponibles con el fondo europeo de rescate, entonces los incentivos cambian y la posibilidad de solicitar ayuda externa aumenta drásticamente”.

La rentabilidad del bono español a tasas desconocidas

3. Otra de las tonterías que tenemos que soportar estos días es la manía por hacer ver a la pobre gente que eso de las pruebas de liquidez son algo eficiente. Resulta que la Comisión Europea ha decidido incluir la definición de lo que es líquido y lo que no. Para ello han decidido ahora que las nuevas pruebas que se desarrollen diferenciarán esa realidad visto lo visto y atendiendo el crash irlandés. Hay que tener la cara como el cemento.

Resulta que “las pruebas de resistencia de este año en Europa se centraron en los niveles de capital que tenían los bancos para absorber pérdidas y no midieron los riesgos representados poruna falta de liquidez”. Ahora se dan cuenta, unos tipos que deberían de estar todos encerrados por la responsabilidad que tienen en todo este desajuste, han decidido que el próximo año “los reguladores reunirán datos para las pruebas a comienzos del año próximo, con la guía de la Autoridad Bancaria Europea, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea. Como no quiero ser grosero, les permito que aquí “________” pongan el adjetivo adecuado ustedes mismos. Nos toman por tontos definitivamente. Claro está que no hacemos mucho para que piensen lo contrario, claro.

4. En medio del caos, sale un tipo por televisión que ya no reconozco ni recuerdo de las clases, y que hace como de secretario de Estado, diciendo que “la financiación de España para el resto del año sigue siendo cómoda, gracias a los ingresos superiores a los previstos y una reducción del déficit de presupuesto, y el Gobierno no espera tener problemas para acudir a los mercados financieros”. ¡Brutal! ¿Habla de este año? Si queda un mes. Sólo faltaría que tuviera problemas “este año”. Está todo el pescado vendido. El meollo vendrá en el cálculo interanual del déficit y en la gestión global de la deuda a 2011. Como dice mi hijo: “lo flipo”. Veamos que pasa el 2 de diciembre y el 16 con la necesidad de captar 8K millones de euros en los mercados para refinanciar la deuda. Seguramente nada pues los compradores están preparando los cheques. ¡Ah! Se me olvidó algo, esos compradores son bancos españoles que luego le piden el apoyo al propio banco de España. Véase circuito “salvo bancos + fusiones + frob + compro deuda + financio estado + salvo bancos”.

El tema de los recortes ha sido uno de los temas que los inversores europeos que apuestan por la caída a peso de nuestra economía, han preferido obviar. ¿Por qué lo harán? ¿Son tan malos malísimos, tan poderosos que hacen temblar una economía sana, robusta y de banca monolítica? No se creen nada.

Por si fuera poco un tal Weber del Banco Central Europeo ya dijo que si hacía falta se iba a su casa a por una impresora láser que tiene para imprimir más dinero, que no nos preocupemos de nada. Dijo que “el fondo de estabilización para los estados europeos dotado de 750.000 millones de euros podría ser incrementado en caso de ser necesario para restaurar la confianza en los mercados financieros”. La realidad es mucho más siniestra: “si España, Italia, Grecia, Portugal e Irlanda devaluaran 30 por ciento economía para readoptar las monedas nacionales, las pérdidas totales para los bancos alemanes rondarían la mitad del total del capital que disponen”. Ahora disponen de unos 300K millones de euros y ese ajuste precisaría perder el valor de unos 150K millones. Por decirlo de otro modo, se van a inventar lo que sea preciso para que no se vuelva a hablar de “ajustar” vía nueva moneda, no sea que Alemania se llevase el batacazo final. Conclusión: puede que tengamos un rescate virtual que, sin llamarse así, represente el mayor recorte de servicios y el mayor aumento de impuestos de toda la historia de este país (y otros europeos) desde el Neolítico.

Los CDS del quinteto en cuestión

5. Los brotes verdes fueron muy poco verdes. En España el ritmo de embargo aumenta y se dispone a poner más en evidencia el “roto” que he enunciado en el punto número uno. Según el informe que presentó hace unos días Acuña & Asociados, “el número de viviendas embargadas a la venta en España podría triplicarse en 2011 cuando se impliquen las nuevas reglas contables obliguen a los bancos a deshacerse de sus activos depreciados”. Sabemos, y si no lo saben les cuento, que en el mercado hay unas 100.000 viviendas propiedad de bancos.

El tema es muy denso. En Bloomberg resumían el tema diciendo que “los bancos españoles tienen un total de 181K millones de euros en préstamos de construcción e inmobiliarios morosos. Unas 2.600 empresas inmobiliarias y de construcción han dejado de operar en los últimos 2 años, según Crédito y Caución, mientras que el desempleo ha subido a más del doble a casi 20 por ciento desde 2007. El costo de sanear los libros de la banca ha sido hasta ahora de unos 70.000 millones de euros en forma de fondos gubernamentales de rescate, depreciaciones de activos y uso de reservas, según el Banco de España. Parece ser que el valor de las propiedades bajará 20 por ciento en los y unas 280.000 personas en España perderán su hogar este año.

Y en definitiva,

España no es Irlanda, claro que no, por supuesto, nosotros no tenemos sus cifras, nosotros tenemos las nuestras que son tan buenas como que tenemos la mitad de su salario mínimo, casi 7 puntos más de paro que ellos, el modelo de crecimiento asociado allí está vinculado a la tecnología y, además, sus prestaciones sociales no tienen ni punto de comparación con las nuestras.

Me disculpen, en un rato empieza el Barça-Madrid y debo tomarme mi tazón de cloroformo bien calentito. ¡Salud!

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Marc Vidal Marc Vidal

Parecia Que No Podia Ser

Manosrotas
Una de las claves para analizar la economía de modo incorrecto es una de sus particularidades de tipo estructural: los cambios son muy lentos y permiten que, a simple vista, no notemos grandes diferencias. Es como ver envejecer a uno mismo. No te das cuenta que los años han dejado herencias en tu cara hasta que miras una fotografía de hace algunos años. Hasta que te suban los impuestos parece menos duro si te lo anuncian con tiempo.

Parece que nadie se acuerda de cuando se decía que era imposible que los pisos bajaran de precio, que el paro rozara los cinco millones, que se bajara el sueldo a los funcionarios, que se congelaran pensiones, que hubiera deflación o que la deuda pública tuviera que comprarla el propio vendedor. Todo parecía imposible y se fue cumpliendo. Ahora todo el mundo asegura que es impensable que un país del tamaño del nuestro entre en quiebra. Eso, que ya ha pasado en otros momentos de nuestra historia está más cerca que nunca. Esperemos que no sea así, pero de no serlo, será por el ejercicio responsable de quienes ahora sólo hacen gala de ser unos irresponsables

Hoy salgo para Colombia y, tras un par de días, viajaré también a Costa Rica y Panamá. Sigo con mi voluntad de internacionalizar mis proyectos empresariales a fin de minimizar daños cuando esto se desmorone. Es probable que la magnitud del cataclismo sea minimizado porque al final a alguien se le enciendan las luces. De momento sólo hemos visto que, alguien, tras negar y negar el fuego, al final se quemó. Aun a sabiendas que es improbable, pero posible que se actue racionalmente, la parada técnica de nuestra economía es una clarísima alternativa y pensar que no va a pasar nada y que poco a poco todo se va a arreglar es de iluso o de prestatario de voluntades. 

Llevo días pensando en dejar de escribir en este tono, pero me lo ponen difícil. Me refiero a la desvergüenza generalizada. La de los que aseguran que el gobierno no pudo prever el actual escenario de déficit y a la de los que insisten que la solución es convocar elecciones. A mi me da lo mismo unos que otros. Los primeros se descalifican ellos solitos. ¿Acaso hay algún tipo de mecanismo sobrenatural por el que, cuando te pones a derrochar el dinero público, no se provoque un desfalco contable? Es tan obvio que hasta una cara tabique como Leire Pajín puede entenderlo. Los segundos, más de los mismo ¿qué tipo de garantía supone un tipo que aun no ha sido capaz de entender que significa todo este asunto? Que puso en riesgo el sistema hace unos días.

Alguien debería informar a Rajoy que de esta no se sale como tal, no hay ninguna economía que recuperar por mucho que diga que tiene fórmulas mágicas, hoy toca esperar y apostar por un cambio de modelo, actuando sobre las actividades menos especulativas, viendo como todo se ajusta en su momento indicado y a la velocidad indispensable, sin fabricar nuevas burbujas y atendiendo a nuevos modelos de negocio, algunos aun por descubrir. 

A los primeros, la vida les ha tratado bien, pero eso se acaba. Ser un inútil y vivir del cuento es algo que tarde o temprano finiquita. A los segundos, el cinismo les pasará factura también tarde o temprano aunque les pasará gobernando y eso escuece menos.

Poco a poco, los ciudadanos van comprobando que los tiempos se endurecen aun más y lo curioso es que todavía hay quien lo justifica. Recuerdo cuando en este blog y otros pocos, garantizábamos que tanta deuda nos traería problemas, que soplársela al interbancario no solucionaba nada, sino todo lo contrario, y que no entender que nos iban a crujir a impuestos era no querer ver lo obvio. Ahora la historia se llama subida inminente del IVA un 13% técnicamente, que se dice rápido. El desfile de ministros, consejeros, alcaldes, secretarios, directores generales y miembros varios, asegurando que se van a reducir inversiones, gastos, parar obras, ralentizar otras, cerrar empresas públicas, frenar consumos, liquidar pólizas públicas, reducir sueldos, bajar técnicamente las pensiones y todo para solicitar un mayor reto a los españoles “ricos”, es de vergüenza ajena e indignante. Aun hay quien acompaña ese discurso con el estribillo de “para salir de la crisis hace falta este esfuerzo colectivo”.  

La semana pasada el desfile no fue de políticos, fue de directivos financieros. Diferentes entidades reunieron a jefes de zona y departamento. Hasta la fecha he podido saber de tres entidades no menores que lo hicieron. Las consignas muy parecidas. Hay sequía en el sistema y la captación de depósitos es urgente, salvaguardar cada uno su basurero doméstico no será sencillo, pero ya se han puesto manos a la obra, cueste lo que cueste y se lleve a quien se lleve por delante. Es pura supervivencia, la ley natural. Cuando un sapo se come una mosca, el sapo no es que sea un ser vivo cruel, es que siglos de evolución giran a su favor. ¿Se entiende la metáfora?

La economía española está en riesgo sistémico y parece que seguimos intentando silenciarlo. Como tantas veces digeriré los insultos y las acusaciones de alarmismo, el tiempo, por desgracia, volverá a situarnos a todos con el líquido elemento hasta el cuello. Que se siga taponando la evidencia es muy arriesgado. Las fusiones visten elegantemente un montón de estiércol acumulado. La mayoría de esas fusiones de cajas no son más que rescates encubiertos. ¿Cómo calificaríamos que Caja Madrid se come un grupo de entidades y solicita 3.000 millones al FROB? ¿Alguien se ha parado a pensar quien va a pagar todo esto? Ya se que me dirán que el FROB es un crédito público a esas financieras. Seguro que si, y seguro que el coste de ese peso fiscal lo pagamos nosotros también. Además, el FROB fue un invento cuando se pensó que la deuda pública era infinita y no ahora. Vamos a ver como se gestiona ese FROB con la sequía planteada y los recortes ofrecidos.

España no va a crecer y eso es bueno para los emprendedores (os diré mañana el motivo). Todo ese paquete de recortes, imprescindibles para que el flujo de capitales externos continúe, tampoco parece calmar el verdadero problema que el ejecutivo actual nos ha tatuado a todos en la frente. El rendimiento extra que los inversores exigen para tener en cartera bonos soberanos españoles a 10 años en lugar de sus equivalentes alemanes vuelve a subir. El diferencial se compara con el promedio de 23 puntos básicos de los últimos 10 años y está ya 20 puntos por encima del nivel en que la UE creó el paquete financiero para los miembros más débiles de la región. El Gobierno ha negado la magnitud de la crisis entre el 2008 y principios del 2010, así que ahora se ven la consecuencias. Con la imposición de las medidas de austeridad todo dios empieza a hacerse una idea de la gravedad de la crisis pero no de la magnitud de la tragedia.

Lo grave es que mientras aquí se dice que este soberano ejercicio de enmarronamiento colectivo, en el exterior se asume que este programa de austeridad debilitará la recuperación. Sin embargo una cosa es cierta, el listado de sodomizados por el modelo de “escape” de la crisis es amplio. Empezó por Grecia, seguirá por Portugal, llegará a España, pasará por Italia y alcanzará Gran Bretaña. Las rebajas de calificación son un feo asunto y por ello Europa quiere amputar sus capacitaciones e intentar maquillar cuanto pueda la pelota. Será entonces cuando ya ni el Tato sabrá que leches pasa y el ejercicio de la autarquía financiera sea más obvia. Vienen tiempos de opacidad y de suministro interesado de la información. Se olvidan algunos de la capacidad de las redes para evitarlo. Es nuestra obligación impedir que nos silencien esos indigentes morales.

Europa está dirigida por irresponsables lentos y envejecidos en sus formas. Las decisiones erróneas se acumulan y los retrasos en la acción conforman agujeros espantosos que se deberán tapar y por ello buscan “controlar” a los “controladores”. A partir de finales de año las agencias de rating (que tampoco es que sean santos de mi devoción) pasaran el filtro de la eurozona. ¡Que grande!  

Por si fuera poca la humillación a la que nos someten todos los días por todas partes, ahora nadie podrá juzgar al BCE, ni las agencias de rating. Resulta que el banco de todos los europeos está incumpliendo su propio mandato. El Banco Central Europeo puso en marcha un programa de compra de bonos de los países de la Eurozona. Con eso falsea la magnitud del asunto comprando deuda soberana, algo que es examinable en su legalidad por cierto. Las reglas del BCE prohíben a este organismo comprar bonos directamente a los Gobiernos, por lo que el banco los adquiere en los mercados secundarios. 

De hecho, no todos están de acuerdo, el presidente del Bundesbank, Axel Weber votó contra las compras de este tipo, asegurando que “la estabilidad europea se irá al carajo si se sigue incumpliendo así la norma. No le hicieron mucho caso al germano y se pasaron por el forro su opinión.  El BCE comenzó a comprar bonos este mismo mes para apoyar la campaña de venta de bonos de los países europeos para detener la caída del valor de los mismos en los países de la UE con mayores déficits. La excusa era apuntalar el euro. Cosa que, me parece, se la trae al pairo a los alemanes a estas alturas. 

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Marc Vidal Marc Vidal

Cuatro Bofetones

En mi columna de hoy en El Confidencial he intentado sintetizar en cuatro puntos las noticias negativas que sobre España y su economía han salido en diversos medios y bajo diferentes interlocutores. Desde la recomendación de evitar deuda española hasta las amenazas de rebaja en el rating sino se ponen en marcha las restructuraciones del sector financiero ibérico, pasando por los avisos de que el exterior dificilmente ayudará a nuestra economía pues tampoco está para muchos bríos o que en el BCE acusan a Zapatero de muñeco de cera inmóvil. No obstante en el último párrafo hago referencia a algo que quiero rescatar: 

"la recomiendación de que en las conversaciones de bar, pasillo, salón o gradería sobre la crisis y su futuro inminente, apuntéis el nombre y fecha de quien ahora niega que esto vaya a empeorar o que afirme que estamos en franca recuperación. Hacedlo, no sea que sean de los que, como ahora, niegan haber dicho que no estallaría la burbuja inmobiliaria o que España no entraría en crisis. Son los que en 2006 seguían comprando pisos y tachando de apocalíptico a un servidor y a otros tantos. Yo recuerdo su cara de tabique entonces, recordad sus caras ahora porque se les van a poner de color gris cemento. Al tiempo."

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Marc Vidal Marc Vidal

La trampa del final de la crisis

Uno de las claves para entender que en los mercados ya se empieza a descontar el hecho de que la deuda publica española no la quiere ni el famoso TATo. El lunes durante la ejecución de uno de los transfers de asistencia a la venta de bonos pude ver con mis propios ojos algo que en las últimas semanas se viene publicando. Esta desconfianza se percibe claramente cuando se observa la evolución del mercado de los credit default swaps, los conocidos seguros contra el riesgo de impago de la deuda de un país. La deuda proveniente de España ocupa el segundo lugar del mundo como emisor sobre el que más seguros contratan los inversores, para cubrirse del riesgo de impago. Peor que nosotros solo está Italia.

Si no fuera porque todos sabemos que el cambio de sintonía reciente de El País con respecto a la figura de Zapatero y su acción política responde a intereses coyunturales del Grupo Prisa, podríamos asumir de principio a fin el editorial que hoy le dedican para que se lo desayune a gusto. Aunque nos pueda parecer un buen texto, llega tarde y tras apoyar durante meses el dispendio del que ahora consideran un inútil terminal. Por eso prefiero hablar del contexto razonado. Por ejemplo, ahora el discurso oficial es que medio mundo ya está saliendo de la crisis menos España. Es cierto a medias. Por ejemplo, que Alemania esté arrancando es cierto, que los EUA esté saliendo de la crisis no es exacto, que Portugal o Grecia estén fuera de peligro es sencillamente falso. Por eso, afirmar que nuestro país se va a quedar un lustro anclado en la parada técnica de la economía y que va a ser el único de su entorno es mentira. Pocos saldrán del agujero en 2010 y los que lo hagan lo harán pagando un enorme coste añadido que aun no se ha presentado públicamente.

En base a una nueva retórica asistiremos al maquillaje interesado de una realidad que esconderá la reducción de condiciones contemporáneas que, hasta hace poco, parecían intocables. Se está cimentando de nuevo otro sistema complejo de crecimiento global basado en el endeudamiento del mundo desarrollado y en la capacidad exportadora del mundo emergente. El problema reside en que, si la deuda de los primeros no es capaz de financiar el consumo sostenible de productos importados a los segundos el modelo fracasa. Es una evidencia que los EUA han quedado tocados para siempre, su hegemonía se ha debilitado y su potencial consumista no se recuperará. Por ello la demanda interna norteamericana y el sistema financiero global, como motores de la economía tardarán en adoptar tasas de fiabilidad aceptables como mínimo un par de años.

Seguir con el discurso de que el mundo ya está saliendo de la crisis es arriesgado. Se ha trasladado interesadamente a la gente que la deuda pública, sea del país que sea, es una herramienta gratuita que podemos activar sin efectos secundarios, lo que evidentemente no es así. El mundo está gestando una nueva "burbuja" debido a la deuda pública contraída por las descomunales medidas anticrisis. Guardando las diferencias, Japón la sufrió durante 17 años. No es gratis, nada es gratis. En España, por cierto, estamos a cinco minutos de averiguarlo.

Pero hay escenarios para el optimismo, para el optimismo de sus habitantes claro. Alemania y Francia crecerán adecuadamente en 2010. Aunque lo pongo en duda, este crecimiento se producirá a coste de un recorte brutal de derechos. No tengo claro que se produzca tan pronto esa salida formal de la crisis en el resto de países, está por ver, pero lo que si es dramáticamente simple de deducir es que España no se le espera en esa recuperación en años. El paro es un lastre inasumible cuando está en niveles próximos al 25% y encima no hay ningún sector económico dispuesto a liderar ese nuevo proceso.

Pero, lo que podría ser una buena noticia a medias, es decir, la recuperación de los países de nuestro entorno, para afianzar exportaciones y turismo, puede ser la peor de las noticias a corto y medio plazo. El peor de los escenarios para nuestro país se producirá si es cierto que Alemania entra en tasas positivas del PIB en el primer trimestre del año que viene. Si eso sucede el BCE empezará los tipos de interés por el riesgo a una inflación desbocada. La ingente cantidad de dinero en el sistema, procedente de los planes de estímulo y rescate, necesita ese crecimiento para aflorar y con su vertido incontrolado en los modelos de transacción financiera, la subida de precios es de efecto inmediato. Si no actúan los organismos monetarios se producirá una inflación sin precedentes que se sumará a una inflación tributaria por culpa de la subida del IVA y que contrastará con la deflación que estamos viviendo y que nos está acostumbrando involuntariamente a comprar barato.

La recuperación de las mayores economías europeas obligará al BCE a endurecer su política monetaria antes de que España esté preparada y por ello empeorará aún más la crisis inmobiliaria y, en consecuencia, aun pareciendo imposible, el paro seguirá creciendo hasta cifras que, si no se maquillan, darán pavor. Jean Claude Trichet  normalizará los tipos de interés a partir del próximo año y liquidará a España definitivamente pues  seguiremos en recesión bajo montañas de barro y deuda pública, privada y sobretodo bancaria. Es muy probable que  el BCE llegue al 2 o 2,5% a mediados de 2010 y un río rebosante de mierda se nos lleve por delante.

Uno de las claves para entender que en los mercados ya se empieza a descontar este hecho es que los inversores ya no se fían de la deuda española. El lunes durante la ejecución de uno de los transfers de asistencia a la venta de bonos pude ver con mis propios ojos algo que en las últimas semanas se viene publicando. Esta desconfianza se percibe claramente cuando se observa la evolución del mercado de los credit default swaps, los conocidos seguros contra el riesgo de impago de la deuda de un país. La deuda proveniente de España ocupa el segundo lugar del mundo como emisor sobre el que más seguros contratan los inversores, para cubrirse del riesgo de impago. Peor que nosotros solo está Italia.

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